Acerca del Plan del Sudoeste

(*) Hemos recibido numerosos comentarios, y publicaciones, de los medios orales o escritos, con demás expresiones de la opinión pública, referentes al Plan de Desarrollo del Sudoeste, ante lo cual me sumo, para hacer algunas reflexiones sobre el tema, con el propósito de contribuir de alguna manera al futuro de la región en la que habitamos.-
1- Cuando se habla de un “plan de desarrollo integral, “se hace referencia al mejoramiento de la producción de cereales y de carne vacuna como las más tradicionales, o de las actividades apícolas, porcina, lanar, olivícola, etc. como las alternativas, sin tener en cuenta a mí entender el sujeto agrario. Y digo esto porque reiteradamente se plantea como objetivo el aumento de la producción en lugar de mejorar la calidad de vida del habitante de la región como debería ser. Algunos podrán afirmar que una cosa trae la otra, sin embargo no es así, porque la tendencia actual por inercia, nos lleva a concentrar más la producción ya sea tradicional o alternativa en un reducido número de empresarios, dejando excluidos a una importante legión de pequeños productores que se verían obligados a ser rentistas o a emigrar a centros urbanos debido a la dificultad de acceder a las tecnologías de punta que la lógica del actual modelo hegemónico nos impone.-
2- Si para aumentar la producción debemos darle prioridad a la situación de cada productor obviamente necesitaríamos disponer de un relevamiento en cuanto a la cantidad de productores conforme a los diferentes estratos de superficie. Desconozco si ese relevamiento se hizo o no, lo que es evidente que el modelo productivo que desarrollan no alcanza a conformar lo que se entiende por unidad económica agraria (U E A) en un alto porcentaje. Lo que se deduce entonces, es que la mayoría de los productores deberían cambiar su actual modelo, o al menos modificarlo para alcanzar la ansiada sustentabilidad. Si las actividades extensivas requieren mayor superficie que las intensivas sería un grave error afirmar, que una determinada superficie conforma una UEA, por el contrario lo más adecuado sería saber, que superficie dispone cada productor para ver qué modelo podemos adaptar para alcanzar una unidad económica y de esa manera configurar un proceso de inclusión.-
3- Centralizar el eje temático donde el objetivo principal es eliminar las retenciones, bajar la carga impositiva, o acceder a créditos blandos, como la llave del desarrollo es no entender la realidad de la región, amén de que los tres puntos mencionados pudieran estar o no incluidos dentro de un proyecto global. Lo que realmente debiera debatirse es la matriz productiva, más una agenda de prioridades sobre temas cotidianos que asechan al productor y que pasan por un nuevo sistema de arrendamiento, para frenar la degradación de los suelos y los actuales procesos erosivos; por un mayor asentamiento rural, a través de una mejor ocupación territorial, evitando los espacios vacíos para controlar entre otras cosas los delitos rurales, o el apoyo a modelos productivos sustentables que no comprometan la rentabilidad. Tampoco las cosas se van a resolver frívolamente con un festival de subsidios, con la entrega de semillas en forma mediática, o induciendo la siembra de cereales en regiones altamente vulnerables, como hemos visto haciendo referencia, a los distritos de Patagones y Villarino, y ni hablar del montaje escénico creado para el otorgamiento de maquinaria para la siembra directa.-
4- Asistimos a una era de cambios donde deberán construirse nuevos paradigmas adaptados a la evolución que hoy que nos señalan al cambio climático, la crisis energética o al deterioro ambiental como los principales escollos a superar. Desde luego que en el sudoeste bonaerense, el principal eje de discusión debe plantearse en el modelo productivo a desarrollar, más que atender aspectos coyunturales que son justamente “el árbol que no nos deja ver el bosque”. Un modelo productivo adaptado a las condiciones ecológicas de la zona y que sea a su vez rentable es la base del desarrollo económico de la región y habría que concentrar los esfuerzos para el logro de ese cometido. Por otra parte tenemos que ser conscientes que las multinacionales, hoy concentran el uso de la tierra con el auge de los pools de siembra y fondos de inversiones; los medios de producción a través de la provisión de insumos: herbicidas, insecticidas, fertilizantes y semillas con los sistemas de comercialización monopolizando las exportaciones, cuyos único objetivo es elevar las tasas de ganancia a corto plazo.-
5- La pregunta que todos nos hacemos es ¿dónde está ese modelo productivo? Yo diría que está al alcance de algunos, en base al uso de la tecnología disponible, pero que el resto donde se encuentra la mayoría, no les resultaría factible acceder a dichas tecnologías, por tener un costo adicional difícil de absorber y por las limitaciones a los factores que hacen a la producción (tierra, capital y trabajo) que a través de un gestión eficiente, deberían estar en perfecto equilibrio. Dadas las características de la región, con predios marcadamente subdivididos, habría que valorar más las tecnologías de procesos por sobre las de insumos con más razón si estas últimas, son más proclives al deterioro ambiental que las primeras y que favorecen más los procesos de exclusión que de inclusión social. De ninguna manera, mi opinión personal no excluye que se realice un importante debate sobre este candente tema, algo que todavía no se ha hecho desde el 2005 hacia la fecha.
6- La otra pregunta es saber qué rol tendrían las Experimentales de la zona, en la confección de esos modelos. Todo parecería indicar, que la actual estructura solo les permite discurrir en el incremento de los rindes de cada uno de los rubros productivos principalmente en la concerniente a la actividad agrícola ganadera, más que analizar la gestión de los diversos sistemas de producción diversificados, que se podrían llegar a introducir. A muchos productores no les alcanzaría por mejor que se realice, el clásico modelo agrícola ganadero para cubrir sus necesidades, deberían incluir entonces actividades complementarias que les permita lograr la autosuficiencia. Ello se logra con el arraigo y con una estructura del tipo familiar, pero también con el aporte de las experimentales, que en nuestra región contaría con la totalidad de cinco, dos de ellas correspondientes al Inta ( Bordenave y Ascasubi) dos al MAA ( Carhué y Patagones) y un campo que utiliza la U.N.S en las cercanías de la localidad de Napostá .Dotación que resulta más que suficiente para alcanzar los objetivos buscados.-
7- Se han alzado voces en el sentido de que las actividades no tradicionales por su difícil colocación serían inviables, en realidad, lo que habría que hacer es poner algo imaginación para que lo fueran, la cercanía relativa al puerto de los distritos involucrados es un ventaja que no la poseen todos los otros pertenecientes a la provincia. También se dijo de que lo que” no hagamos nosotros no lo va a realizar el gobierno,” y que “de que nos sirve contar con un presupuesto sin un proyecto que nos señale que rumbo debemos tomar”. Es algo absolutamente cierto, sin dudas se carece de un modelo regional que debemos construir con la anuencia de todos los que estamos involucrados, aunque hay manifestaciones sectarias que han preferido cortarse solos, para abordar la ley, tal como ocurrió con una agrupación gremial, para entrevistar a un funcionario provincial, excluyendo al resto de los actores como una muestra de individualismo sectorial que aparece lejano a
todo proceso de integración. En cuanto a los distintos programas( carnes sureñas, plan forrajero, seguro multiriesgo, turismo, etc.) por falta de un relevamiento integral, se lo ha tomado a la ligera, sin saber cuáles pudieran ser los potenciales beneficiarios, ni los logros económicos que se obtendrían.-
8- El plan de desarrollo del sudoeste, es para beneficio de todos los bonaerenses que habitamos esta región, por lo tanto debemos resolver ¿qué es lo que queremos? y ¿hacia dónde vamos? Si alentamos la tendencia actual, hacia la concentración del uso de la tierra o la consolidación de las megaindustrias solo estaríamos estimulando el perfil concentrador, con su tendencia al éxodo rural, en perjuicio de los desarrollos locales, que es justamente a donde debiéramos apuntar, con el incentivo a las pequeñas y medianas empresas o a la denominada agricultura familiar. Entiendo que poner énfasis en la siembra directa, como punto de partida al despegue del desarrollo zonal, es no atender el lado oscuro que ésta técnica tiene, sobre el impacto en la biodiversidad, la contaminación de acuíferos o los efectos en la salud de la población. Lo mismo puede llegar a suceder, con el fácil acceso al seguro multiriesgo sin un componente regulador, propendiendo al avance desequilibrado de la agricultura con sus secuelas en la degradación de los suelos en una región vulnerable como la nuestra.-

*Por  Martín Oliveras Quinteiro, Ingeniero Agrónomo
martinoliverasquinteiro@yahoo.com.ar

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