Puanenses por el mundo. Hoy: Noelia Eguillor Galán desde Australia

Desde hace un año y medio, la joven reside en la ciudad de Brisbane, capital del estado australiano de Queensland.

Hasta ese país, con el que nos separan 13 horas de diferencia, llegó después de acceder a una beca con la meta de perfeccionar el idioma inglés y realizar un Máster en Negocios con especializaciones en Comercio Internacional e Innovación y Emprendimientos.

En diálogo con TODAS LAS VOCES, contó que, a diferencia de otros países, Australia brinda a los estudiantes la posibilidad de perfeccionarse académicamente y desarrollarse en el ámbito laboral a través de una visa de graduados.

Durante la entrevista, entre otros temas, hablamos sobre las costumbres y el nivel de vida de los australianos.

“Lo mínimo que puede ganar una persona son 700 pesos por hora y nadie puede percibir menos de eso, aunque trabajen 20 horas tienen las necesidades cubiertas,” dijo.

-¿Qué fue lo que te impulsó a radicarte en Australia?

-Cuando terminé mi carrera de grado, me gustaba la idea de hacer un Máster en el exterior, en algún país de habla inglesa para mejorar el idioma, pero sabía que las opciones eran complejas porque estudiar afuera era bastante inaccesible. Empecé a buscar opciones, entre ellas, Inglaterra y EEUU, pero eran mucho más caras  y las desventajas que tienen esos países es que, si vas a estudiar, solo tenés derecho a eso, no podés trabajar.

Australia apareció en la lista, justamente por tener la posibilidad de trabajar mientras estudiaba, podés tener un empleo de 15 horas por semana, y en una feria de universidades de ese país, vi la opción de una beca de entre el 50 y 100 por ciento. Fue así que me apliqué a eso y acá estamos.

Además de desarrollarte en el estudio y en el trabajo, cuando finalizás la especialización, Australia te da acceso a una visa de graduados para que puedas desempeñarte laboralmente durante el mismo tiempo que estuviste estudiando.

Por ejemplo, si realizaste un máster de dos años, podés quedarte dos más trabajando. Eso me interesó porque uno puede volver con experiencia académica y profesional  

-¿Ahora qué tarea estás desarrollando?

-El año pasado trabajé 10 meses en un fondo de inversión con presencia en países de Latinoamérica, en lo referido a minería. En Argentina estaban realizando trabajos en torno al litio en la Provincia de Salta.

Hoy, mi objetivo es lograr el máster y en noviembre, cuando termine, estaré abocada a mi desarrollo profesional.

-¿Cuánto tiempo hace que estás viviendo en Australia?

-Hace un año y medio, me queda un semestre más. En total, serían dos años del máster, con la posibilidad de quedarme dos años más trabajando.    

-¿Cómo te sentiste recibida por los australianos?

-La verdad que muy bien, son amables, te van a ayudar en lo que puedan, siempre están esperándote con una sonrisa. Me acuerdo que una de las primeras cosas que me impresionaban era cuando subía al colectivo, el chofer me decía “hola como andás” y me sonreía, algo a lo que en ciudades como Buenos Aires no estamos acostumbrados.

Quizás hacer amistades locales es un poco más difícil, uno siempre termina haciendo amigos de su mismo país, tengo muchos de Argentina acá, o con gente que también emigró y está experimentando lo mismo que yo.

La gente de acá tiene su familia, su grupo de amigos, quizás es más difícil integrase.    

-Es un país muy cosmopolita, debe haber inmigrantes de distintos continentes.

– Sí, el 30 por ciento de la población son migrantes, hay muchos asiáticos, chinos e indios, los argentinos somos minoría entre esa cantidad de extranjeros, pero uno siempre se encuentra con gente que está en la misma situación, adaptándose a otra cultura.

-Uno habla del desarraigo al cambiar de residencia en su mismo país, pero no se imagina cómo se vive esa situación cuando te vas al exterior, ¿Vos cómo lo sobrellevas?

-Gracias a la tecnología uno sigue en contacto con sus familiares, pero la realidad es que no es tanto como uno quisiera, porque tenemos 13 horas de diferencia y eso complica la comunicación porque cuando ellos están por irse a dormir, yo me estoy levantando.

-¿Cómo definirías al australiano medio y qué imagen tiene de los argentinos?

-Lo definiría, en una palabra, como relajado. El estilo de vida es mucho más relajado al que estamos acostumbrados, la gente trabaja 7 u 8 horas al día y todo australiano llega a fin de mes, así que no debe preocuparse en cómo pagar las cuentas. Se preocupan en hacer su trabajo para después, por ejemplo, ir a surfear. No veo mucho estrés al nivel del que estamos acostumbrados en Argentina. Creo que hoy en día a los argentinos nos asocian con el rugby mucho más que con el fútbol porque acá ese deporte no es tan popular. Al identificarte como Argentino, te pueden decir: “Ah, ¡Los Pumas!”

-En la amistad, se le rinde el mismo culto que en la Argentina o es  diferente.

-Diría que es distinto. Los australianos son bastante de salir con amigos, pero quizás nosotros somos más de invitarlos a nuestra casa, a tomar un mate, a compartir más tiempo juntos. Ellos quizás suelen ir a tu casa, pero se juntan más en un parque o en un bar.

Nosotros, tenemos mucho el ritual de reunirnos a tomar un mate o a comer, ellos a tomar algo. Pero eso no quiere decir que la amistad para ellos no sea igual de importante. Son de compartir mucho tiempo al aire libre y quizás, nosotros no tanto.

– ¿Qué fue lo que más te llamó la atención al llegar a Australia?

-En Argentina uno sabe que debe estudiar una carrera universitaria o terciaria o alguna otra capacitación para lograr un trabajo que te permita tener una vida independiente y poder pagar tus cuentas. En Australia veo, quizás por los beneficios de ser un país con ingresos muy altos, que no necesariamente la gente necesita realizar estudios universitarios. Acá cualquier persona con un oficio o con haber estudiado la secundaria puede vivir bien, tener su casa, su auto, llegar a fin de mes, cuando en la Argentina ni siquiera un profesional lo tiene garantizado.

Hay pros y contras. En Australia hay gente de clase media que podría estudiar y no lo hace. En Argentina sí tenemos la posibilidad de acceder a la educación pública y gratuita. En Australia también son públicas y si bien no tenés que pagar mientras estás estudiando, luego tenés que hacerlo cuando comenzás a trabajar en tu profesión.

Allá la gente no ve como una necesidad el desarrollarse profesionalmente, aunque  también es cierto que sin formarse académicamente, pueden llevar una vida mejor que la que quizás muchos llevamos.

-Seguramente, uno de los temas con los cuáles no tendrás que lidiar es con la inflación… ¿Cuál es el costo de vida… por ejemplo, ¿Cuánto vale un kilo de pan?

– No hay panaderías como en Argentina, pero por ejemplo, un pan lactal cuesta unos 45 pesos argentinos. La inflación no existe, es alrededor del 2 por ciento anual, ni cerca de la que tenemos mensualmente los argentinos. El costo de vida es muy alto, con nuestros pesos sí es caro, pero cualquier persona que trabaje al menos 20 horas a la semana, puede cubrir su alquiler, los gastos de supermercado y salir.  Lo mínimo que puede ganar una persona es 700 pesos argentinos por hora y nadie puede percibir menos.

-Cuando estabas en Puan, en tus horas libres, seguramente salías a pasear a la laguna, ¿Ahora qué lugares naturales tenés para disfrutar allá?

-En la ciudad donde vivo, en el centro hay una pequeña playa artificial, con piletas y mucho espacio verde para tomar mate. Si no tengo ganas de moverme mucho, voy ahí, o en auto, a una hora y media, tenemos la playa, tanto si vamos hacia el sur o hacia el norte. Ahora estamos en invierno, con temperaturas de hasta 22 grados, es un clima que te permite disfrutar de la playa todo el año.

-¿Cómo están definidos los roles en la sociedad? ¿Hay mucho machismo?

-No veo machismo, sí hay empresas que por una cuestión políticamente correcta, o porque se quieren mostrar más abiertas, le dan un espacio a la mujer. Veo muchos lugares donde les dan preferencia.

Sí me sorprendió ver muchas madres jóvenes y que tal vez porque su marido gana muy bien, prefieren dedicarse a la crianza de sus hijos. Y algo que me chocó al principio, es que la mujer cuando se casa, pasa directamente a tener el apellido del marido. Después me explicaron que es opcional, pero todas las australianas lo hacen.

En general no se ve tanto machismo, ni casos de femicidios y abusos como en Argentina. Creo que la mujer en Australia vive más tranquila.

-¿Qué cosas elogias de allá y cuáles cosas de acá no cambiarías por nada del mundo?

-De Australia no cambiaría la calidad de vida y la seguridad, jamás tuve miedo de salir de noche, y también el hecho de saber que con tu trabajo podrás mantenerte e incluso ahorrar.

Y de mi país, obviamente la familia. En mi mundo ideal, traería a toda mi familia y amigos para acá, pero sé que eso no es posible. Compartir los domingos un asado, esas cosas se extrañan. 

En la Ópera de Sidney uno de los edificios más famosos del Sigo XX.
Fue declarado Patrimonio de la Humanidad

– ¿Te provoca angustia seguir día a día lo que sucede en Argentina?

-La verdad que sí, leo las noticias y veo cómo viene la campaña política. Tengo una visión a veces un poco pesimista porque siento que ciertas cosas nunca van a cambiar, y creo que es parte un poco de nuestra cultura. Pero bueno, uno a la distancia está con la esperanza de que, en algún momento, se vayan arreglando las cosas.

-¿Cómo te imaginás dentro de uno o dos años tanto profesionalmente como en tu vida personal?  

-Es una pregunta difícil, estoy tratando de hacer el ejercicio de no planificar tanto porque uno no sabe qué puede suceder. Pero al menos en un año me veo trabajando acá, desarrollándome como consultora o algo por el estilo. Me gustaría acceder a la residencia para después tener la ciudadanía.

En un año me sigo viendo acá, no sé si en esta ciudad o en otra, porque estoy dispuesta a moverme en Australia para buscar mi mejor posibilidad profesional en mi carrera de consultoría.

-¿Brisbane tiene similitudes con alguna ciudad de Argentina?

-No, me parece que a ninguna. En cantidad de habitantes es más o menos como Rosario, pero paisajísticamente o urbanísticamente creo que no se asemeja a ninguna.   

El centro financiero donde están los rascacielos es muy chiquito, y después, en su mayoría, son casas de madera con techos muy altos para aislar el calor.

-¿Se explota mucho el turismo en Australia?

-Sí, reciben mucho turismo asiático. La ciudad donde vivo no es tan turística como Sidney o Melbourne, pero algunos la toman de paso para visitar la barrera de coral que está bastante más al norte. Es un país increíble turísticamente, más que nada por su diversidad de paisajes.

También podría gustarte Más del autor

Los comentarios están cerrados.