Desde Australia, Noelia Eguillor Galán nos cuenta cómo enfrentan al Covid-19

Desde hace poco más de dos años, la joven puanense reside en la ciudad de Brisbane, capital del estado de Queensland. Allí perfeccionó su inglés y realizó un posgrado en Comercio Internacional. Relata que en aquel país se tomaron medidas flexibles, y son los propios ciudadanos quienes optan por tomar conciencia y cuidarse.

(*) Acá el gobierno encaró el COVID-19 de una manera distinta. En un primer momento, allá por principios de Marzo, las autoridades se negaban a dictar la cuarentena. El Primer Ministro Scott Morrison, nos sugería no preocuparnos tanto por la situación.

Se la subestimó. Morrison parecía más preocupado por evitar frenar la actividad económica (vale la pena recordar que venimos de incendios forestales que le costaron a la economía más de 110 billones de dólares australianos) que de la propia pandemia.

En mi caso, hace 3 semanas que trabajo desde mi casa. Acá los privados empezaron a tomar medidas antes que el propio Gobierno.

¿Cuáles son las medidas al día de hoy? Dependen mucho de cada Estado, pero en términos generales somos “invitados” a quedarnos en casa (no es obligatoria la cuarentena), podemos ir al súper y salir a hacer ejercicio (con las personas con las que vivís, sino solo con una persona más).

En el Estado donde vivo yo, Queensland, podes recibir hasta 2 visitas en tu casa y elegir si querés mandar a tus hijos al colegio (pueden estudiar online).

La realidad es que no hay control (porque no hay mucho para controlar.)

Como las medidas son muy laxas, los propios ciudadanos empiezan a ejercer presión social para frenar la curva. Si vas a un parque, la policía te invita a retirarte por los llamados que recibe de la gente. Pero la realidad es que no hay ninguna regulación que te lo prohíba.

Hoy el gobierno australiano está enfocándose en preparar su sistema de salud porque el pico todavía  no llegó. Se cree que se puede casi triplicar el número de salas de cuidados intensivos y el gobierno está promoviendo la producción e importación de respiradores artificiales, entre otras cosas.

Además de algunas universidades que están investigando la vacuna del COVID.

Tenemos la fortuna de ser uno de los países con mayor presupuesto del mundo asignado a salud (per cápita). La otra cara de la moneda es que la salud es carísima.

Hoy Australia es el país con mayor cantidad de tests de COVID x habitante. Se han llevado a cabo 1,000 cada 100,000 habitantes, aproximadamente. Esto es clave para frenar la curva (aunque todavía no lo hemos logrado)

Este COVID ha puesto en jaque a los sistemas de salud y economías del mundo. Particularmente a Australia, un país que depende mucho de la inmigración.

Y es ahí cuando aparece el dilema… ¿A quién proteger? Es clara la respuesta; primero a mis ciudadanos.

Pero la realidad es que la inmigración mueve la economía del país. Especialmente los estudiantes internacionales; sus aportes son el segundo ingreso a las arcas nacionales después de la minería.

El Primer Ministro ha ofrecido algunas medidas para los australianos; como congelar el pago de capital de las hipotecas, algunos subsidios para pequeños negocios e incluso permitirles retirar sus aportes  de jubilación (acá el sistema funciona como nuestras AFJP).

Para los extranjeros con aportes también ha permitido este último beneficio.

Como en todos lados, hoy es todo una gran incertidumbre.

Lo único que sabemos es que cada uno de nosotros, individualmente, somos responsables de frenar la curva”.

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