Discriminación, otro virus que nos invade

(*) En estos tiempos de Covid 19, donde lo único que circula es información sobre medidas preventivas para evitar su propagación, no debemos desconsiderar otros aspectos subyacentes que esta pandemia acarrea. Uno de ellos es la discriminación, otro virus a enfrentar, cuyos detonantes principales son el miedo, la desinformación y la ignorancia.

Resulta contradictorio que siendo uno de los eslogan más escuchados últimamente “Nos cuidamos entre todos”, ante una situación prevista, como lo es que una persona que estuvo en el exterior retorne a su lugar de origen o bien que se confirme que alguna persona debe ser tratada por Coronavirus, la comunidad apele al desprecio y discriminación.

Frente a la situación excepcional vivida actualmente, la sociedad debe actuar con responsabilidad y sensibilidad social. Esta pandemia tiene como aliado la desinformación, falsas noticias y los típicos estereotipos estigmatizantes hacia colectivos y personas históricamente discriminadas. Por lo cual, resulta imprescindible reflexionar sobre los efectos de todas la formas de violencia, como así también, intervenir desde prácticas eficientes, difundiendo información oficial y “chequeada” con el fin de no incrementar la paranoia social al contagio; ni promover, ni participar en acciones o mensajes que discriminen o estigmaticen personas o colectivos.

Por esto, es importante comenzar a replantearse cuestiones desde la terminología empleada, ya que a través de las palabras también puede generarse una impresión deshumanizante hacia aquellas personas que adquieren o contraen el virus. “Transmiten”, “Infectan”, “Propagan”; son expresiones que implican intención y resultan culpabilizadoras.

Considerando el peso de las palabras, Jacques Lacan expresó “Usted puede saber lo que dijo, pero nunca lo que el otro escuchó”. Seamos cuidadosos, empáticos y hagamos propio el repetido eslogan “Si te cuidas, nos cuidamos entre todos”. No olvidando que también podemos cuidar ayudando a respetar las medidas, no siempre la violación de las mismas es intencional, sucede también que estas imposiciones nos resultan novedosas y a todos nos cuesta amoldarnos a las mismas.

Nerea Giménez

Licenciada en Psicología – M.P. 1602

Ensemble Espacio Profesional – Lamadrid 135 Puan

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