Un día como hoy…

Nos dejaba el gran cantautor Alberto Cortez (1940 – 2019).

El artista argentino fallecía hace un año en España, a la edad de 79 años. Sus temas se convirtieron en un legado entrañable para sus seguidores

Nacido en Rancul, La Pampa, lugar donde fueron llevadas sus cenizas, era conocido por muchos como “El gran cantautor de las cosas simples”.

Algunas de sus obras más conocidas son: En un rincón del alma, Cuando un amigo se va, Callejero, Mi árbol y yo, A partir de mañana, Manolo, Te llegará una rosa, Castillos en el aire, El abuelo. Muchas de sus canciones se basan en hechos y personajes reales (como Callejero, dedicada a un perro callejero que lo acompañó en Madrid) o simplemente en sentimientos y adversidades a lo largo de su vida.

Fue gran amigo de Facundo Cabral, con quien se presentaba en ciertas ocasiones cantando obras como No soy de aquí ni soy de allá y Cuando un amigo se va. En sus conciertos trataban de entrelazar un poco de humor al show. Con veinte años se fue en barco a Génova, y de allí en tren a Amberes, donde graba sus primeros discos.

En 1960, realiza una gira por diferentes países europeos como Holanda, Alemania, Francia, Italia y España, donde se estableció desde 1964. Tres años después se presentó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con una Orquesta dirigida por Waldo de los Ríos.

Tras haber alcanzado una gran popularidad en Hispanoamérica, realizó una serie de giras por éste continente con un gran éxito artístico y con un público cada vez mayor (http://www.albertocortez.com/Biografia/home.asp)

Qué suerte he tenido de nacer,
Para estrechar la mano de un amigo
Y poder asistir como testigo
Al milagro de cada amanecer.

Qué suerte he tenido de nacer,
Para tener la opción de la balanza,
Sopesar la derrota y la esperanza
Con la gloria y el miedo de caer.

Qué suerte he tenido de nacer,
Para entender que el honesto y el perverso
Son dueños por igual del universo
Aunque tengan distinto parecer.

Qué suerte he tenido de nacer,
Para callar cuando habla el que más sabe,
Aprender a escuchar, ésa es la clave,
Si se tiene intenciones de saber.

Qué suerte he tenido de nacer,
Y lo digo sin falsos triunfalismos,
La victoria total, la de uno mismo,
Se concreta en el ser y en el no ser.

Qué suerte he tenido de nacer,
Para cantarle a la gente y a la rosa
Y al perro y al amor y a cualquier cosa
Que pueda el sentimiento recoger.

Qué suerte he tenido de nacer,
Para tener acceso a la fortuna
De ser río en lugar de ser laguna,
De ser lluvia en lugar de ver llover.

Qué suerte he tenido de nacer,
Para comer a conciencia la manzana,
Sin el miedo ancestral a la sotana
Ni a la venganza final de Lucifer.

Pero sé, bien que sé…
Que algún día también me moriré.
Si ahora vivo contento con mi suerte,
Sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte,
Cuál será en la agonía mi balance, no lo sé,
Nunca estuve en ese trance.

Pero sé, bien que sé…
Que en mi viaje final escucharé
El ambiguo tañir de las campanas
Saludando mi adiós, y otra mañana
Y otra voz, como yo, con otro acento,
Cantará a los cuatro vientos…

Qué suerte he tenido de nacer.

Fuente: Compositores: Alberto Cortez / Cesar Gentilli

También podría gustarte Más del autor

Los comentarios están cerrados.