Andrés Baleani: “Se requiere asegurar una cuarentena sin despidos y sin miseria social”

En el marco de estos primeros cincuenta días de cuarentena, invitamos a referentes del ámbito político local para que nos brinden su opinión.

A continuación, compartimos el análisis de Andrés Baleani, referente del Partido Obrero del Distrito de Puan:

A 50 días de iniciada la cuarentena entramos en un momento crítico. El gobierno, obedeciendo a la presión de los capitalistas, ha ido flexibilizando el aislamiento lo que supone un riesgo enorme para la población. El Partido Obrero y el Frente de Izquierda han defendido desde el comienzo la cuarentena para que los trabajadores y trabajadoras puedan preservar su salud y las de sus familias.

En un país con un sistema sanitario vaciado y desfinanciado por décadas, y en gran parte privatizado, la única herramienta disponible para evitar una catástrofe sanitaria es el asilamiento para reducir al mínimo los contagios. Pero el aislamiento no alcanza, es necesario disponer de todos los recursos del Estado y del sistema de salud incluido el privado para ponerlos al servicio del combate a la pandemia y de la atención de los contagiados. Un balance de estos 50 días es que se ha desperdiciado un tiempo muy valioso para avanzar en el equipamiento de los hospitales y la centralización del sistema de salud.

La crisis sanitaria no llegó con la pandemia, quedó más expuesta. Los trabajadores del hospital municipal de Darregueira sólo después de llevar adelante medidas de fuerza lograron cobrar el salario de diciembre. El primero de Febrero el Concejo Deliberante aprobó la emergencia económica y sanitaria en Puan que derivó en el recorte de servicios.

Hoy, los hospitales y salas de emergencia del distrito no cuentan con los elementos necesarios y apropiados para llevar adelante los protocolos y garantizar la salud del personal sanitario. En la provincia de Buenos Aires el 22% de los contagiados son trabajadores de la salud. Hospitales enteros fueron cerrados, en otros casos decenas de profesionales debieron ser aislados por fallas en los protocolos por falta de elementos de protección. En el país ya son cinco los profesionales de la salud que murieron por Covid-19.

Hay otra realidad que la pandemia dejó en clara evidencia: con el 40% de trabajadores en la informalidad, con casi la mitad de la población bajo la línea de pobreza, no hay cuarentena posible. Con hambre no hay cuarentena. Los 10 mil pesos del IFE, que al día de hoy muchos no han cobrado, es a todas luces insuficiente.

Por otro lado, se anotaron 12 millones de personas y solo 8 millones lo cobrarán. Reclamamos que esta cifra ascienda a 30 mil pesos mensuales y alcance al total de los anotados. Rechazamos se pague con fondos del Anses, que es plata de los jubilados y debe destinarse a garantizar la movilidad jubilatoria que el gobierno de Fernández ha eliminado.

En el sector formal, desde los primeros días de la cuarentena, muchos trabajadores de las ramas no esenciales tuvieron que llevar adelante medidas de fuerza para garantizar el aislamiento. En otras ramas arreciaron los despidos y las suspensiones con reducción de salarios.

En las últimas semanas creció el lobby de las cámaras patronales  presionando al gobierno para que levante la cuarentena y para que cumpla con los pagos de la deuda externa en defensa de sus intereses comerciales. El gobierno ha ido cediendo en toda la línea, incluso dando marcha atrás con el pretendido impuesto a los ricos. Un rescate de los intereses capitalistas  que además se beneficiaron con reducción de las cargas sociales y el pago del 50% de los salarios por parte del Estado sin un control de sus libros contables que pueda verificar la situación de insolvencia. Esto también cubierto con fondos del Anses.

Mientras Alberto Fernández y Kicillof mejoran su oferta a los bonistas para pagar la deuda externa y gobiernan con los presupuestos prorrogados de Macri y Vidal, las necesidades de la población trabajadora son cada día más acuciantes en materia sanitaria y alimenticia.

Para garantizar la salud de las mayorías populares se requiere dirigir todos los recursos para asegurar una cuarentena sin hambre, despidos, hacinamiento y miseria social. El pago de la deuda usurera es criminal. La crisis deben pagarla los capitalistas, no los trabajadores”.

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