Franco Mombelli: “Lo que la cuarentena nos dejó”

En el marco de estos primeros cincuenta días de cuarentena, invitamos a referentes del ámbito político local para que nos brinden su opinión.

A continuación, compartimos la reflexión del Lic. Franco Mombelli, asesor del senador provincial Andrés De Leo ( Coalición Cívica – Juntos por el Cambio).

“Resulta difícil opinar sobre una situación cuando aún se está en ella, pues no tenemos ni la objetividad ni la información suficiente para hacerlo correctamente, sin embargo no quise rechazar la  invitación de Todas las Voces Puan a expresarme al respecto de lo que estos 50 días de cuarentena nos han dejado.

Vayamos entonces al asunto, creo que este miedo que nos han infundido con el tristemente famoso Covid-19 (o coronavirus) ha develado la naturaleza de nosotros como individuos y también como sociedad, tanto para bien como para mal.

Hemos visto cómo, ante la adversidad, muchas personas tendieron su mano para ayudar al otro. Cuando escribo esto pienso en todo el personal de salud, policial, bomberos, municipales que sin pensar en sí mismos estuvieron ahí cuidándonos (como siempre lo hacen) a pesar de ponerse ellos mismos en riesgo.

También es importante mencionar a todos los que ofrecieron su ayuda desinteresada para quienes no pueden salir, o desde sus comercios donaron dinero o insumos, o  a quienes ofrecieron sus servicios de manera gratuita para los que así lo necesitaran. Por suerte son muchos los ejemplos.

Las tormentas tienen esto, separan lo que está firme de lo que no, el árbol fuerte da refugio del vendaval, mientras el flojo se cae haciendo daño. Pues bien, esta pandemia ha sido un tormentón, mostrándonos quiénes son árboles de raíces fuertes y quiénes no.  Lamentablemente, de estos últimos también hay varios ejemplos, son los que aún hoy intentan sacar provecho económico cobrando lo que no vale productos que se necesitan, o aquellos que parecen disfrutan de sembrar aún más temor en la gente con sus dichos o publicaciones o también, ¿por qué no? esos que parecen más preocupados de denunciar al vecino que de preguntarle si necesita ayuda, estos últimos deberían replantearse si son felices con sus acciones o si en una de esas, no sienten un poco de vergüenza al mirarse al espejo cuando amanecen.

Otro aspecto que me preocupa es la crudeza con la que nos han mostrado la debilidad de nuestras instituciones y las garantías de nuestros derechos constitucionales frente a un escenario de crisis.

Para que me entiendan mejor, me gustaría brevemente pensar en la Segunda Guerra Mundial como ejemplo. Quizás no todos lo sepan, pero quien entonces era el Primer Ministro de Inglaterra, un tal Winston Churchill, tenía que dar explicaciones y solicitar la aprobación de la mayoría del parlamento británico en medio de una invasión armada por parte la entonces Alemania Nazi, en medio de aviones bombardeando sus ciudades.

Se preguntarán ¿Qué tiene que ver esto con la cuarentena por el coronavirus en Argentina? Pues bien, ni aún bajo un ataque militar masivo Inglaterra abandonó sus instituciones y sus leyes, lo mismo sucedió con Estados Unidos y con cada una de las democracias libres de Occidente de aquel entonces. El horror de la guerra pasó y sus instituciones salvaguardaron los derechos de los ciudadanos a opinar, a través de sus representantes, que creían era la mejor manera de afrontar tamaña realidad.

Lamentablemente con la sola posibilidad de una crisis de salud, en nuestro país hemos sido testigos de cómo se anularon los congresos y como los ejecutivos han pisoteado una cantidad innumerables de derechos individuales amparados en la situación de emergencia, y tristemente gran parte de la sociedad no solo lo ha avalado sino a diario vemos como se pondera un accionar cuasi fascista como indicador de fortaleza y liderazgo.

Hay muchísima tela para cortar y sería imposible hacerlo en apenas unos párrafos pero me quedo con la famosa premisa de nuestro padre de la patria, “Seamos libres, lo demás no importa nada”, cuidarnos del coronavirus si, entregar nuestras libertades a una sola persona que decide por decreto sobre nuestras vidas, NO.

Ojala algún día maduremos como sociedad y abracemos la República y la Democracia como algo sagrado que nunca, bajo ningún escenario debemos abandonar, mientras no hagamos esto seremos ovejas entrando al corral felices de que el pastor nos cuida del lobo”.

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