Nivardo Vercellino nos cuenta cómo es la vida en México durante la Pandemia

Nativo de la zona rural de Bordenave, paraje El Pincén, reside en la capital de aquel país desde hace 18 años y es propietario de un restaurant.

En la entrevista, a la que accedió gentilmente, nos brinda detalles sobre las medidas implementadas por el gobierno que dispuso un aislamiento social no obligatorio.

-¿Cómo están viviendo la cuarentena?

-La cuarentena es mucho más tranquila, el Gobierno recomienda que cada uno se quede en su casa. Los comercios considerados “no esenciales”, no funcionan, pero muchos otros están abiertos. Nadie te obliga a estar en tu casa y en cada Estado se toman medidas distintas.

En la ciudad de México, el gobierno te pide que te quedes en tu casa. Hay alrededor de un 30 o 40 por ciento que lo cumple. Si estás en la calle debés usar el tapabocas, pero no hay ninguna norma que te obligue a hacerlo, no hay castigo.

Uno de cada tres habitantes se cuida y el resto hace su vida como si nada.

-En una ciudad con alta densidad poblacional y en donde la mayor parte de la economía es informal, debe ser más  complicado aplicar la cuarentena.

– Sí, estamos en una ciudad que junto con el área conurbana del Estado de México, ronda los 25 millones de habitantes. Ese número no está muy bien contado, porque hay mucha población rotativa. El Estado de México tiene sus propios reglamentos y la ciudad otros. El Estado es más desordenado, tiene una población en mayor parte amontonada en sitios que no son muy controlados, sobre todo en el sector este y noreste. Eso hace que no haya control. Hay un porcentaje importante de la población que tiene una economía informal, donde se ven puestos callejeros y mercados rotativos, y esa gente no puede dejar de trabajar porque es su único medio de subsistencia.

Ahora, como consideran que vendrá la semana de mayor contagio, no sé en qué se basan, prohibieron los mercados callejeros por los próximos 10 días.

-¿Existe miedo en la sociedad como se percibe acá en donde incluso los vecinos se denuncian entre si?

-Acá es más relajado, hay un temor normal a la enfermedad, es real, porque la tasa de mortalidad no es alta.

-¿Cuantos años hace que estás allá?

-Hace 18 años que vivo acá y tengo un restaurant.

-¿La pandemia afectó tu movimiento comercial?

 -La parte de comedor sólo puede funcionar a domicilio. Yo ya estaba preparado para realizar delivery, entonces me afectó menos en ese sentido, pero así y todo, las ventas bajaron muchísimo. Por otro lado, hay miedo en la economía por no saber cuánto durará esto.

Es una situación difícil, pero al menos tengo la posibilidad de tener el negocio abierto y eso es una ventaja para mí.

Av. Lorenzo Boturino. Alrededor del 20 por ciento de la población circula por la calle, pero con pocos recaudos de aislamiento

-Seguramente, están sin clases.

 -En Semana Santa tenemos 15 días de vacaciones, este año las adelantaron dos semanas, y ya después no regresaron las clases. Vivo frente a una universidad y allí se determinó que no habrá clases presenciales hasta agosto.

Hay regiones donde la gente no tiene los medios para tomar clases por internet. En la ciudad contamos con muy buen acceso a internet y es una ventaja. Imagino que no todo el país puede manejarse de esa forma, la zona rural es muy grande y existen regiones de montaña de difícil acceso.  Por eso, cada Estado y cada Municipio determinan sus propias medidas.

-¿El Gobierno está brindando ayudas económicas a los sectores más afectados?

-Hay bonos de bienestar social que son para personas que ya estaban registradas. Reciben una ayuda no muy grande, y después, el Gobierno de la Ciudad sacó una línea de créditos a pagar en tres o cuatro año,  con los primeros tres meses de gracia para las pequeñas empresas. El Gobierno Federal lanzó, por medio del Instituto Mexicano de Seguro Social, donde se realizan todos los aportes de los trabajadores, un préstamo en función al tamaño de tu empresa y es sólo para los comerciantes que no hayan pedido nada en lo que va del año. Ese crédito es fijo, de 25.000 pesos que serían alrededor de 1.200 dólares, es un trámite rápido que se realiza ingresando los datos personales a la página web. Luego de tres años deberé devolver 27.000 pesos, el interés es muy bajo.

Zona del mercado de La Merced. Casi nadie lleva el cubrebocas a pesar de las recomendaciones locales

-¿Cómo es el sistema de salud en México? ¿Hay obras sociales para los trabajadores?

-Básicamente, todas las personas que trabajan cotizan en el seguro social. Está en todo el país, y en todos los hospitales y en todas las especialidades. Es un sistema de salud público que a veces está un poco saturado y para las primeras atenciones suele ser un poco lento, pero es muy bueno en las especialidades.

Todo aquel que trabaja tiene seguro social y quien no tiene trabajo, cuenta con un Seguro Popular. A su vez, están todos los hospitales privados donde se accede pagando un seguro de gastos médico que sería como una pregaga de Argentina. Es un servicio caro.

El sistema de salud público puede estar un poco saturado pero abarca a gran parte de la población. Con la pandemia, los hospitales se organizaron de manera que se convirtieran en lugares específicos para Covid -19. También se hizo un convenio con los hospitales privados para que las personas que no están afectadas por el virus sean atendidas gratuitamente y así  cubrir esta contingencia.

-¿Tenés pensado viajar a Argentina cuando se restablezca la situación?

-Estuve en enero del año pasado y tenía planificado viajar en junio, pero claro que con esta situación se postergó completamente.

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