Juan Cañonau: una de las últimas sangres originarias del Partido de Puan

Por Jorgelina Walter (*)

 El 12 de julio de 1973, dejaba de existir a la edad de 112 años Juan Cañonau, una de las últimas personas de sangre originaria que vivió en el Distrito de Puan. Según un artículo periodístico publicado a un mes de su fallecimiento, pudimos  conocer algo de su longeva vida. Había llegado a la zona desde Chile en 1876, en plena Campaña al Desierto y junto a sus hombres luchó en primera fila contra el ejército y contra sus hermanos de sangre como lo fue el cacique Pichihuinca, quien comandaba 50 lanceros al servicio de la Guardia Nacional. Culminada la guerra, Cañonau se internó en la pampa hasta que fue acogido por la familia de Julián Cervino de 17 de Agosto donde trabajó 45 años, realizando tareas de todo tipo.

Del libro titulado “ Homenaje a mi tierra”,  escrito por Oscar Guitart en ocasión del centenario de 17 de Agosto, rescatamos en la página 82 su pasó por la localidad y algunos datos de color como el número que otorgaba la Dirección de Identificación Civil y Estadística General de la Provincia de Buenos Aires y que certifica la estadía de Cañonau en la localidad de A. Saenz, extendido con fecha diciembre de 1944. Asimismo,  un certificado de vacunación extendido con esa misma fecha por el Dr. Francisco Hippener y  un recibo de la cuota correspondiente a la ayuda mutual de la asociación Sindicato de Obreros Estibadores y Anexos de Darregueira con fecha 12 de octubre de 1949.

Tenía un sulky que le había regalado su patrona Doña Valentina Moreno de Cervino, con el cual transportaba algunas verduras de su quinta para vender en el pueblo y llevarse sus víveres entre los que no faltaba el “vinito” que compraba en Casa Torre y el maíz para alimentar los pollos que criaba.

El Acta de Defunción de Juan Cañonau

Desde el Museo quisimos saber más  y por eso nos contactamos con personas que lo conocieron o escucharon hablar de él. A través de Mara León quien tuvo la deferencia de averiguar datos entre los vecinos de 17 de Agosto accedimos a algunos testimonios como el del señor Carlos Kollinker,  quien actualmente reside en Bahía Blanca pero que recuerda a Cañonau trabajando para don Agustin Madies, cuidando  antiguo chalet perteneciente a la familia Garat. Como todo aborigen,  Cañonau poseía amplios conocimientos sobre la naturaleza y la habilidad de preparar  infusiones  usando hierbas que recolectaba, siendo además un excelente peón de campo. “Asistía al bar del hotel donde se tomaba una copita de anís o agua ardiente. Le gustaba el fútbol y asistía a los partidos que se disputaban en la localidad. Disfrutaba de las tortas que sus patronas preparaban. Su piel era cobriza, su cara redonda y su nariz achatada;  su voz “ chillona”, sus manos eran grandes y sus dedos largos. Vestía poncho.

Al enfermarse de neumonía fue internado en la sala de primeros auxilios de 17 de Agosto donde la enfermera Mary Kollinker lo atendió hasta su recuperación. Luego solía ir a ponerse las inyecciones al domicilio de la enfermera y de regalo le llevaba pollos, huevos, verduras. Era muy  devoto de la Virgen María a la cual llamaba “ Madre María” , respetuoso y pacífico”.

Ingreso al cementerio de 17 de Agosto donde descansan los restos

 Por su parte la señora Stella Maris Long nos contó que vivió un tiempo en el campo que su padre alquilaba, habitando en una piecita de adobe y piso de tierra junto a su perro.  En un triángulo hecho de tres palos,  colgaba una olla y solía comer carne  medio cruda. Cuando el paso del tiempo y su salud no le permitieron sostenerse por sus propios medios, los señores Long Hnos. realizaron los trámites para internarlo en el Hospital de Puan, donde transcurrió sus últimos días en el sector de ancianos.

Quienes lo atendieron y asistieron como la señora Nélida Nora Stork lo recuerda como un viejito de baja estatura, gordito,  chueco que andaba con un bastón y que cariñosamente le tocaba la espalda y le decía “ Qué haces jeringa” ( por lo insistente en el orden y la limpieza)  o la apodaba “ Rueda de auxilio” ( por estar siempre realizando reemplazos cuando faltaba algún compañero/a de trabajo).

La señora Susana López lo conoció cuando ingresó a trabajar como enfermera a los 23 años. Lo recuerda como una persona muy respetuosa, inteligente. Con cabellos canosos y ojos verdosos que resaltaban sus rasgos. Transcurría la jornada caminando por los pasillos o el jardín con un palo en la mano. Se levantaba muy temprano “ Para llorar a sus hermanos”. Le gustaba el mate,  el cual tomaba debajo de un pino “ Esperando que amanezca para aclarar las ideas “, solía decir Cañonau.

 Ocupaba la tercer cama de la sala general. Cariñosamente el grupo de enfermeras le decían “ cañón” y él solía decir “ Ahí vienen las chicas lindas”. Con cada comida  tomaba un vaso de vino, autorizado por el Dr. Pontet. Sus restos descansan en el Cementerio de la localidad de 17 de Agosto.

(*) La autora es Directora del Museo Municipal Ignacio Balvidares de Puan

Fuentes

-Testimonios orales de Carlos Kollinker y Julio Schwindt de 17 de Agosto

-Susana López, Nélida Nora Stork de Puan.

-Agradecemos al Registro Provincial de las Personas el envío del acta de defunción.

-Libro titulado “ Homenaje a mi tierra”,  escrito por Oscar Guitart en ocasión del centenario de 17 de Agosto.

-Recorte periodístico del Archivo del MIB

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