La Cámara de Comercio gestiona un barrio de 28 viviendas

Guillermo Prunell, miembro de la entidad  dio detalles del proyecto y destacó la necesidad de financiamiento para poder concretarlo. El directivo aseguró que hay personas interesadas en los lotes. Y confirmó que, de conseguirse alguna línea crediticia, la mano de obra sería cien por ciento local.

La situación actual, su impacto en el mercado inmobiliario y la proliferación de trabajadores de la economía informal, con las consecuentes quejas de los comerciantes, fueron algunos de los temas abordados en esta entrevista.

Intensas tratativas viene realizando en los últimos años la institución local para impulsar en sus terrenos un importante emprendimiento habitacional.

“La idea existe, pero es potencial. Las gestiones vienen desde 2003 a la fecha, prueba de ello son los varios viajes que hicimos a la ciudad de La Plata, junto a funcionarios de la municipalidad, para concurrir a la sede del Instituto Provincial de la Vivienda”, señaló Guillermo Prunell, integrante de la Cámara de Comercio, Industria, Productores y Propiedad.

El futuro barrio se ubicaría en la Manzana 2, en inmediaciones del Polideportivo Municipal.

“Son un total de 28 lotes. La intención es que, la parte que da al frente de la Arenadora de Velasco, tenga un objetivo comercial, con la instalación de diversos locales”, precisó.

-¿Qué características tendría el barrio?

Cada vez apuntamos a más, a algo superador a lo anterior, con un diseño moderno, vistoso y cómodo.

Hoy, nuestro principal recurso son los terrenos y es momento de intentar venderlos.  Lanzamos una especie de consulta entre la población, a modo de armar una lista de interesados. Hubo una buena respuesta, nos consultó mucha gente, pero notamos cierta cautela. Antes de lanzar la venta definitiva, tenemos que ver cómo evoluciona el panorama económico.  

La necesidad de Cámara es hacerse de recursos, no hay alternativa. Hoy no podemos aspirar a subsidios o algún aporte extraordinario desde el Estado.

-Pero y si existiese esa posibilidad…

Si mágicamente algún ministerio o quien corresponda nos habilita una línea de crédito para edificar, pondríamos como condición que la obra sea administrada por nosotros, y los trabajadores sean los albañiles del pueblo, tal como hicimos en los anteriores planes de 1982, a principios de la década de 1990; y el de 34 viviendas, inaugurado en el 2001. Es una manera de distribuir el dinero entre la gente de Puan

-A pesar del presente negativo que vivimos, ustedes apuestan al desarrollo local

Siempre tenemos proyectos, pero cuando empiezan a taparnos los miedos, es como que la creatividad se empieza a esconder y terminamos discutiendo por la supervivencia. 

-Nos decía que vienen tramitando la posibilidad de hacer el barrio desde hace al menos 17 años

Sí, y nunca tuvimos una respuesta. Recuerdo que con los anteriores planes que hicimos, logramos una mención especial de parte del Instituto Provincial de la Vivienda, porque siempre estuvimos al día en cada certificación, cumpliendo con toda la requisitoria que implicó cada etapa de construcción. El Instituto de la Vivienda siempre nos trató muy bien.  

Con el barrio más reciente de 34 viviendas terminado, pudimos disponer de fondos que fueron administrados de manera muy eficiente por una gran persona, como el querido Carlitos Otonelli.  Estaba todo tan ordenado y controlado que nunca hubo inconvenientes.

-Puede decirse que uno de los complejos habitacionales de mayor dimensión, inaugurados en Puan en los últimos 20 años fue el de 34 viviendas

Logramos para el barrio diseños especiales, insistimos en eso a los ingenieros. No buscábamos casas extraordinarias pero tampoco precarias, simplemente de otro porte.

-Además, son barrios que cuentan con todos los servicios públicos.

Valoramos mucho ese tema. En aquellos años no era tan complicado traer asfalto, cordón cuneta, cloacas, gas natural, agua y electricidad.

Hoy, poniendo como ejemplo el loteo de terrenos realizado por la Cooperativa Agrícola que da a la calle Brasil, se pudo llevar todos los servicios, pero el costo fue muy elevado.

Cuando hablamos de estas cuestiones, me da la sensación que han pasado muchísimos años. Pasaron tantas cosas…

Plano de los terrenos de la Cámara de Comercio

-Y hoy nos encuentra en medio de una crisis inédita

Este presente es confuso y gris. Los argentinos estamos acostumbrados a las crisis, a atar todo con alambre, sobrevivimos de cualquier manera. En mi caso, en el negocio inmobiliario, hoy hago cosas que hacía cuando tenía 22 o 23 años. Por ejemplo, y esto antes de la pandemia, para sumar un mango más, consultaba a gente de ciudades como Bahía Blanca, para ver si conseguía algún departamento para gestionar.   

-De todas maneras, en Puan la crisis contrasta con el movimiento que se ve en la construcción

Hay nuevos loteos, se ve gente construyendo, es  cierto. En los últimos años, tanta inflación llevó a la gente a refugiarse en sus ahorros. Se comenzó a movilizar lo que antes estaba inmovilizado. Y hoy ves que los corralones no dan a basto, hasta Marzo las inmobiliarias veníamos vendiendo terrenos. Hoy directamente no hay valores.

Los corralones siguieron trabajando incluso durante la pandemia y hasta mejor que antes.

Más de un albañil me dice: “tengo un montón de pequeñas cosas”. Hoy hacen un baño, mañana una vereda, luego terminan un garaje. Son esas cuestiones que todos tenemos pendientes en casa en lista de espera.

-¿Cuánto vale un terreno en Puan?

Hoy cotiza un 30% menos en dólares. En el loteo de la Cooperativa Agrícola, llegamos a vender terrenos de 20 metros de frente en un valor histórico, con algo de financiación, se pagaron unos U$S 17.000. Es mucho dinero. Pero, si tenés que vender ese mismo lote hoy vale un 30% menos en dólares. Y si te lo ofrecen a un 40% menos, te diría que conviene igual.

La misma crisis hizo que se devaluarán. A favor de eso, jugó un índice de inflación altísimo. De un año a esta parte, la brecha entre el dólar oficial y el blue es gigante. 

-¿Cómo evalúa el estado del comercio de Puan?

Es crítico. La gente hace magia para sobrevivir. Hay muchos cuentapropistas, no está mal, porque significa que hubo un intento de hacer cosas. Es decir “abro el negocio sin saber si cubro los gastos”. Llegamos al día en que estoy contento porque pude cubrir mis costos fijos, viendo si tengo un cachito de crédito para pagar los de mañana. Es una locura. En otro momento proyectabas en base a lo que ganabas. Hoy te conformás con quedar hecho.

Y ni hablar de ciudades como Bahía Blanca o Buenos Aires, donde el impacto es mayor hasta en el comercio barrial. Hoy cierran sus puertas, no provisoriamente por la pandemia, sino para siempre. No pueden afrontar los gastos de alquiler y personal.

-En la Cámara de Comercio habrán podido evaluar el impacto de la economía informal en Puan, donde, por ejemplo, han surgido pequeños emprendimientos de elaboración de comidas

Se juntaron los comerciantes, con toda razón diciendo que tienen costos altísimos, entre la habilitación y los impuestos. Pero todos tienen sus razones.

-Claro, pero cómo se hace para decirle a alguien que no venda más empanadas o tortas, siendo que lo hace para sobrevivir

Estas épocas de crisis generan estas cuestiones. El comerciante que está habilitado, con empleados, trabajando en blanco, con vehículos en la calle y facturando con todas las de la ley, tiene un costo altísimo.

Conciliar posiciones es tremendamente difícil, porque ambas partes tienen sus razones. En realidad, quizás el secreto estaría en darle alguna especie de respiro tributario al que está en blanco y cumpliendo. Tratar de blanquear al informal, dándole facilidades para que haga las cosas bien. El Estado debería ser contemplativo también con el que paga impuestos y tiene otros gastos fijos. Si armonizamos esa cuestión podría lograrse una realidad más justa.

A este tema de los desarrollos informales los hablamos con el municipio, y ellos ya estaban al tanto porque habían recibido más denuncias que nosotros.

Desde Cámara defendemos la posición del comerciante en blanco, que trabaja lícitamente y genera mano de obra.

Por dar un ejemplo, la construcción moviliza más de 50 rubros. Esa gente factura y padece el tema de los costos elevados. Me decía un albañil que si hoy me pasaba un presupuesto, mañana no estaba tan seguro del valor, dentro de tres o cuatro días sabía que salía hecho y si iba más adelante en el tiempo empezaba a perder.

La gente ha comprado en los corralones y dejó pago el total de la obra. El corralón hace la compra inmediata, porque si espera tal vez después no pueda reponer la mercadería

-¿Encuentra alguna similitud entre la crisis del 2001 y la actual?

Es diferente. En esa época estuve como Jefe de Compras en la Municipalidad. Nadie nos proveía de absolutamente nada. La inflación estaba desordenada. Pero sabías que lo malo iba a pasar. Hoy no sabemos cuándo se va a revertir, no hay estimación de nada. Todo es un profundo gris, pero con las persianas altas todavía. El 2001 fue dramático. Quizás lo evalúo muy desde lo personal. Recuerdo que no había combustible, ni repuestos, si comprábamos y pagábamos a 30 días, no había manera para que el proveedor repusiera sus ventas.

Ahora vivimos una gran angustia, mucha incertidumbre y dudas. No podés planificar.

En 2001, si mirabas al pasillo había algo de claridad, hoy lo veo oscuro.

Tampoco sabemos si en esta pandemia estamos amesetando la curva, o si llegamos arriba. Lo malo de esto es que la gente se está acobardando y empiezan a romper las reglas. No es lo ideal, pero hasta cierto punto porque la vida se nos pasa y las pérdidas son enormes. Pensá en el caso de ese padre que no pudo ver a su hija cuando ella estaba muriendo. Hay muchos casos así.

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