Ignacio Vicente nos contó su experiencia con el Covid

El joven puanense es Técnico Radiólogo, vive en Buenos Aires y trabaja en dos efectores de salud. Su tránsito por la enfermedad lo encontró asintomático.

Cómo es convivir con la pandemia en una de las zonas con más circulación del virus, su experiencia profesional, la preocupación por la falta de consultas por otras patologías, y el panorama en los meses que vienen, son algunos de los temas abordados en esta entrevista

Nacho, como todos lo conocen en Puan, tiene 31 años y su trayectoria académica lo encuentra cursando los estudios de la Licenciatura en Gestión de Servicios de Salud en Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Actualmente, trabaja en una clínica privada de CABA y en un Hospital de Esteban Echevarría dedicado a atender casos complejos de Covid-19.

Hace tres meses le tocó padecer el virus y recuerda: “fue otra época, cuando se aislaba a la gente y, de ser necesario, se la mandaba a hoteles para que no siguieran contagiando. Ahora, esa metodología no es la misma”.

-¿Cómo atravesaste la enfermedad?

Se la pasa horrible, gracias a Dios fui casi asintomático, tuve fiebre un solo día. Ese síntoma me dio el alerta para ir a testearme. El personal de salud, ante el primer indicio de infección debe testearse. La sufrí mal cuando me dieron la noticia, estuve dos días internado en la clínica, no por síntomas de Covid-19 sino porque tenía taquicardia, la frecuencia cardíaca estaba al doble de lo normal. Y no me bajaba, era como una sensación de angustia, de incertidumbre, de no saber qué te va a pasar.

-¿Se puede saber cuánto tiempo dura la inmunidad luego de sufrir primer contagio?

En mi vida personal y en el trabajo nunca dejé de cuidarme. Sé que no tengo muchos anticuerpos, por eso no puedo decir hasta cuándo me van a durar, y tampoco te puedo decir cómo sería una reinfección.

En el Hospital, una enfermera que había tenido el virus, se hizo el análisis de Inmunoglobulinas (IGG) y le dio que tenía anticuerpos. Pero hace una semana empezó con síntomas de nuevo. Al practicarse una Prueba de Proteína C Reactiva (PCR) dio positivo de Covid. Pasa que a este último estudio no se lo había hecho antes, porque con el IGG se pensó que la enfermedad ya  había pasado.

Por eso, no sé si ese caso puntual puede catalogarse como reinfección. Entonces, es aventurado afirmar si se re-infectó o directamente nunca negativizó tras la primera experiencia. En ocasiones, hay gente que pasa hasta un mes dando positivo, pero con una carga viral tan baja que no contagian.

-¿Cuál es tu tarea en el ámbito de la salud?

Trabajo en diagnóstico por imágenes, pero nos movemos en todos los sectores que puede tener un centro de Salud.  Por ejemplo, recorremos las habitaciones para hacer placas de control o tomografías.

Trabajo en una clínica privada en la Ciudad de Buenos Aires y en el Hospital del Bicentenario de Esteban Echevarría, pero con metodologías totalmente distintas entre un lugar y otro.

-¿En qué se diferencian cada uno de esos centros de salud?

 El Hospital del Bicentenario recibe solamente enfermos de Covid-19 con alguna complicación. Cuenta con la infraestructura de un Hospital nivel 3, de Alta complejidad. Funciona con derivaciones, no tenés servicio de guardia y entran solamente ambulancias con casos que revisten alguna gravedad.

Mi parte es la del diagnóstico por imágenes y puedo decir que en ese sentido está súper equipado, con personal para las tomografías y un angiografo para hemodinamia. El equipamiento es de primera. En estos momentos, el Hospital está dedicado solo a Covid no entra otra cosa. Por eso, los que trabajamos ahí debemos extremar los cuidados, porque todo lo que tocás tiene el riesgo potencial de infectarte. 

A los pacientes de terapia se les hacen placas, todo el tiempo se controlan sus pulmones con imágenes porque la enfermedad provoca una neumonía o derrame. Debemos ser rápidos y eficientes porque al paciente no se lo puede sacar de su ámbito de terapia intensiva durante mucho tiempo.

No es lo mismo hacerle una placa o tomografía a un paciente Covid- que a otro que entró caminando.

-¿Cuántas horas trabajás por día?

Teóricamente son seis. Pero, en los lugares donde trabajo, más del 50 por ciento de mis compañeros se infectaron. Entonces, los tiempos son otros. Hay guardias continuamente. Por ejemplo, el sábado estuve en el Hospital, el lunes a las 11 de la noche, un compañero dio positivo, debió aislarse y tuve que ir. En cuanto te llaman tenés que salir. Estamos para eso.

Usamos un kit de seguridad especial con todo paciente que ingresa, tenga o no coronavirus. Así sea para hacerse una placa de tobillo.

-¿Existe realmente una situación de saturación en los centros de salud?

El sistema no se agotó y quedan camas. Es el caso del Hospital de Esteban Echevarría, en una de las zonas del AMBA más complicadas. Pasa que, cuando ocupás una cama, a veces no son menos de 20 días, ese es el problema. El Bicentenario es de alta complejidad y absorbe los casos más graves de la región, por eso no es un parámetro para afirmar que si en ese hay camas, lo mismo pasa con los demás centros de atención”. Allí se trabaja en red con todos los hospitales, esto hace posible que ingresen personas con complicaciones, alguna serias. Cuando los médicos determinan que el paciente experimentó un determinado nivel de mejoría y ya está listo para ser trasladado, se lo lleva nuevamente hacia otro nosocomio para que complete allí su recuperación.

-¿La gente por miedo a contagiarse ha dejado de consultar o hacerse estudios?

Por la pandemia se posterga todo. Es triste porque vemos pacientes ingresados por Covid, y al hacerles la tomografía nos encontramos, por ejemplo, con algo para estudiar en el pulmón. Eso es quizás por falta de controles previos. Hace seis meses o más que la gente no se está haciendo estudios de rutina. Ese será el problema que tendremos post pandemia. No se hacen chequeos preventivos. Ahora es todo Covid y nos olvidamos que la gente igual sigue infartándose y manifestando otras enfermedades.

-¿No sucede también que la gente va a consultar por alguna dolencia o estudio y se posterga su atención?

Puedo citar el caso de la clínica de Capital Federal donde la demanda de atención cubre otras necesidades que no son Covid. Ahí está todo bien diferenciado, hay un área de planta baja estrictamente para infectados y no se mezcla con el que va por un trámite ambulatorio o a la guardia general, que está en un entrepiso. Por el momento, las cirugías programadas están suspendidas. También pasa con los chequeos que contratan las empresas para sus empleados

A la gente le cuesta entrar al hospital. No es fácil, muchos dicen “tengo algo pero me lo aguanto”. Y después, por postergar una visita al médico o automedicarse, surgen problemas más serios. Se ocultan enfermedades que dan síntomas tempranos.

-¿En el ambiente médico has podido oír alguna conjetura que pueda explicar por qué algunos casos de Covid-19 no presentan síntomas, y otros se complican, aun cuando se trata de personas jóvenes y saludables?

Es algo aleatorio. Las estadísticas son buenas para tomar medidas a nivel general. Te dicen el 1 por ciento se va a complicar y el resto no, pero cuando te toca, no sabés si estás dentro de ese 1 por ciento o en el 99 restante. Del día 7 al día 10, cuando la carga viral puede ir subiendo, ignorás si se va a  complicar o no. Ese es el problema. Luego de ese periodo de tiempo, el poder de contagio va perdiendo intensidad.

Los jóvenes son los que más se infectan, pero a la vez quienes menos cuadros graves pueden presentar.

En el área Covid he visto gente joven, de 30 años con respirador. Los jóvenes no son inmunes, en menor medida a algunos les toca.

Hay gente que, sin antecedentes de riesgo, la pasan mal. En el Hospital, tuvimos un médico dado de alta la semana pasada, luego de 35 días de internación.

Cuando uno entra en terapia, con un respirador, se necesitan varios días hasta poder salir. Gracias a Dios, muchos salen, pero antes de eso, implica un tiempo de internación, a veces más de un mes.

-¿Cuándo caminás por la calle ves otro mundo? ¿Los ciudadanos se relajaron?

Están totalmente despreocupados. En los hospitales hay un ambiente de muchísima angustia, no es un buen clima de trabajo. En la calle no sucede. También debemos entender el agotamiento y el estrés, hay gente angustiada, chicos que no han podido ir a la escuela. Un año casi perdido. No me enojo con ellos, me pongo en el lugar de cada uno y también lo sé entender. La verdad es que acá en Buenos Aires la cuarentena terminó hace dos meses, lo único cerrado creo que son los gimnasios. Los bares atienden al aire libre, pero están llenos.

Muchos dejaron de preocuparse y piensan “si me toca, me toca”, creo que lo ven de esa forma.

-¿Existe un clima de optimismo en tu ambiente mirando hacia los próximos meses?

Existen posturas diferentes. Siempre charlo con los médicos de terapia, porque están en un lugar importante y tienen acceso a publicaciones científicas. Algunos son optimistas con la pronta llegada de una vacuna, otros toman una posición distinta.

Hay que ver cuándo van a inmunizar a la población, porque cuando llegue la vacuna deben tenerse en cuenta los tiempos.

Antes pensamos que más cerca de la primavera, con los primeros calores, la situación mejoraría, pero no sucedió. Igual pasó en otros países.

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