El molinito de Rimaudo, ingenio y creatividad entre facturas y panes

Más allá que para algunos sea veleta o molino para otros, todos coinciden en que se trata de una creación ingeniosa. Colocada desde hace algunos meses en la esquina de España y Dean Funes, vino a cambiarle el paisaje al barrio.

El viejito y la viejita parecen darle movimiento al molino. Pero el verdadero protagonista es el viento que mueve sus aspas y un eje al cual están aferrados los muñecos

Oscar y “Pirucha” Rimaudo atienden la  panadería, pionera del rubro en Puan, fundada en 1924.

Más allá de dedicar sus días a trabajar la harina y amasar sus especialidades, el matrimonio tiene otras habilidades relacionadas a las artesanías, un dato que muy pocos conocen.

“Fuera de la panadería, siempre está haciendo algo, alguna reja o capaz una parrilla. Me gusta mucho trabajar con esos materiales”, contó Oscar en diálogo con este diario digital.

Pirucha, en tanto, se dedica a hacer muñecos, y su pasión es diseñarles la vestimenta. En alguna ocasión, llegó a exponer sus creaciones en el Espacio Cultural El Mercado.

Oscar y Dora

“Hace muchos años, alquilamos una película, cuando Ricardo Castello tenía el video club, en ese tiempo venían para la videocasetera”, dijo.

Resulta que una de las escenas de aquella película tenía  un molino muy similar a este que termino por servir de inspiración a Oscar y comenzó a bosquejar la idea.

“Pasaron bastantes años de aquella ocasión y, cuando llegó la pandemia, la recordé. Hacíamos horario corrido, cerrábamos a las 4 de la tarde y quedaba tiempo libre. Entonces, me pregunté: “¿por qué no construirlo”? Tenía los materiales a mano, y le propuse a mi señora comenzar el trabajo, ella les diseñaría la ropa y yo me encargaría de toda la estructura del sistema y del esqueleto de los muñecos”, explicó.

Allá por Mayo o Junio, el modelo quedó terminado y, siempre que aparece alguna brisa prometedora, “El Molinito de los Rimaudo”, vuelve a girar, marcando el rumbo del viento y haciendo trabajar a la simpática pareja de viejitos.

“La gente se queda mirando, nos felicita, le toman fotos, lo filman y se llevan un lindo recuerdo”, finalizó Oscar.

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