Una puanense nos cuenta cómo es el regreso a clases en Italia

Clarisa Orsi vive en Casalecchio di Reno, un pueblo de la Región de Emilia Romaña y nos relata cómo es el regreso a las escuelas, sobre todo en el nivel inicial.

La actividad escolar retornó el 14 setiembre. Bianca está en el último año del Jardín. Los niños de cada sala fueron divididos en dos grupos. Ambos ingresan en horarios diferentes, por turnos y distintos accesos al edificio. Por ejemplo, tres salitas reparten sus horarios de entrada de la siguiente manera: de 8.15 a 8.30 horas; de 8.30 a 8.45 horas y de 8.45 a 9 horas. Al ingresar por distintas puertas, se evitan aglomeraciones afuera de la escuela. Lo mismo pasa con los horarios de salida.

“Los padres deben acompañar a los niños utilizando el barbijo y se les prohíbe ingresar al Jardín de Infantes.  Allí, los pequeños son recibidos por el personal  que los acompaña hasta la salita correspondiente.  Al mínimo síntoma de  resfrío, dolor de cabeza o de garganta, entre otros, los chicos deben quedarse en casa. Y ni hablar si tienen fiebre, en ese caso, se avisa enseguida al pediatra quien decide, en base a los síntomas, si se le hace el hisopado o no”, comentó Clarisa.

Si el niño tiene fiebre mientras está en el Jardín, es acompañado por un adulto a un sitio llamado “Sala de Covid”, en el mismo edificio. Allí se lo pone en una suerte de aislamiento. Inmediatamente,  el personal contacta a los padres para que pasen a retirarlo, pero sin entrar al establecimiento educativo. El paso siguiente es contactar el pediatra quien determina la necesidad del hisopado. Si se practica y es positivo, el profesional avisará al sistema sanitario nacional.

“Cuando se confirma un positivo, se cierra esa salita. Por eso, cada día estamos expectantes de lo que pueda suceder,” admite.

El barbijo impera en la vida diaria de los italianos, ya que su uso es obligatorio. Aunque, para los menores de 6 años no es necesario.

“Todo el personal que trabaja en el nivel inicial debe usarlo. A partir de la primaria, los chicos usan el barbijo durante todas las horas de clase. En el nivel secundario, una vez a la semana, tienen clases online,” explica.

Los niños del Jardín no pueden llevar elementos de la casa como juguetes, peluches o muñecos. Tampoco pueden compartir el material de trabajo, como los colores, las tijeras y la  plasticola,  entre otros. Deben lavarse las manos mucho más seguido que antes, y a la hora del almuerzo, deben ubicarse en mesitas distantes unas de otras.

“Los docentes hacen que estén el mayor tiempo posible afuera, en Argentina sería estar en el patio. Acá se llama parque y también fue delimitado, de modo que cada salita tenga su sector y no se mezclen los niños de diversas divisiones,” describió.

Más allá de todos los cambios, Clarisa destaca que los nenes se adaptaron muy bien a todas estas “nuevas costumbres”.

También cambiaron los encuentros entre padres y docentes, ahora solamente se realizan mediante una plataforma vía online.

“En esta situación que estamos viviendo, se cuenta mucho con la responsabilidad y el criterio de cada familia, se trata de respetar y adaptarse a éstas nuevas indicaciones, que son nuevas para todos, inclusive para maestros y dirigentes escolares,” remarcó.

A pesar de las nuevas exigencias y del temor social, Clarisa asegura que en ningún momento hubo una gran resistencia de las familias o la sociedad en general al comienzo de las clases.

“Para muchas familias, que los chicos vayan a la escuela, implica muchas cosas buenas, y también la posibilidad de ir a trabajar. Como el Jardín no es obligatorio, aquellos padres que podían, tenían al niño en casa. En cuanto a la Primaria y la Secundaria, hubo padres que se oponían a mandarlos, en ese caso, visto que es obligatoria, debieron contratar un servicio privado. Sería una suerte de maestra particular pagada por la familia,” detalla.

“Por ahora, puedo decir que el plan de vuelta a clases anda muy bien y espero siga así. Bianca,  es feliz de haberse reencontrado con sus amiguitos después de tantos meses sin verse.

Esperamos sólo que este periodo pase y se pueda volver vivir con la serenidad y la natural espontaneidad de todos días. Tengamos coraje porque todo pasará,” concluyó.

Costos

En Italia los hisopados son afrontados por el Servicio Sanitario Nacional, pero si una persona desea realizarlo de manera privada, debe pagarlo. Por ejemplo, en el municipio de Ferrara el costo del test serológico y el hisopado cuestan unos 100 euros, mientras que en Bologna 170.

(Foto de portada AFP)

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