Opinión: Asociación tecnológica para no morir

(Por Guillermina González) En esta columna de opinión y habiendo culminado un año que nos afectó a todos en su sentido más comprensivo de la palabra, reflexiono a fin de enumerar o dilucidar las facetas positivas que nos dejó esta pandemia desde la perspectiva del derecho y su relación con los ciudadanos.

Es cierto que desde hace años se viene trabajando firmemente en la despapelización, con miras al expediente digital, y apuntando de manera conjunta con la tecnología a fortalecer el sistema informático para un servicio de justicia más ágil y eficaz. Estamos en el inicio de un nuevo paradigma, una nueva forma de ver, y de relación, entre las personas, el derecho y el acceso a la justicia, y justamente la pandemia precipitó este camino adelantando varios casilleros. 

Se han acercado las distancias -personas a kilómetros desde su dispositivo tecnológico pueden asistir a la audiencia programada-, o los profesionales del derecho realizar presentaciones electrónicas a distancia del órgano jurisdiccional

En este escenario y adaptándonos a las contingencias que nos presentó el covid-19, se dictaron diversas resoluciones por parte de la corte provincial mostrando un claro nivel de proactividad a fin de no cortar el servicio de justicia, la cual indefectiblemente tuvo que asociarse a la tecnología para poder avanzar. Pensemos en audiencias virtuales, firmas digitales, uso de F.O.E., domicilios electrónicos, presentaciones electrónicas, código QR y verificador en instrumentos judiciales, por mencionar algunos ejemplos de lo que ha tramitado ante los organismos judiciales. Se han acercado las distancias -personas a kilómetros desde su dispositivo tecnológico pueden asistir a la audiencia programada-, o los profesionales del derecho realizar presentaciones electrónicas a distancia del órgano jurisdiccional, siempre que cumplan claro está, con la normativa vigente, requisitos requeridos, tecnológicos y legales -ejemplo: poseer dispositivo criptográfico (token) validado- para operar, mostrando una nueva forma de trabajar.

Existen en la actualidad estudios en miras de aplicar la inteligencia artificial al derecho, acercando a las personas al sistema de justicia con mayor visibilidad y en tiempos más acotados, con un uso más eficiente de los recursos. En éste lineamiento podemos mencionar el sistema argentino Prometea que se desarrolla sobre ésta materia.

Y en en éste cómputo no es menos loable el aporte al medio ambiente con el ahorro de papel, dado que todos los papeles polucionan, y el poco consumo de toners o cartuchos de tinta. También reflejado en una disminución de gastos en el presupuesto del Estado.

Desde ésta óptica, y por lo expuesto sucintamente, derecho, tecnología y ciudadanía, han obtenido de ésta pandemia un haber que en el escrutinio ha sido positivo, que ha activado los engranajes y enlaces necesarios para comenzar a caminar firmemente en ésta era digital.

La autora de esta columna es Abogada, egresada de la Universidad Nacional del Sur (U.N.S.) y Escribana, graduada en la Universidad Siglo XXI.

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