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“La pandemia ha traído una gama de sentimientos difíciles de manejar”

Así lo expresó la Licenciada en Psicología Camila Portada, residente en Darregueira. A partir de Febrero comenzará a atender en Puan,  en el Espacio profesional Ensemble.  En esta entrevista, entre otros temas, hablamos del impacto emocional provocado por la pandemia en la sociedad, sobre todo en niños y adolescentes.

Como egresada de la Universidad del Salvador, en Bahía Blanca, recuerda con afecto su época de estudiante, aunque, reconoce que, si bien la carrera tuvo su nivel de complejidad, ella logró adaptarse con éxito.

“Aprendí y crecí mucho, de mi tránsito por la universidad me llevo amistades, experiencias, conocimientos, pero, sobre todo, y lo más importante: una formación no solo en lo profesional sino también en lo humano”, explicó.

Camila… ¿Cuándo te recibiste? ¿Por qué elegiste esta carrera?

Me recibí en diciembre del 2019, con muchos proyectos y expectativas en mente para todo lo que se venía. Para mi sorpresa, y la de muchos, el 2020 no empezó como lo esperaba. La pandemia se hizo presente y con ella, todas las consecuencias que acarreó en diferentes ámbitos. Particularmente, por las condiciones en las que nos encontrábamos, sumado a la incertidumbre general, a la falta de capital y otros factores, me costó insertarme laboralmente. Sin embargo, nunca dejé de apostar al pueblo, e insistí, extendí redes para empezar a trabajar de lo que me gusta en el lugar al que siempre quise volver. Así me inicié, muy de a poco, aceptando las oportunidades que se presentaban.

Actualmente, ejerzo en Darregueira, donde nací, crecí y hoy elijo para seguir creciendo y desenvolverme como profesional.

Respecto a ¿Por qué psicología?… Es una pregunta que me hicieron muchas veces. Al principio fue un poco por curiosidad, siempre me llamó la atención el área de humanidades, y otro poco por el detrás del ejercicio de la psicología, que implica aportar “algo” para aliviar el sufrimiento del otro. Esos eran mis “porque” en un principio. Con los años de estudio y una vez recibida, puedo decir que se transformó en una filosofía de vida, una manera de SER con uno mismo y los demás

-En parte de la sociedad aún perduran ciertos prejuicios al momento de consultar al psicólogo. Y algunos optan por otras terapias. ¿Esta tendencia continúa vigente o se percibe un cambio?

Los prejuicios en relación a “ir al psicólogo” o “hacer terapia” siempre estuvieron presentes, y creo que en cierta parte de la sociedad no se han ido. Hoy en día, siguen existiendo diferentes tabúes y por eso cuesta tanto tomar la decisión de empezar un tratamiento psicológico, o se inicia a escondidas, como si fuera algo que estuviéramos haciendo mal. Y es que en realidad existe el temor a ser juzgado, debido a todos los prejuicios ya instalados. “No creo en los psicólogos”, “Ir al psicólogo es para locos”, “Prefiero los psicofármacos”, son algunas de las frases que uno escucha por ahí.

Siempre sostuve que el análisis personal es una manera de hacerse responsable de lo que a uno le pasa, implica hacernos cargo de nuestras acciones y consecuencias, es un acto de cuidado de nuestra salud mental. Y la salud mental no es una cuestión de locos, sino que nos involucra a todos.

¿Pensás que la pandemia y su consecuente cuarentena han colaborado con el aumento de las patologías de carácter emocional?

Definitivamente sí. El contexto de incertidumbre, sorpresa, prohibición y restricciones que causó el inicio de la pandemia en el mundo, junto a las consecuencias que se derivaron, generó diferentes respuestas por parte de la gente.

Cuando una situación irrumpe de manera sorpresiva y uno no posee las herramientas necesarias para poder enfrentarla, ni puede predecir el cuándo o el cómo de su final, se genera el trauma; y es así como un gran número de gente ha vivido esta experiencia como una situación traumática.

-¿Cuáles son las patologías más frecuentes?

La angustia, el desconcierto y el encierro hicieron que nos encontráramos con nuestros propios pensamientos y sentimientos. Esto, para muchos no fue agradable. Surgió la sensación de vacío, aparecieron ataques de pánico, cuadros de estrés, síntomas depresivos, ansiedad, situaciones de violencia familiar, exaltación, enojo, y la lista podría seguir.

– ¿Afectan por igual a hombres y mujeres? ¿En algún rango de edad en especial?

Sí. Estos fenómenos se observan en todas las edades, la pandemia ha traído una gama de sentimientos difíciles de manejar para todos. Sin embargo, desde mi punto de vista considero que los sectores de la población más afectados fueron los niños/as y adolescentes, en especial los primeros, ya que cuentan con menos recursos internos para logar expresar lo que sienten y lo que les pasa.

Esto ha generado que la ansiedad y la angustia aumenten en ellos.

En el caso de los adolescentes, el encierro ha sido uno de los retos más grandes de esta pandemia, los ha confrontado con su esencia, en el sentido de comenzar a desprenderse del núcleo familiar para lograr encontrar su propia identidad; además de interpelarlos sobre temas filosóficos que anteriormente no se planteaban (el futuro, la vida, la muerte, la enfermedad, los amigos, la familia, el amor). Sumado a la situación que cada uno vive en su casa, sus temas sociales, escolares y personales. Son muchas cosas e información que pasa por sus cabezas, generando la incapacidad de procesarlas.

-¿Cómo te afectó a vos en lo personal?

En lo personal, justo el inicio de la pandemia coincidió con mi inserción en el ámbito laboral. Por lo tanto, puedo decir que me perjudicó en ese sentido, aunque intenté agotar todas las posibilidades en la manera en que se podía.

A su vez, pude ver cómo les afectó y sigue afectando a mis familiares y conocidos, generando muchas situaciones de desgaste, principalmente emocional, fatiga y desesperanza; ya que las consecuencias económicas comenzaron a aparecer.

También, puedo decir que la situación de incertidumbre en la que estamos me incomoda un poco, el hecho de no saber cómo van a seguir las cosas, si se van a solucionar, si algún día volveremos a estar como antes. Quizás, tendré y tendremos que adaptarnos y aceptar que esta es la nueva “normalidad / realidad”.

– El hecho de haber tenido un año casi sin presencialidad en las escuelas… ¿Ha afectado a los niños?

Aunque considero que la virtualidad vino para quedarse, ya que en diferentes ámbitos y edades es funcional y efectiva, creo que sí ha afectado a los niños la no presencialidad en las escuelas, principalmente en relación a la consolidación de las relaciones sociales y primeras amistades, que son tan importantes en la infancia. Así como también, considero que influyó en el proceso de enseñanza – aprendizaje, ya que, dadas las circunstancias actuales, se requirió mayor participación y presencia de las familias y adultos a cargo de los menores en cuanto a dicho proceso, lo cual en muchos casos no resultaba posible.

Sumado a esta situación de no presencialidad escolar, los niños/as se ven invadidos por todo el bagaje de sentimientos que les ha generado el contexto de pandemia que los rodea. De esta manera, lograr un adecuado proceso de enseñanza – aprendizaje resulta complicado en estos tiempos.

– ¿Con qué conductas esos niños manifiestan sus patologías?

Algunos síntomas de ansiedad que se pueden observar en los infantes en estos tiempos de incertidumbre, pueden ser: cambios de humor constantes, negarse a hacer las cosas que normalmente se le piden, pueden mostrar conductas de agresión o de impulsividad, o bien mostrarse extremadamente tímidos, en algunas ocasiones pueden tener malestares físicos (taquicardias, sudoración, falta de apetito o aumento, mareos, etc.), miedos o preocupaciones a cosas que normalmente no tenían. También, pueden manifestarse a partir de una baja en la motivación para hacer actividades académicas, físicas, familiares o incluso sociales.

-¿Crees que vamos a ir viendo con el tiempo la gravedad del impacto que ha causado la prolongada cuarentena en la salud emocional de la gente?

Yo creo que eso varía de sujeto a sujeto, y depende de las herramientas con que cada uno cuenta para enfrentar las adversidades y aquello que nos saca de nuestra zona de confort, depende del momento que cada uno se encuentre atravesando, de las personas con las que elige rodearse, del sostén y la responsabilidad para con su salud. Creo que la pandemia pone a prueba nuestra capacidad de adaptación al cambio. Y está en nosotros hacerle frente.

Sin duda, el impacto ha sido grave, y habrá consecuencias posteriores. Hoy, lo que me preocupa son las diversas situaciones de violencia y exaltación que están ocurriendo en toda la sociedad, en las calles, en las familias; diferentes tipos de delitos, impulsividad, ira, descontrol emocional, violencia en todas sus variantes. No hay control sobre nuestros impulsos, la gente no sabe ni puede controlarlos, entonces actúa.

– ¿Cuándo comenzás a atender en Puan?

Comienzo a atender en Puan a partir de Febrero, en Ensemble, espacio profesional, ubicado en calle Lamadrid 135. Esta idea surgió con la intención de expandirme en la zona, de ampliar el campo de acción y abrirme a nuevas experiencias.

-Además de tu trabajo profesional… ¿Qué proyectos tenés para este año?

Como proyectos hay muchos… principalmente tengo proyectos personales, que involucran a mi familia y los que me rodean. Sin duda, expandirme y crecer en lo profesional también es uno de mis proyectos. A su vez, pretendo poder seguir estudiando y especializarme en psicopatología infanto juvenil, área que me gusta e interesa.

Pero creo que hay algo en particular que me propuse para este año, y es derribar algunos prejuicios y tabúes, así como también, concientizar sobre la importancia de la salud mental, y deseo profundamente que nunca más necesitemos de una pandemia para darnos cuenta de su valor.

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