CrónicasEntrevistas

“Carlitos” Zanelli y el reencuentro con la Promo 1961

Un grupo de puanenses radicados en diversos puntos del país llegaron a nuestra localidad para participar del acto de imposición del nombre de Dr. Florentino Aníbal Suárez  a una de las arterias que nacen en la Avenida Alem, a la altura del acceso desde Pigüé.

Con sus más de 70 años de edad y una mochila cargada de anécdotas volvieron a Puan,  y fueron un ejemplo de entusiasmo, camaradería y ganas de vivir la vida. Ellos fueron los promotores de este merecido homenaje al Dr. Suárez, quien fuera su maestro de ajedrez cuando estaban en la escuela primaria. Cuando los entrevistamos, emocionados, nos dejaron sus recuerdos de un pasado, sin duda, añorado, pero también bien vivido.

Los recuerdos de un puanense radicado en Neuquén

Carlos Roberto Zanelli, se fue de Puan muy joven. A los 18 años, por consejo de Daniel Keegan, estudió en el emblemático Colegio “La Piedad” de Bahía Blanca y se hizo de un oficio.

“Hace 56 años, me fui a probar suerte a Neuquén con otro puanense: Santiago Herrero. Él me recomendó para trabajar en la obra de construcción de la Central Hidroeléctrica de “El Chocón”.

Con sólo 18 años, me nombraron Jefe de Taller y llegué a tener 84 personas a cargo, durante 5 años y 7 meses. Cuando terminó la obra, la empresa italiana con la que participe de los trabajos, me cedió las herramientas que hoy tengo en mi taller.   

Después, me puse de novio con mi esposa, llevo 50 años de casado y tuve 7 hijos. Cuatro de mis hijas son médicas.   

Carlitos se entusiasma a medida que los recuerdos van aflorando y él mismo se encarga de darles forma. Los lazos inquebrantables de unidad creados en este grupo de ex compañeros de colegio no conoce distancias, y mucho menos de años.

“Desde la infancia tenemos una amistad inquebrantable, todos con todos. 11 de nuestros compañeros ya no están entre nosotros. Igualmente, siempre nos mantenemos en comunión con sus familias.  Este 2022 es muy especial porque no nos veíamos hacía más de 60.

A Carlitos lo recuerdan como el más bandido e inquieto de la escuela y, a juzgar por su energía, simpatía y buena onda, esos motes no deben estar muy equivocados. Y para reafirmarlo nos cuenta que se animó a manejar “solo” a través de los casi 700 kilómetros que separan a Puan de Neuquén.

La Coupé del Dr. Suárez

Uno de los recuerdos más vivos en la memoria de Carlos es el que describe la personalidad del Dr. Suárez.

“Yo era un pibe de 13 o 14 años. El Dr. Suárez, en su juventud, estado en Puan, se había comprado una Coupé Especial. Juan José Cataldo, su mecánico de toda la vida fue el encargado de probar la nueva máquina.

Resulta que Cataldo emprende el camino hacia el cementerio y, cuando volvía con la Coupé a pleno, tuvo la mala fortuna de volcarla en un cruce de calles, en esa zona de quintas. 

El mecánico salió ileso. Cuando fue al consultorio del Doctor para contarle el hecho, atinó a decirle: “Tengo malas noticias, volqué su Coupé”. El médico, lejos de lamentarse o enojarse, lo miro de arriba abajo, preguntándole si estaba bien, si se había hecho algo. ¿Tenés algún corte?”,  le decía

Cuando constató que cataldo no tenía lesiones, le pidió que deje la coupé en el taller y que, cuando pueda, le “vaya haciendo alguna cosita”. “Si no, seguiremos de a pie, lo importante es que no te hayas hecho nada”, afirma que concluyó el diálogo que describe esta inolvidable anécdota.

“Ese gesto no tiene con qué pagarse”, continuó relatando Carlos Zanelli.

Carlitos tiene un especial aprecio por Cataldo, ya que con él hizo sus “primeras armas” en la mecánica.

“Es una lástima… Juan José iba a venir conmigo a Puan para estar en el acto del sábado pasado, pero sorpresivamente falleció hace poco más de un mes. De sus hermanos, cuenta Carlos, aun vive su hermano Omar.

Por último, Carlitos no dejó pasar la oportunidad de hacer gala de su buen estado físico. 

“Con Griselda Belinzoni, de Orán, Salta, y con René Pacciarotti que vino desde Villa María, Córdoba, nos animamos a subir al Mirador Millenium. Y no nos faltó el aire, ni se nos bajó la presión”, relata. 

Semblanzas

Lidia Pérez: “Era el médico del pueblo, una persona muy amable y muy campechana. Todo el mundo iba y se atendía con él. Atendía a mucha gente sin cobrarle. Viví hasta los ’80 en Puan, mi papá nació acá y era correligionario del Dr. Suárez, cuando iba al consultorio compartían largas charlas”.

Luis Ottonelli llegó desde Catamarca, operado del corazón hacía tan solo cinco días. El cardiólogo lo dejo venir en colectivo. Primero hasta Córdoba, y desde allí a Pigüé. Llegó el viernes a las 7 de la mañana y lo fue a buscar Carlitos Zanelli. Luis tuvo que dejar para otra ocasión su gusto por el bandoneón. Y también por su salud, no traer maletas grandes y cumplir estrictamente con la medicación.

“Yo era muy pibe y el Dr. Suárez participaba muy activamente del Círculo de Ajedrez. En la escuela teníamos la materia y contábamos con maestros que nos daban clases. Así empecé a participar en los torneos.

Como yo no tenía tablero, él me regaló un tablerito de viaje muy chiquito y con eso practicaba el ajedrez. Ese es mi recuerdo y mi agradecimiento hacia el médico. Y cuando se propuso el nombre de una calle, y no sabían a quien, recordé que había sido un médico que había participado activamente en la parte social del pueblo. Fue historiador, una persona humilde, se lo merecía.

Cuando dentro de unos años alguien pregunte quién era el Dr. Suárez, porque verá su nombre en una calle de Puan, así vivirá eternamente su recuerdo,” manifestó.

Las grandes quintas de la escuela

Horacio Ugarte, actualmente radicado en Santa Fe, era el que sabía de quintas y su conocimiento lo impulsó a organizar la huerta de la Escuela N° 1 de Puan. Sembraron en la parte más elevada del terreno del patio trasero del colegio.

“Eran otros tiempos. Había mucho respeto hacia las maestras y cuando había que hacer una cosa se hacía sí o sí. Con gusto o sin gusto había que hacerlo. Generalmente le poníamos todo, era un grupo muy unido y hoy nos encontramos después de más de 60 años. Estamos muy orgullosos de haberle podido poner Dr. Suárez a una calle de Puan,” expresó.

Plantar un árbol para honrar los orígenes

La promoción fue recibida por la directora de la Escuela Primaria N°1, Mariela Avit, el sábado por la mañana.

Allí colocaron una placa recordatoria, por el 60° aniversario de su egreso y en agradecimiento a dicho establecimiento educativo. También recorrieron las aulas, plantaron un árbol en el patio y revivieron anécdotas de aquellos años.

“El tiempo es el espacio entre los recuerdos. Gratitud y amor”, reza la placa. .

Diario de Puan

Periodismo y Comunicación

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