PUAN

Se realizó una charla sobre género y diversidad sexual

Una charla abierta a la comunidad en el marco del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, se realizó el viernes último en el Espacio Cultural “El Mercado”, a cargo de la disertante Saira Millaqueo, activista transexual, deportista, estudiante de abogacía e integrante del Observatorio de Género y Diversidad Sexual de la Universidad Nacional del Sur. La actividad fue organizada por el área de Políticas de Género del municipio de Puan.

Mediante una presentación en power point, Millaqueo fue explicando los puntos más salientes del temario que busca reivindicar los derechos de las personas LGBTIQ+, haciendo hincapié en la necesidad de romper con una serie de estereotipos.

“Tenemos que interpelar la teoría del binarismo, como modelo que establece dos únicos géneros: el masculino y el femenino. Y los atribuye a dos únicos sexos posibles: el sexo femenino va unido al género mujer, y el masculino, al género hombre”, explicó.

Con la mayoritaria presencia de alumnos de las escuelas secundarias de Puan, la disertante se refirió a los estereotipos y categorías que se asignan a partir de las características biológicas.

“¿Es posible construir otras identidades?”, cuestionó.

Y agregó: “los varones y las mujeres deben responde a ciertas condiciones. En el caso del hombre, la protección, la provisión del hogar, la posibilidad de desarrollarse en un empleo o profesión, etc. En cuanto a la mujer, si bien se avanzó mucho en cuanto a la adquisición de derechos, aun persisten ciertas prácticas como la etiqueta de ama de casa, la debilidad y el protagonismo en roles pasivos.

En cuanto a quienes optan por una identidad alternativa a los dos sexos predominantes (masculino o femenino), Millaqueo habló de su historia personal.

“Me crié en Allen, Río Negro, cuando iba a la escuela, para todo el mundo era el p…. del barrio. Vivía con mi abuela, ella nunca pudo aceptarme, sufrí muchísimo, vivía situaciones terribles. Por ejemplo, iba a comprar el pan y un grupo de chicos llegó a apedrearme.

A los 15 años, decidí irme y radicarme en Bahía Blanca. Los comienzos fueron muy complicados, por la discriminación que sufrimos, era imposible encontrar un trabajo, nadie nos daba uno. Y no quedaba otra que dedicarse a la prostitución”, dijo.

“Pero los tiempos han ido cambiando, encontré gente que me ayudó mucho. Hoy estoy estudiando abogacía, trabajando y practicando el deporte que me gusta,” agregó.

Saira sentó un precedente en el derecho (Comité Olímpico Internacional) cuando en el 2018 le ganó un litigio a la Asociación de Hockey de Bahía Blanca, ya que, por su condición, no le permitían jugar ese deporte en el Club Palihue.

A raíz de su caso, se sancionó la ley 15.100 en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, con el fin de dar cumplimiento a lo previsto en la Ley Nacional de Identidad de Género 26.743, sancionada por el Congreso de la Nación en 2012.

Entre otros datos aportados en la charla, Saira contó que el promedio de vida de las personas trans oscila entre los 35 y 40 años.

Esta información se sostiene en el argumento que apunta contra las casi nulas oportunidades laborales que disponen. Ante la necesidad de subsistencia, el colectivo debe apelar al ejercicio de la prostitución, con los riesgos sanitarios que ello implica. A esto se suma la dificultad para acceder a los servicios de salud. Otras privaciones y necesidades, empujan a esa comunidad a vivir en la marginalidad.

Victimas del maltrato y el rechazo en el seno de sus propias familias, el abandono del hogar de origen se produce ente los 12 y 15 años de edad.  Se calcula que un 80% de los padres no acepta a un hijo trans.

Obligadas a una vida marginal, la mayoría no completa sus estudios secundarios

“Buscamos desarrollar nuestras vidas de manera normal”, aseveró Saira.

Diario de Puan

Periodismo y Comunicación

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