Martita y Rosita: una historia de amor que conmueve y enseña

Marta Castro, la autora de "Rosita, memorias de una potranca" y "Rosita, mi lugar en el mundo", estuvo este domingo en el Espacio Cultural “El Mercado”, ante un auditorio que siguió atentamente el transcurrir del especial y entrañable vínculo entre Rosita y Martita, en un campo cercano a Bordenave. La escritora estará presentando sus obras en la 48° Feria Internacional del Libro, que se realiza en Buenos Aires.

Cultura 24/04/2024 . Hora: 12:41 . Lecturas: 97
Martita y Rosita: una historia de amor que conmueve y enseña
Martita y Rosita: una historia de amor que conmueve y enseña

Los caballos y el ser humano conviven en la tierra desde hace miles de años, solo que, en algunos casos, el vínculo llega a ser tan especial que escapa a todo lo conocido, justamente por su fuerza y solidez.

Martita se dedica a la cría de caballos en “La Manea”, su cabaña, situada en un campo cerca de Bordenave.  

En 2019, Rosita había quedado huérfana (su mamá murió en el parto) y, con los peores pronósticos en contra que auguraban un final seguro para la potranca, Marta lejos estuvo de resignarse a ese destino. Cuido a esa frágil criatura, la alimento con un biberón cada dos horas, durante varios días, durmió junto a ella y veló el sueño de Rosita.

“Le daba calostro de vaca, fresco, cada dos horas, me acostaba junto a ella a la noche y ponía el reloj para despertarme y alimentarla. No nos podíamos descuidar porque de nuestra atención dependía su vida”, cuenta Marta.

En la tarde del domingo 21 de abril y, organizado por el Museo Municipal contando con la participación de la Escuela de Equinoterapia “Nuevo Horizonte”, se desarrolló la presentación de estos dos libros muy especiales.

La actividad se realizó en adhesión a dos fechas: el Día Internacional del Libro y el Día del Animal.

Amor

Marta logró plasmar en dos libros infantiles la historia de amor y respeto por su potranca bautizada Rosita, que, al quedar huérfana, fue cuidada desde el momento cero por Marta, además de tener que estudiar y asesorarse en todo lo relacionado a la veterinaria orientada a los caballos, para conocer en detalle los pasos a seguir para criarla.

Con el tiempo, Rosita fue creciendo, pese a su tamaño, puertas adentro se transformó en una más de la casa. Compartía desayunos y mates con la familia en el comedor, y hasta miraba dibujitos animados en la televisión.

Una más de la familia

Según contó Marta, desde muy pequeña la potranca empezó a “hacer de las suyas”: “entraba sola a la casa, abría el picaporte con la boca, ya sabía dónde estaba ubicada la frutera así que se iba derecho a buscarse frutas, me sonreía para las fotos, jugaba a la pelota con los perros, hacia pozos con los otros perros del campo y cosas así. Una de las relaciones que más me impactó y encantó fue la de ella con Frida, una gatita rescatada que tenemos. Desde muy chiquitita, dormía con Rosita en su box. Nunca la pisó ni aplastó. Frida se acostaba arriba de ella y jugaba en su lomo”, contó.

Cuando Rosita se quedó huérfana, Marta se ocupó de estudiar todo lo relacionado a la veterinaria orientada a los caballos, para conocer en detalle los pasos a seguir para criarla.

“Durante un montón de noches dormí con ella en el galpón porque, cuando estaba recién nacida, tenía que darle la mamadera. En esas noches, empecé a escribir en un librito de color rosa todo lo que estaba viviendo, con la idea de que algún día mis nietos conocieran en detalle esta historia”, contó la autora. Así fue que nació la idea de que la potranca se llamara “Rosita”, y de finalmente transformar en un libro infantil aquellas vivencias ocurridas hace cinco años.

“Me quedaba con ella porque cada vez que me iba me relinchaba, emitía como quejidos de tristeza. Me daba pena dejarla sola, para mí se transformó en mi bebé”, confesó.

“Rosita hoy sigue haciendo cosas como que cuando yo la llamo, se sale de la manada y viene rápido, le hago unas caricias y se vuelve a ir. Yo amo a los caballos, son mi pasión. Pero ella es especial. Además, siempre digo que ella tiene magia, tiene un ángel. Todo lo que me pasa alrededor de Rosita es maravilloso. Yo le salvé la vida porque la cuidé tanto pero tanto, pero ella me ha salvado en muchas cosas y me ha ayudado a afrontar muchas dificultades”, confesó Castro.

El libro

“Rosita, memorias de una potranca”, es un sueño cumplido para Martita Castro. “Nunca pensé en todo lo que iba a surgir en base a esa historia. Mi mayor deseo es que este cuento le guste a los nenes, que los atrape, que sea una historia en la que se encariñen con Rosita”, dijo la autora.

A medida que Rosita vivía sus aventuras en el corazón de Martita crecía una ilusión: convertir esta historia en un cuento para fomentar la lectura infantil, el amor por los animales y el respeto por la diversidad. Luego de mucho trabajo y de ponerse en contacto con el ilustrador correntino Rafael Dabrowsky, (oriundo de Goya) finalmente concretó el.proyecto. El libro, con coloridas y tiernas ilustraciones.

Entre sus objetivos con este libro, comentó: “quiero que se difunda todo lo posible el mensaje que está entre estas hojas. No es un cuento tonto ni pavo, sino que refleja la enseñanza que dejan los animales en cuanto al compañerismo, la aceptación, y un montón de valores que trato de destacar en el libro. Hablo de principios, de que no tenemos que hacer diferencias a pensar de la raza, la cultura, el color, el tamaño, y muchas otras cosas que tenemos arraigadas culturalmente y que necesitamos aprender de los animales”.

Martita escribió este libro para que pueda servirles también a las maestras en las escuelas. Por eso, envió ejemplares de regalo a escuelas de todo el país y la emoción fue absoluta cuando supo que los chicos trabajaban con su libro en las aulas, incluso hasta en matemáticas. “Me emociona mucho lo que me genera Rosita y el amor de la gente, cerró la autora.

La potranca empezó a crecer

Un destete normal de una potranca es a los seis meses. Rosita tenía dos años y Marta aún no se animaba a largarla con el resto de la manada. “Mi potranca ya tenía dos años y yo no la podía largar. Todo el mundo me preguntaba cuándo la largaría. Ya no podía entrar a la casa porque era enorme y ya me había roto unos picaportes intentando meterse”, recordó la mujer.

Un fin de semana, Martita viajó a hacer un curso de caballos. Estando a la distancia, una de sus hijas le avisó por teléfono que su marido había largado a Rosita con el resto de la manada, en el campo. “Lo que lloré esa noche, no te puedo explicar. Al otro día, cuando volví a mi campo, llamé a mi potranca y se vino a todo galope a donde yo estaba. Me lamió, me agarró el pelo, me puso su cabeza en mi hombro, que es la forma que ellos tienen de abrazar”, contó.

Recordando aquel día, dijo que luego de esos “mimos” de Rosita, se dio vuelta y se volvió con la manada. “Yo ahí volví a llorar, pero de la emoción, porque Rosita había encontrado su lugar. Y me di cuenta de que la historia juntas en la casa ya había terminado. Ella ya se había destetado, yo era la que no podía soltarla”, contó entre risas.

Regreso

Durante dos horas, la autora relató con pasión los pasos qué tuvo que seguir, las “mañas y caprichos” que Rosita adquirió al ser criada entre su familia, el momento del desapego y su regreso a la manada y la relación que Rosita también construyó con otros animales del campo.

Los libros son "Rosita, memorias de una potranca" y su saga "Rosita, mi lugar en el mundo".

Cabe destacar que su primer libro fue declarado de Interés Municipal el año pasado a través de un Proyecto de Ordenanza presentado por la ex Concejal Natalia Kappes, quien estuvo presente en la presentación. Asimismo, desde el MIB anunciaron que se ha elevado la misma petición para que su nueva obra obtenga tal distinción.

Para finalizar, la Téc. Jorgelina Walter invitó a familiares de Carlos Castello Luro (Cacho) a hacer entrega a la autora de la letra de la milonga “Pelajes Entreverados”, escrita por Castello Luro e interpretada por Atahualpa Yupanqui.

 

 

 

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