Jóvenes de Puan llevaron su misión solidaria a Salta

Forman parte de la Juventud Misionera de la parroquia local. Desde fines del año pasado, con diferentes actividades, reunieron fondos para financiar el viaje que los llevó Pichanal, Provincia de Salta. Allí, durante unos días, se sumaron a la labor que la orden franciscana realiza en la comunidad guaraní.

PUAN 19/08/2025 . Hora: 21:33

María de los Ángeles Dabove Favre y Tiziano Bousquet Herrero, son alumnos de la Escuela de Educación Secundaria N° 5 “Octavio Lavigne”, de Puan y también militantes de una labor solidaria, formando parte del grupo de Misioneros de la Parroquia Inmaculada Concepción.

Ellos, junto a otros pares y adultos acompañantes, recorrieron los casi dos mil kilómetros que une a Puan con Pichanal, en la provincia de Salta, siendo parte de una delegación que, en el mes de Julio, recaló en el norte salteño.

La travesía duró casi dos días, una vez llegados a destino, la misión se extendió por cinco días, dedicando una jornada más a recorrer la ciudad de Salta.

Pichanal es un lugar con una geografía, cultura e idiosincrasia totalmente diferentes a las de esta zona del sudoeste bonaerense.

“Allá abundan las carencias y parte de la población no cuenta con sus necesidades básicas satisfechas. Nuestro propósito es, además de ayudar a la gente, llevarnos una experiencia, una enseñanza que sirve para la vida. Es una manera de compartir con ellos”, contó María de los Ángeles.

En tanto, Tiziano que misionó por primera vez, no duda y responde que lo más importante que aprendió es “a valorar las cosas, y el sacrificio que cuesta tenerlas”. Cosas como la luz, el agua potable, las comodidades en general, que a nosotros nos parecen naturales”.

Allá es todo distinto, las familias no tienen acceso al gas, las casas son de madera, muy precarias, algunas sin puertas.

Pichanal, al contrario de lo que puede intuirse, es una población de casi 50 mil habitantes. El clima es cálido y húmedo, con temperaturas que pueden superar ampliamente los 30° en verano, y con inviernos donde el frío aparece durante unas escasas semanas y se da prácticamente de noche.

La economía del lugar se basa principalmente en la agricultura y la ganadería, con cultivos como la soja, el maíz y el algodón.

No faltan allí las problemáticas ambientales, dado que, recientemente, se ha denunciado contaminación por la emisión de gases tóxicos y lodo desde un pozo petrolero.

-¿En qué zona de Pichanal estaban ustedes? 

Tiziano Bousquet Herrero: Nos establecimos en lo que es la comunidad franciscana, las vías del ferrocarril nos separaban del resto de la zona urbana. 
María de los Ángeles Dabove Favre: Ahí se estableció la población guaraní ayudada por la Orden de San Francisco, luego de que los alejen de sus tierras ancestrales. Hay escuelas, una radio, una panadería, una carpintería, comedores, todo eso ayuda.

-¿Qué obstáculos aparecieron durante la misión?

ADF: Los referentes franciscanos del lugar se sorprendieron porque no esperaban recibir misioneros tan chicos, dado que estaban acostumbrados a trabajar con personas más grandes, de 20 años o más. En este caso, el más chico de nosotros tiene 14 y el mayor 17 años. Para los anfitriones, la edad era un obstáculo porque, al ser nuestra primera misión tan lejos, nos quedaba mucho por aprender.

Para nosotros, la edad fue una ventaja también, pudimos habituarnos rápido y la comunidad guaraní más joven se sintió identificada y con más confianza para interactuar.

Tenemos en cuenta que las misiones son parte de un proyecto de cuatro o cinco años, es decir vamos en 2025 y en 2026, regresaríamos, así hasta completar el ciclo.  Además, tenemos pensado llegar, no solo a Pichanal, sino también a Aguaray, otra comunidad de Salta, pero más al norte. Es un lugar más complicado para trabajar, por eso, la idea es que, cuando estemos estudiando, sigamos siendo parte del grupo de misioneros.

TBH: Aun no definí qué voy a seguir estudiando, pero pienso hacer alguna una carrera y continuar misionando.

-¿Cómo se sienten al formar parte de un grupo dedicado a ayudar?

TBH: es hermoso, en mi caso me uní hace dos meses al grupo. Al principio no iba a viajar a Salta, porque no había espacio, pero surgieron dos vacantes y pude ir. Enseguida me integraron al grupo.

-¿Qué actividades llevaron adelante para juntar fondos para financiar el viaje?

MADF: En diciembre del año pasado, arrancamos vendiendo tortas, pizzas, hicimos un bingo, todas esas actividades para recaudar las hacíamos de manera intercalada, una cada mes. Vendíamos en la parroquia y en la comunidad. Agradecemos a todos los que colaboraron e hicieron posible costear los gastos.

-¿Qué recursos llevaron a Pichanal?

TBH: llevamos útiles escolares, productos de limpieza e higiene personal y alimentos, entre otros insumos que nos acercó la gente de Puan.

-¿Qué fue lo que más los sorprendió de este viaje?

MADF: Más allá de las condiciones de vida, cuestión que conocíamos de antemano, lo más valorable es cómo ellos conciben la idea de “hacer iglesia”. Por ahí, uno piensa que llamamos iglesia a las cuatro paredes de la edificación que está frente a la plaza, pero claramente no es así.

La posibilidad de instalar comedores, generar fuentes de trabajo como la panadería, esa es su manera de hacer iglesia, a mi eso me encanta, porque actúas sobre la sociedad. Los franciscanos no imponen, sino que comparten una religión, una cultura. Es un poco nuestro objetivo como Juventud Misionera. Nosotros no estamos metidos en la iglesia todos los días, salimos a recorrer el pueblo y tratamos de llegar a la gente. Es lo que hacemos también en la plaza del barrio San Cayetano.

Los domingos hacemos actividades, como las del Día del Niño. La idea es ir con una propuesta cada mes. En grupos, salimos a visitar a los geriátricos de la zona.

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