A 50 años, Puan dijo: Nunca Más
La Plaza de la Memoria fue el punto de encuentro para un nuevo aniversario del Golpe de Estado de 1976. Hubo homenajes y reflexiones acerca de cómo se vivió esa etapa de la historia nacional en el distrito de Puan.
A 50 años del Golpe de Estado de 1976 en Argentina, la comunidad de Puan volvió a reunirse en la Plaza de la Memoria para sostener un ejercicio colectivo que, lejos de agotarse en la evocación, se proyecta como una construcción activa de memoria.

El acto, realizado el martes 24 de marzo, tuvo un tono íntimo y comprometido. Familiares de desaparecidos, vecinos e instituciones compartieron un espacio donde la palabra fue el principal vehículo para reconstruir historias y reafirmar la necesidad de no olvidar. La jornada comenzó con la intervención de Emiliano Pacheco, nieto de un desaparecido, quien puso en valor el carácter colectivo del homenaje: una memoria que —según expresó— no pertenece a un sector, sino que se construye entre todos.
“Y ojalá que quienes piensan distinto también puedan estar acá, porque la memoria no debería tener banderas partidarias. Debería ser un acuerdo básico de cualquier sociedad democrática,” continuó diciendo.

El marco histórico estuvo a cargo de la profesora Fabiana Álvarez, quien aportó el resultado de sus investigaciones sobre lo ocurrido en el distrito durante la última dictadura. Su exposición apuntó directamente a desmontar una idea instalada durante años: la de que en Puan “no pasó nada”. Con datos concretos, reconstruyó cómo, tras el golpe, el entonces intendente electo Rodolfo Velázquez fue destituido y reemplazado por autoridades designadas por el régimen, evidenciando que la interrupción del orden constitucional también tuvo impacto directo en la vida institucional local.

En ese sentido, también se detalló el funcionamiento del aparato represivo en la región, con la intervención de fuerzas policiales y militares que operaron de manera coordinada. El reemplazo de autoridades democráticas por interventores designados y la subordinación del gobierno local a estructuras como el V Cuerpo del Ejército dieron cuenta de un entramado que excedía lo meramente institucional y se extendía sobre la vida cotidiana de los vecinos.
"En el mes de mayo de 1976 asume como intendente civil de la dictadura el señor Miguel Ángel Vera de Darregueira, quien ocupó esa función hasta finales de la dictadura," relató.
El recorrido histórico incluyó además testimonios de detenciones ilegales en la región. Casos como el de Norma, trasladada a Bahía Blanca en 1976, o el de la familia Codenanza en Bordenave, expusieron prácticas represivas que se replicaron en distintas localidades. En particular, la detención de Alejo Codenanza —trabajador rural, sindicalista y afiliado al Partido Comunista— permitió reflexionar sobre el carácter del terrorismo de Estado, orientado a desarticular la organización obrera y facilitar la implementación de un modelo económico.
Álvarez también recordó que el distrito de Puan tiene seis personas desaparecidas, cuyos casos están documentados en el Archivo Provincial por la Memoria. Sus trayectorias permiten dimensionar el alcance territorial del terrorismo de Estado: Adriana Bonti, de Darregueira, desaparecida en Mar del Plata y vinculada a la Union de Estudiantes Secundarios, donde también militaban los chicos que desaparecieron en la llamada “Noche de los Lápices”; Juan Manuel Wehitt, oriundo de Puan, visto por última vez en el conurbano bonaerense; Alberto Bayarsky, de Villa Iris, desaparecido en Bahía Blanca; María del Carmen Serrano, asistente social nacida en Puan, secuestrada en Buenos Aires; Hugo Gisler, de Darregueira, perseguido por la Triple A y posteriormente desaparecido en Cutral Co; y Carlos Martín, también de Darregueira, cuyo rastro se pierde en Bahía Blanca. Estos casos, lejos de ser aislados, evidencian que la violencia estatal también alcanzó a habitantes del distrito, aun cuando los hechos se produjeran fuera de su lugar de origen.
“Con esto queda desmitificado que acá no pasó nada. Hay registros de otras situaciones que no tienen que ver con la constitucionalidad ni con el derecho, sino con la ilegalidad y el terrorismo de Estado,” concluyó la profesora Álvarez.
El acto cerró con un clima de reflexión y compromiso colectivo, donde cada intervención reafirmó la vigencia de los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia. La colocación simbólica de rosas y pañuelos blancos y el acompañamiento de los presentes volvieron a señalar que, a medio siglo del golpe, la memoria sigue siendo una construcción activa.
Emiliano Pacheco: reflexiones
“Saludo con respeto a las autoridades presentes, a las instituciones que acompañan, a los concejales, a los vecinos y vecinas de nuestra comunidad, y a cada persona que hoy se acerca a este espacio de memoria.
Agradezco también a quienes han colaborado para que este acto sea posible, y a quienes, desde distintos lugares, siguen sosteniendo viva la memoria colectiva, más allá de las diferencias.
Quiero destacar que este acto no lo construye una sola persona, ni un solo espacio político. Lo construimos entre todos: vecinos, instituciones, quienes estuvieron desde el principio y quienes se siguen sumando.
Y ojalá que quienes piensan distinto también puedan estar acá, porque la memoria no debería tener banderas partidarias. Debería ser un acuerdo básico de cualquier sociedad democrática.
Hoy, 24 de marzo, nos convoca una fecha que no es una más. Se cumplen 50 años del golpe cívico-militar que dio inicio a uno de los períodos más oscuros de la historia argentina.
Hoy estamos acá para recordar. Para honrar a las víctimas del terrorismo de Estado.
A los 30.000 desaparecidos. A las vidas, a los sueños, a las historias que fueron brutalmente interrumpidas.
Pero también estamos acá para sostener la memoria. Porque la memoria no es solo mirar hacia atrás: es un compromiso con el presente y con el futuro.
Es reconocer el dolor. Es no negar lo que pasó. Es entender que hubo un plan sistemático de persecución, de desaparición y de muerte.
Y es también reconocer la lucha incansable de las Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, que nos enseñaron, con una dignidad inmensa, que la verdad y la justicia no se abandonan nunca.

En lo personal, este día tiene un significado profundo. Mi abuelo, el padre de mi mamá, es uno de los desaparecidos de nuestro país. Y decirlo no es solo nombrar un hecho histórico. Es hablar de una ausencia que atraviesa generaciones. Es hablar de una historia incompleta. De una pregunta que sigue abierta.
Es entender que cuando hablamos de memoria, no hablamos de algo lejano. Hablamos de vidas reales. De familias.
De heridas que todavía duelen. Y también hoy quiero nombrar a mi viejo, a Hugo “Pocho” Pacheco. Porque este lugar en el que estamos no nació de la nada. Nació de una convicción, de un compromiso, de la decisión de no olvidar.
Él fue quien impulsó este espacio de memoria en Puan, quien levantó esas pilastras que dicen “Memoria, Verdad y Justicia”.
Este año se cumplen 5 años de su fallecimiento.
Y también se cumple el tiempo necesario para que este espacio pueda llevar su nombre, como lo establece la ordenanza. Pero más allá de cualquier reconocimiento formal, lo que realmente importa es lo que este lugar representa.
Porque esta no es solo una plaza. Es memoria viva.

Es un lugar donde nos encontramos, donde reflexionamos, donde volvemos a decir que lo que pasó no puede volver a pasar. Hoy, cuando colguemos los pañuelos en este árbol, no estamos haciendo solo un gesto simbólico.
Estamos abrazando la historia de las Madres y Abuelas.Estamos diciendo que su lucha también es nuestra.Que seguimos preguntando, que seguimos buscando, que seguimos exigiendo.
Y en tiempos donde aparecen discursos que intentan relativizar o negar lo ocurrido, nuestra respuesta tiene que ser clara: Fueron 30.000. Fue terrorismo de Estado.
Y no hay lugar para el negacionismo. El 24 de marzo no es solo un día de recuerdo. Es un llamado a la acción.
A defender la democracia.
A cuidar los derechos humanos.
A construir una sociedad donde el Estado nunca más sea el que persigue, desaparece o mata. Recordar es también construir futuro.Y el futuro que queremos es uno con más verdad, más justicia y más humanidad.
Por los que ya no están. Por los que seguimos buscando.Por la memoria que no se apaga.
Nunca más"
(Agradecemos el material de Canal 8 - Cristian Pacheco // Fotos Anabela Giusti)




