Un inglés en Puan: intercambio cultural, costumbres y nuevas experiencias

Connor Horsfall, oriundo de Leeds, llegó a Puan junto a su novia en el marco de un programa de intercambio cultural. Durante 15 días compartió actividades con estudiantes, recorrió distintos lugares de la localidad y se acercó a nuestras costumbres. Mate, asado, fútbol y una mirada diferente sobre la vida cotidiana fueron parte de su experiencia.

PUAN 24/08/2026 . Hora: 21:34
Connors junto a la profesora Nathalie
Connors junto a la profesora Nathalie

Durante su estadía en Puan, Connor Horsfall se aloja en la casa de la profesora de inglés Nathalie Roubellac Montemuiño.

Tiene 28 años, es oriundo de Leeds, Inglaterra, y junto a su novia se encuentra recorriendo nuestro país. A través de un programa de intercambio cultural llegaron a nuestro distrito. Connor permaneció 15 días en Puan, mientras que Georgina, su novia, pasó el mismo período en Darregueira, en la casa de la profesora Melina Gottau.

Durante su estadía en nuestra localidad, Connor visitó escuelas, conoció lugares de interés turístico como el Mirador Millennium, la laguna y la plaza, recorrió sus calles y hasta participó de una clase de danzas folklóricas.

—¿Cómo se dio la posibilidad de que vinieras a Argentina y estuvieras acá, en Puan?

—Llegué a través de una empresa llamada CII Global. También, como parte del programa, ofrecen la posibilidad de realizar intercambios en pequeños pueblos para ayudar a mejorar el inglés y generar interacción.

—¿Conocés al DT Marcelo Bielsa?

—Marcelo es un dios, un loco. Hay monumentos y murales en homenaje a él. Para nosotros es como nuestro propio Messi.

—¿Leeds es una ciudad pequeña?

—Es una ciudad grande, con una población de 500.000 personas.

—¿A qué te dedicás allá?

—Trabajé en un Banco, en la sección de Marketing, que es lo que estudié en la Universidad. Luego renuncié y hace un año que estoy viajando por el mundo. La idea era buscar un lugar totalmente distinto.

—¿Qué cosas te llamaron más la atención de las costumbres de Argentina?

—La gente, la amistad, la calidez y cómo muestran las emociones.

—Nathalie, contanos cómo se dio este intercambio. ¿Es tu primera experiencia?

—Fue así, fue medio de último momento. Se dio por la casualidad de la vida que nos conocimos con Melina Gottau y ya hace mucho tiempo que ella trae extranjeros a su casa. Ella también da inglés en Darregueira.

En realidad, nos conocimos por intermedio de Silvia Iturrios, porque sus nietas estudian conmigo. Ella me avisó que iba a venir una pareja de ingleses en agosto y me dije: “¿Por qué no?”.

Melina me propuso que hiciéramos 15 días en Puan y 15 días en Darregueira. Ahí se dio y los fuimos a buscar a Pigüé.

La pareja de Connor, Georgina, estuvo todos estos días en Darregueira y él conmigo. Ahora haremos el switch. Es decir, Georgina se va a quedar conmigo y Connor se va para Darregueira.

—¿En total cuántos días se van a quedar en Argentina?

—Cuatro meses, más o menos.

—¿Vas a visitar la Patagonia?

—Oh, sí, sí. Quiero conocer Ushuaia.

—En estos días, ¿pudiste acostumbrarte a nuestras comidas?

—Me gusta el asado y las empanadas. A diferencia de Argentina, a nosotros nos gusta comer con más picante.

—¿Y el mate?

Connor: Sí, me gusta. Lo tomo amargo.

Nathalie: Aunque él lo toma con menos frecuencia, a diferencia de nosotros.

—¿Mantienen la tradición de tomar té?

Nathalie: Esa costumbre ha cambiado. Es lo que justamente venimos aprendiendo. Cuando uno estudia inglés, te enseñan costumbres de cada país, como cuando estudiás cualquier otro idioma. Yo estudié desde muy chica y siempre nos enseñaron que los ingleses toman té. Connor me contaba que las generaciones más jóvenes ya no toman té, sino café.

Las personas de las generaciones más antiguas sí siguen con esa tradición.

—Y seguramente continúa la tradición del famoso “after office”.

Connor: Sí, siempre acompañado de cerveza.

—¿Es diferente la cerveza de Argentina?

—La lager es la misma, pero en Inglaterra tenemos mucha variedad de Ipas y Ales. En Argentina la cerveza es más fuerte.

—Nathalie, ¿qué balance hacés de tu experiencia?

—Cosas buenas y cosas malas. Yo, en realidad, lo hice por mis alumnos. No lo hice por mí porque yo ya hablo con gente del Reino Unido y de Canadá. Tengo muchas personas que conozco online y estoy en contacto siempre.

Lo hice por mis alumnos. Yo quería que ellos tuvieran el desafío sin intermediarios. La idea es que ellos tengan que comunicarse con un nativo y que probaran ellos mismos que pueden hacerlo.

Tengo alumnos que ya desde los 5 años vienen estudiando y quería que ellos mismos se probaran, que pudieran decir: “Todo lo que estudié valió la pena y está dando sus frutos”. Lo hice por ellos y estoy recontenta porque la mayoría quedaron fascinados.

En otros casos, pasó que los más grandes encontraron diferencias culturales y no les gustó mucho. Es como me pasa a mí en el día a día. Si bien hay muchos puntos en común, por ejemplo, en lo que es la cultura del entretenimiento, en cuestiones de convivencia hay diferencias.

Algo que a mí me llama mucho la atención es que ellos todavía mantienen esto de la caballerosidad. Por ejemplo, él viene y abre la puerta y yo le digo: “No, porque lo puedo hacer sola”. Ellos todavía mantienen un montón de esas tradiciones. Y a mí, que pertenezco a otra generación, me choca bastante.

Al estar estudiando desde tan chica sobre la cultura de ellos, rescato como súper positivo tenerlo a él acá y que me diga: “No, mirá, esto está cambiando”.

Me pasó también que cuando sos chica te dicen que el fish and chips es la comida que todos eligen. Ahora Connor me cuenta que eso cambió y ya no es más así. Eso es súper positivo porque incluso en los libros todavía sigue apareciendo ese menú.

—¿Estás jugando al fútbol?

—Sí, he estado jugando desde que tenía cuatro años, pero ahora lo hago de manera muy amateur.

—Tuviste la posibilidad de ver fútbol en nuestra localidad.

Connor: No, por desgracia no.

Nathalie: Hubo un domingo que estuvo lluvioso y se suspendió el partido. Y el domingo pasado se había ido a Darregueira a pasar el fin de semana con la novia. Tal vez en Darregueira pueda ir a la cancha.

—¿Se habla de la Guerra de Malvinas en Inglaterra? ¿En las escuelas se habla?

—Esa fue una pregunta que mis alumnos también le hicieron y se repitió en las escuelas que visitamos.

Connor: —No, nada. Sí se habla en el ámbito familiar.

Nathalie: —El padre estuvo en el Ejército, pero no lo enviaron a Malvinas. Él les explicaba a los chicos que, al ser del norte, no la querían a Margaret Thatcher. Se sabe que las políticas que tomó Margaret Thatcher favorecieron a Londres y no al resto del país.

La Guerra de Malvinas no la enseñan en las escuelas. Sí hablan de otros conflictos bélicos anteriores a ese hecho.

—¿Querés agregar algo más?

Nathalie: —Lo que más destaco es la experiencia que pudieron tener mis alumnos. Ellos lo disfrutaron y, en el caso de Connor, él pudo experimentar cómo somos nosotros.

En lo personal, siempre fui muy orgullosa de mis raíces, de mi país y de nuestra cultura. Y hoy creo que, después de esta experiencia, te lo reafirmo una vez más: me encanta la cultura que tenemos.

Tendremos un montón de fallos como país o como argentinos, pero la calidez que nosotros tenemos, el amor y el recibimiento que brindamos a los demás, el afecto y la confianza que depositamos en alguien por más de no conocerlo… eso no lo encontré en ningún otro lado.

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