Palabras de un ex combatiente: “Un beso, un abrazo o un saludo, son más importantes que una pensión nacional”

Carlos Tello fue uno de los tantos conscriptos que formaron parte de la Guerra de Malvinas con tan sólo 18 años, y a dos meses de haber ingresado al servicio militar.
Hoy, a 30 años de la contienda bélica, sus recuerdos reviven en cada relato pero con la fuerte convicción de desahogar las peores vivencias y reivindicar a todos sus compañeros. A aquellos que dejaron su vida en Malvinas y a aquellos que volvieron pero fueron olvidados.
“Es una fecha muy cara a nuestros sentimientos, anoche hicimos una vigilia porque nosotros tenemos que estar en pie por nuestros veteranos y tratamos de hacerles honor todos los días. Nosotros que regresamos con vida, gracias a Dios podemos hacerlo,” expresa luego del acto oficial realizado en Darregueira.
“La gente debe recordar todos los días a un veterano, no solamente el 2 de abril, porque ellos con 18 años dieron la vida,” agrega.
En este nuevo aniversario, la convocatoria de las instituciones educativas y de los medios de comunicación fue más notoria que en otras épocas.
“Esto nos sorprendió, pero era lo que nosotros deseábamos. No pedimos dinero, ni algo material, simplemente queremos que nos escuchen. Este es el reconocimiento que espera todo veterano de Malvinas. Un beso, un abrazo o un saludo, son más importantes que una pensión nacional aunque algunos crean que con esto último alcanza,” asegura.
Anoche la conmemoración comenzó con una vigilia, donde se proyectaron videos y relatos sobre la guerra.
“La gente se interesó porque quiere saber lo que pasó y nosotros les contamos la verdad. Hubo mucha gente sorprendida por nuestras experiencias, pasaron cosas horribles más allá que toda guerra tenga cosas feas. Más aun, cuando son cuestiones producidas por nuestros propios jefes militares, como los estacamientos que son de la época del Martín Fierro.
Los estaqueaban por ejemplo, por haber robado un paquete de masitas. Es algo que no se puede creer que pase en estos tiempos,” relata Tello.

Pena

A pesar del horror, hoy no hay lugar para el odio. “No sentimos rencor, sentimos pena porque es gente que no sé con qué fin lo hizo. No creo que ellos estén tranquilos con su conciencia, nosotros sí porque hicimos todo lo posible. No se dio el resultado que queríamos, pero con solo 18 años dimos todo,” remarca.
“Entre ellos había mucha gente que decía estar preparada por haber peleado contra la subversión, y en la guerra demostraron todo lo contrario. Hubo militares con una gran actuación, pero no fue la mayoría. Actuaron mal con nosotros y conocimos la bajeza humana,” añade.
Diferentes relatos dicen que los ingleses reconocían la valentía de los soldados argentinos a pesar de no tener entrenamiento.
“Eran profesionales, tenían armamento muy superior al nuestro. Había soldados que venían de dos o tres guerras, ellos no podían creer cómo nosotros, con 18 años y dos meses de instrucción, pudiésemos hacer lo que hicimos.
Nosotros luchamos con los ingleses pero nuestra lucha fue más con nuestros propios jefes. Fue algo que no sé por qué lo hicieron, quizás por falta de experiencia, capacidad o por no tener valores humanos. Esto los llevó a que ocurrieran cosas terribles. Y no es solamente la voz mía, sino la de muchos soldados,” narra el excombatiente nacido en Rivera, actualmente radicado en Darregueira.

Respeto

Retrocediendo en el tiempo, recuerda la fecha en que dejó el suelo malvinense. “Llegué el dos de abril a las 11:30 de la mañana y salí de las islas el 23 de junio. La rendición fue el 14, y estuve prisionero. Vine hasta Puerto Madryn en el buque inglés Northland.
Nosotros estábamos en una zona de bombardeo, fue tremendo. En esa última noche, cuando bombardeaban todo, nos preocupábamos por buscar comida, arriesgamos la vida por el alimento, pero tuve la suerte de salir con vida.”
Sobre el trato de los ingleses, aclara que mantenían las formas del “señorito ingles” y que las cumplieron “a raja tabla”.
“Nos demostraron mucho respeto, pero tuvieron un trato distinto hacia nuestros jefes. Ellos diferenciaban porque sabían cómo habíamos sido tratados. Tal es así que cuando bajamos del buque, un general inglés que comandaba el barco, nos dio la mano a uno por uno. Y nos dijo: Ustedes tienen que hacer justicia con sus propios jefes”.
El deseo de volver al igual que muchos, sigue latente en Carlos pero se resiste a tener que tramitar el pasaporte.
“Si las Islas Malvinas son nuestras, no necesito del pasaporte, bajo estas condiciones no voy a ir. Me muero de ganas por volver, pero yo no puedo entrar a ese lugar con pasaporte. Lo siento tan nuestro que bajo ese sistema no voy,” repudia.

Abrazos

Al finalizar la entrevista, hay personas visiblemente emocionadas por el acto: Lo abrazan, lo besan, hasta hay quien le pide disculpas en nombre del pueblo argentino. Momentos tan cálidos como ese, también viven sus compañeros José Luis, José María y Ernesto.


Los ex combatientes del distrito de Puan

José María Calzada
Dardo Fonseca
Alberto Raúl García
Roberto Grill
Luis Alberto Heredia
Carlos Tello
Jorge Tulesi
Juan Carlos Steijman
Heberto Waimann
Ernesto Weimann