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La atleta Olga Suárez presentó su libro autobiográfico “Profecía del destino”

La presentación se llevó a cabo el viernes en las salas temporarias del Espacio Cultural El Mercado.
Olga Suárez estuvo acompañada por el escritor Fernando Nelson, quien la asesoró en la edición del libro.
Nelson relató que a fines del año 2010, la atleta le propuso armar un libro autobiográfico, sobre su trayectoria deportiva.
“Empezamos en el 2012, fueron siete meses de trabajo,” dijo.
La historia se divide en dos partes: en la primera la protagonista narra su vida privada y en la segunda, relata su experiencia en el ámbito deportivo.
“Quedé muy impactado con su personalidad sumamente interesante y rica. Esto ha hecho que sea bastante fácil mi trabajo. Es una gran narradora oral y mi tarea ha sido no desnaturalizar esa faceta de Olga,” contó Nelson.

Amor por su tierra

Al momento de las palabras, Olga Suárez agradeció a Fernando Nelson por ser su amigo y compañero, y por haberla guiado en el relato de su vida.
“Tengo mucho amor por las cosas, por Puan y la gente,” expresó.
“En cada evento yo hago la señal de la cruz, toco la tierra en donde estoy compitiendo dando gracias a Dios por todo lo que me dio en cada momento,” dijo.
“Uno ya nace así, porque yo casi no tengo estudios, porque solamente llegué hasta sexto grado, pero yo tenia y tengo mucha vocación. Y de una cosa pequeñita yo la sé hacer grande,” aseguró.
En cuanto a la publicación de su autobiografía, Suárez explicó: “La hice para dársela a mis hijos y a mis nietos, para que sepan que su abuela tuvo mucho amor a la tierra, a la gente de su pueblo. Quiero darles gracias a todos, porque son todos mi familia”.
Sobre la elección del título del libro, relató: “Yo nací un dia 4 de enero, en el campo. Mi madre me tuvo sola, y no estaba preparada para que yo venga. Cuando llegó el momento la ayudó la vecina, ella me ató el cordón umbilical.
Luego le dijo a mi madre: Esta pequeña es muy rápida, ha venido a esta tierra sin raíces. Esta chica va a llegar a mucho el día de mañana, porque está naciendo en el tiempo de Belén, del niño Jesús. Y todas las personas que nacen en ese tiempo, tienen la posibilidad de ser muy abiertos, de tener buenos sentimientos. Ella llegará, pero va a sufrir muchísimo”.
“Y fue así, porque mi crié en una escuela hogar cuando mi mamá se quedó sola,”agregó.

Vivencias

Zapatillas profesionales. “Me las regaló Cristian Francisco, gerente de la Cooperativa de Servicios y Obras Públicas. Ellos fueron siempre mis sponsors, y me ayudan en todos mis viajes.
En una carrera en Brasil en la que gané, fui descalificada por no llevar las zapatillas de clavos e incluso me quisieron cobrar una multa de 1000 dólares”.
Después de esta experiencia poco grata, la cooperativa le dona el equipo completo, y compite por primera vez con zapatillas de atletismo en Santa Rosa, y a pesar de no tener el entrenamiento con este tipo de calzado, gana la carrera. “Yo no le tengo miedo a nada, eso me da fuerza para superar nuevas metas,” sostuvo.
En mi vida nunca pensé que yo iba a correr, pero bueno termine en Maltería contaminada por el polvillo de los cereales, después de siete años de trabajar allí, afectándome las vías respiratorias.
Fiebre va y fiebre viene, llegué a ver al alergista Franciulli, quien me trató siete años con vacunas. Y se llegó a esto, a que yo tenía que hacer un deporte. La Virgen María me lo puso en la mano”.
“Un día, estábamos haciendo una fiesta—en la que se desarrollaba una competencia pedestre– para recaudar fondos para la Escuela Especial. Estábamos preparando chocolate y tortas, esperando que llegara gente de Espartillar, La Colina y de Carhué. Llegaron dos señoras y nos dijeron cómo que en Puan no teníamos una deportista.
Había que correr 2500 metros, pero nosotras no teníamos ropa ni nada. Y para darle el gusto dijimos ¡vamos a correr!,” continuó relatando.
“Y yo tomé la punta y no me alcanzó nadie. Esa fue la primera prueba que gané. Y una de las señoras me dijo: “menos mal que ustedes no corrían,” comentó sonriente.
“Yo lo tomé como un juego, pero el médico me dijo que siga haciéndolo porque había mejorado muchísimo. Ahora, el único tratamiento que tengo es correr, y no necesito vacunas. Todos los años me hago chequeos, porque deben ser muy profundos de corazón, de cuerpo, de oído y garganta, y estoy bárbara,” afirmó la atleta.

Familia, amor y fe. Olga es madre de cinco hijos y también es abuela. “Ayer se casó mi quinto hijo (por el jueves). Yo ya más no puedo pedir, quiero estar en el mundial de 2013 en Puerto Alegre y si no puedo, descansaré. Todavía no soy una abuela que se pone a mirar televisión haciendo nada Hago muchas cosas, cocino, no paro. Tengo la vocación y la devoción de visitar a los enfermos de Puan que no pueden salir de la casa”.
“Toda mañana, una persona tiene que tener nuevos desafíos, algo nuevo para hacer. Ahora que vamos a entrar en la Navidad, no se sientan nunca deprimidos, ámense. Sepan amar y dar. El que da, recibe.
Siempre está esa esperanza que nos hace cada día más grandes y más fuertes. Ya sé que estamos en una crisis muy grande, pero hay que tener fe. Siempre tenemos que mirar al sol, y no para atrás,” reflexionó.


***Trofeos, fotos y medallas obtenidos por Olga Suárez en Latinoamérica y Europa, fueron exhibidos durante la presentación del libro.