Raíces e identidad volguense: Presentaron “Abrojos en la lana”

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El Municipio y el Museo, en conjunto con la Asociación Amigos Colonia Santa Rosa, organizaron la presentación del libro. En la foto: Fernando Nelson, Horacio Walter y Cledy Lecomte

Ante una sala colmada, entre emotivos relatos y análisis literarios, el escritor Horacio Agustín Walter presentó el sábado pasado su nuevo libro en las salas temporarias del Espacio Cultural de Puan.
La apertura del encuentro estuvo a cargo de la Directora del Museo, Jorgelina Walter, quien brindó palabras de bienvenida e hizo referencia a la trayectoria del autor.
Para introducir al auditorio en la esencia de la obra, el escritor puanense Fernando Nelson destacó cualidades literarias, mencionando entre ellas el aspecto cuidadoso de la metáfora, la descripción minuciosa de ambientes y de personas y la utilización del diálogo cuando hace falta.

“En cuanto al tema y el manejo de la trama, es una cuestión imperiosa que lo articula todo para dar forma a un cuento, sobre todo en el caso de estos relatos que nos llegan muy profundo y nos dejan pensando,” expresó.
De las narraciones que conforman “Abrojos en la lana” y que más llamaron su atención, Nelson mencionó a “Los Libros robados” por su final imprevisible y a “La laguna”, porque fue delineado en el cuento anterior, un aspecto bastante infrecuente, del cual no dio más detalles invitando a los lectores a que recorran sus páginas.
“Quiero destacar también el valioso manejo de los recuerdos para construir estampas del pasado que quizás alguno de nosotros también haya vivido aunque no seamos descendientes de Alemanes del Volga. Quizás, como mis abuelos, que también venían de otras latitudes,” dijo.

Desde el área de Cultura, Cledy Lecomte, aportó las observaciones desarrolladas por la profesora de literatura, Delia Marti.

“Horacio Agustín Walter nos brinda una metáfora que estimula nuestro pensamiento como primer paso, luego nos sigue llevando de la mano de narraciones que surcan un camino comprensivo hacia la reflexión. Las palabras de su relato son vitales, las hace nuevas aunque sean conocidas a través de una alianza adecuada. El escritor lo hace como un ser soñador de palabras, trata de seducirlas y extraer de ellas una potencialidad semántica que le permite decir a los demás, lo que las palabras le dicen a él en un diálogo secreto,” describe la profesora entre otros aspectos.
“En las estampas volguenses se concentra una profunda significación que transporta al sentimiento de ausencia de base, de conexión a la tierra, a la historia, cultura y antepasado. Es así como sus narraciones abren un sinnúmero de recuerdos que nos dan cita con los deseos de reencuentro, con la compresión de la dureza de la vida de los inmigrantes, con la admiración por la fortaleza de personas comunes que, desprendidas de su tierra, debieron atrapar el lugar que los acogía sin pensar en el regreso,” valora el análisis realizado por Delia Marti.

La presentación contó además con las narraciones de “Los libros robados” y de la estampa volguense “Las voces del trigal” que estuvieron a cargo de Graciela Cepeda y Raúl Llull. Momentos que despertaron emotividad en el auditorio e incontenibles lágrimas, al escuchar historias que describen las vivencias de aquellos inmigrantes que nos dejaron su ejemplo de constancia, trabajo y valores fundamentales como la honradez.

Expresiones del autor

Horacio-Walter-Abrojos-en-la-lana-PuanDespués de las exposiciones, el escritor Horacio Walter manifestó su emoción y agradecimiento por las narraciones de sus cuentos.
“Yo les dije que soy un tramposo porque no hubiera podido ni llegar a la mitad del cuento y él llegó hasta el final,” dijo en relación a la lectura de Las voces del trigal.
Acerca de su nuevo libro, el profesor explicó el origen del nombre.
“El abrojo nos picaba de chiquitos, cuando estábamos al lado de la cocina de leña escuchando crepitar el fuego, viendo como el vapor con sabor a ecucaliptus salía del hervidero de la cocina. Y en esa situación, mi padre, que era albañil, nos leía cuentos. Por eso a los 5 años yo sabía quién era Aladino, Alicia en el País de las Maravillas, Gulliver, El mono relojero,” recordó.
“Evidentemente, estos cuentos que he escrito tienen nacimiento en aquel momento,” agregó.

“Como decía esta querida amiga, a través de su informe, desabrojar es una metáfora en la cual el trabajo del escritor es comenzar a sacar los abrojos y hacer aparecer las palabras,” expresó.
“Arrancamos con los abrojos, seguimos con la limpieza, con la escardadora, y el vellón de lana termina siendo el libro. El lector hará el trabajo final de ovillar todas las palabras, todas las historias.
Estamos haciendo un pacto de amor, de amistad, entre el escritor y el lector, a través de una cosa tan simple que comienza con un abrojito que picó al principio y termina en un ovillo de palabras.”
“Las personas trascendemos hacia el otro con el amor. Trascendemos hacia lo absoluto, hacia lo religioso, y en esa admiración del misterio, no importa el nombre de Dios que cada uno le ponga. Trascendemos hacia la naturaleza a través de nuestro trabajo para transformarla.
En la medida que nosotros nos quedemos en un cascarón, encerrados y cómodos, no saldremos ni al amor, ni al misterio ni al trabajo. Eso expresan mis cuentos, la vida humana a través de varios personajes,” contó.

Walter relató que el diseño de tapa fue realizado por su hija y que las correcciones estuvieron a cargo de su esposa. También agradeció a los organizadores, a sus lectores, y al público por su presencia.
El escritor hizo una especial alusión a la perduración de los libros a través del tiempo.
“Es importante que todos pensemos en escribir y fundamentalmente, creer que el libro seguirá viviendo. Hoy día tenemos las computadoras, contamos con muchísimos soportes de la información, pero creo que hasta ahora el libro les va ganando,” reflexionó.

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Momentos de reconocimientos y agradecimientos que finalizaron con un café y la tradicional torta Riwwelkuchen