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Edgardo Huss sobre su viaje a Rusia: “Fue abrir una ventana al pasado”

Este descendiente de alemanes, oriundo de Huanguelén, el año pasado viajó a las aldeas del Río Volga, lugar de donde partieron sus ancestros para radicarse definitivamente en Argentina.

El domingo brindó en Puan la charla denominada “Las Colonias Alemanas en el Volga: expectativa y realidad” donde mostró, mediante fotografías, vestigios de las antiguas aldeas que testimonian las dolorosas experiencias de aquellos inmigrantes de admirable fortaleza. Iglesias destruidas, comunidades con escasa población y muy poca vida comercial, son algunas de las imágenes que se pudieron ver durante la exposición, en contraste con aquellas que mostraban el lujoso Palacio de Catalina en San Petersburgo, antigua residencia de verano de los zares de Rusia.

En cuanto a las actividades económicas de la región rural del Volga, Huss mostró fotografías donde se puede apreciar la utilización de herramientas antiguas para el desarrollo de actividades agropecuarias.
Un aspecto a destacar es que asociaciones de alemanes, resistiéndose al olvido, como es en el caso de la ciudad de Saratov, crearon museos para mantener viva la historia y la cultura de sus descendientes.

Una experiencia en primera persona

Huss viajó a fines de abril de 2017 junto a un grupo de descendientes de alemanes del Volga. El periplo duró 20 días
“El paquete turístico abarcaba una semana de viaje en Moscú donde conocimos la cultura rusa y el “anillo de oro”, zona de donde parte la civilización rusa original. Luego estuvimos una semana en Saratov, donde recorrimos las aldeas y museos de las Asociaciones de Alemanes del Volga de la zona. Allí fuimos muy bien atendidos y tuve la suerte de dialogar con una mujer descendiente de nuestra colectividad que hablaba muy bien nuestro dialecto. En esa región, solamente el 3 por ciento de la población es descendiente de alemanes del Volga,” dijo.
“La última parte del viaje fue en San Petersburgo porque el recorrido así lo establecía, allí pudimos conocer la parte turística. La ciudad tiene que ver mucho con la historia de nuestros ancestros porque ellos ingresaron por el Mar Báltico para después radicarse en la zona de las aldeas del Volga,” explicó.

-¿Lo que vio en Rusia coincidía con la imagen que tenía del lugar?

-No, la verdad que me sorprendió la gran diferencia de estándar de vida que tienen. Hay una contradicción muy grande entre Moscú, que es una ciudad súper europea, o en San Petersburgo, linda en palacios, con el interior que está bastante más relegado y es distinto. Nosotros fuimos a la zona de Saratov porque teníamos interés histórico sobre nuestros ancestros. Es un lugar donde el turismo normalmente no va, no se ven turistas extranjeros. Hay un contraste grande en ese aspecto. La región de las aldeas se ha quedado postergada en el tiempo, no tuvieron una evolución. A uno le parece más normal cuando está en Moscú o San Petersburgo, ciudades más preparadas para el turismo.

-¿La gente es hospitalaria?

-En San Petersburgo la gente es muy amigable. En el interior son muy dados, y depende de la zona que uno visite se va a encontrar con actitudes distintas de las personas hacia el otro. En general los rusos son muy nacionalistas y ellos defienden mucho a su país.
Pero en el interior eso se minimiza mucho y son muy hospitalarios, lamentablemente para comunicarse con ellos uno necesita saber el idioma porque es imposible si no tenés una guía al lado para dialogar y compartir alguna experiencia.

-¿Cuántas aldeas fundaron los alemanes en Rusia?

-En su periodo inicial eran cien y después llegaron a ser alrededor de doscientas. Como las tierras se iban dividiendo y no alcanzaban, primero se fundaron las aldeas madres y posteriormente, a través de los años y con el crecimiento de la población, surgieron las aldeas hijas.

-¿Qué balance hace de esta experiencia?

-Fue muy bueno para mí. Tiene que ver mucho con los sentimientos de uno y con los orígenes. Fue abrir una ventana al pasado, caminar un poco hacia atrás para poder ver el origen de uno. Siempre digo que las personas que toman las experiencias de sus ancestros, su forma de vida, tienen una mejor capacidad de toma de decisiones para su futuro.
Siempre me interesó este tema y lo viví muy intensamente.

En el transcurso de la charla, Huss mostró esta foto de su viaje a Rusia. El monumento recuerda la deportación de los alemanes del Volga a Siberia (1941)  y su posterior genocidio en campos de concentración.  La escultura erigida en Engel (región de Saratov) muestra a un hombre marchando hacia la oscuridad y por otro lado, a un niño logrando salir de ella. Al respecto Huss reflexionó: “En ese momento me sentí agradecido con que mis abuelos hayan decidido dejar antes ese lugar para tener paz en este glorioso país y dejarnos un camino de oportunidades”.