Jairo Álvarez: Un artista en constante evolución

Desde su primer viaje a Italia, en el 2015, después de haber ganado una beca que le dio el pase para mostrar su arte en Europa, Jairo Álvarez fue sumando nuevos logros a su carrera artística.

Así llegaron reconocimientos en medios periodísticos extranjeros y también los galardones.
En el 2017, el fotógrafo recibió el primer premio “AlberoAndronico” (Roma) en la categoría ‘Obra proveniente del extranjero” y el segundo, en la sección Autor de Lengua no Italiana.

Actualmente, fue protagonista de dos importantes muestras realizadas en Francia y Budapest.

Jairo en la Redacción de TLVP

– A poco de finalizar, ¿Qué balance hacés del 2018?
-En lo profesional fue un año muy bueno para mí, tal vez el mejor porque tuve la posibilidad de concretar un par de proyectos y viajar haciendo fotos. Estoy muy contento.

-¿Qué proyectos tenés para el próximo año?
-Estoy planeando un par de proyectos y si todo sale bien, también una exhibición a principios del año que viene nuevamente en Budapest.

-¿Estás residiendo en esa ciudad?
-He estado viviendo varios meses entre Berlín y Budapest.

-¿Por qué elegiste Budapest?
-Llegué por curiosidad hace dos años y medio. Había visto fotos del lugar y me llamó la atención. Desde el primer día que llegué me cautivó la ciudad, el ambiente, su atmósfera. A partir de ahí siempre regresé a Budapest.

“Tupí vagy nem Tupí” – se realizó con el auspicio de la Embajada Argentina en Hungría y el Gobierno de Budapest

-¿Cómo es vivir ahí? ¿Es muy diferente a Berlín?
-Son ciudades bastantes diferentes. En lo personal, me ha inspirado mucho en el ámbito laboral y por eso concreté este proyecto en el 2018 en Budapest y no en otro lugar. Tal vez, fue por ese motivo, porque allí encontré algo en particular que no vi en otros sitios.
Tuve la posibilidad de hacer muchos amigos, es una ciudad donde me he sentido bien.

-¿Te has encontrado con argentinos?
-Sí, con pocos. No hay una gran comunidad de argentinos, pero me he hecho de amigos.

-¿Cómo surgió la posibilidad de presentar tu proyecto?
-Hasta el 2016 no había hecho ningún proyecto grande en Budapest, anteriormente había desarrollado uno en Italia. Quería devolver toda esa inspiración que tuve durante mi estadía, concretarlo en algo tangible y relacionado con el arte. Entonces, se me ocurrió presentar un proyecto artístico, en el cual está involucrada la Embajada Argentina en Hungría y el Gobierno de Budapest, donde básicamente muestro la cultura húngara desde el punto de vista de un artista argentino.

-En la muestra se ve un conjunto de cubos, ¿qué significa?
– El proyecto consta de una serie de fotografías acerca de la cultura, símbolos de Hungría y de Budapest en particular. Un video que muestra el proceso del trabajo y una instalación de arte que se diseñó exclusivamente para la galería donde está exhibida la muestra. Esas instalaciones están inspiradas en el cubo Rubik, un invento húngaro, y los movimientos migratorios entre Argentina y Hungría porque son países que tienen relación y referentes como por ejemplo Biro, inventor de la birome, quien emigró a la Argentina, país donde desarrolló su invento.

– Según del lugar donde se observe, se puede ver la forma del territorio argentino o del húngaro…
-Sí, es una ilusión óptica porque con la misma masa de cubos, depende de donde mires, obtenés los dos puntos de vista.

-¿Qué lugares te cautivan de Budapest?
– Paisajísticamente es muy linda, siempre tengo la sensación de estar caminando en una película, es mágica. Si bien es una ciudad grande, tiene cosas de ciudad chica. Tiene un tamaño abordable, la podés caminar.

Junto al embajador argentino en Hungría, Maximiliano Gregorio Cernadas

Budapest Projekt Galéria

-El movimiento cultural debe ser muy importante…
-Sí, y a mí todo me llama la atención por no ser nativo de allá y no tener ninguna conexión con esa cultura, además de la que he creado yo mismo. Por ahí todo tiene un punto de vista y perspectiva diferente para mí.
La movida cultural es importante, también desde lo musical porque cuenta con una ópera muy grande. Arquitectónicamente es muy rica y tiene muchas producciones cinematográficas.

– ¿Cómo es la gente?
– Como en todo país se necesita un tiempo de adaptación. Yo no hablo el idioma húngaro, tal vez sería más fácil si lo hablara, pero sí me comunico en inglés. Tuve la suerte de encontrarme con gente muy amable que me abrió las puertas y que me dio ganas de regresar. Por más que la ciudad sea linda, si no encontraba personas para tratar, no creo que hubiera regresado.

-En tu proyecto participaron otras personas, contános cómo fue ese proceso.
– El proyecto lo redactamos en conjunto con Lila Boly Villanueva. Ella es la curadora del proyecto con la cual comenzamos desde el inicio para plantearlo. Creamos la estructura del proyecto y luego, yo trabajé las ideas. Después, en el día a día, también se involucraron amigos que tengo allá, modelos, estilistas y maquilladores.
La idea es involucrar gente local, porque es ahí donde se enriquece el trabajo.
El proceso me llevó dos años porque me gusta informarme y pensar las ideas, y no quería hacer algo que le faltara sustento teórico.

– En varias oportunidades hablás de tus amigos, ¿Cómo fuiste conociéndolos?
-Son amigos que coseché de tanto andar y de trabajar en hostels, esto te permite mucho el contacto con la gente.

En Francia: “Asymptotes”

-¿Cómo surgió la posibilidad de participar de este proyecto?
-El proyecto “Asymptotes” se realizó en Château de La Napoule / La Napoule Art Foundation, en el sur de Francia. En octubre estuve durante un mes en esa residencia para artistas, donde gané una beca para realizar un proyecto. Consistía vivir en la residencia con otros seis artistas, cada uno en su disciplina y en su proyecto particular pero compartiendo momentos comunes que se veían enriquecidos con el proceso de cada uno. Había escritores, pintores, artistas plásticos y de diferentes nacionalidades.

Mi trabajo se basó en una serie de fotos sobre el tema de la distancia entre las personas y cómo uno construye barreras a la hora de relacionarse con el otro, un poco inspirado en el lugar donde estaba viviendo. Era un castillo de muros altos con seguridad durante las 24 horas y rodeado de alambres de púa.
Fue interesante, porque por ahí, cuando uno trabaja solo, está más aislado. En este caso, el proceso fue diferente porque esa ida y vuelta con otras personas, te lleva a otras ideas.

 

-¿Por qué se denominó Asymptotes?
-En castellano, Asíntotas. Líneas que se acercan más y más pero nunca se tocan, y por lo tanto, nunca pueden estar juntas.
La serie de fotos se basa en el concepto de distancia: ¿Cómo construyen las personas mecanismos de defensa contra el “peligro” en las relaciones personales? ¿Qué se convierte en distancia?¿Qué tan cerca estamos realmente?

Puan y sus primeras creaciones

-¿Qué sentís al volver a Puan después de todas estas experiencias?
-Si bien hoy la distancia se siente menos gracias a la tecnología, siempre está bueno volver. Y siempre es distinto porque uno no es el mismo y  nadie es el mismo. Aunque a uno le parece que cuando vuelve todo está congelado, no es así.
Siempre es lindo volver y frecuentar los lugares que a uno le gustan. Después de un día de estar acá, me siento que nunca me fui.

-¿Cómo vivís ese contraste luego de venir de Europa y de sus grandes urbes?
– Ese contraste es inspirador en el sentido que, últimamente, siempre he estado cambiando de lugar y por eso adquirí flexibilidad. No lo tomo como algo tan drástico.

-A futuro, ¿estás ideando algo que desees hacer artísticamente en Puan?
-Muchas fotos de mi portfolio fueron hechas acá en Puan y muchas de ellas dieron inicio a otros proyectos. Ahora no tengo nada en concreto planeado, pero siempre sigo creando cuando estoy acá.

– ¿Cómo son los pasos previos a tus creaciones?
-El proceso siempre fue el mismo, primero surge la idea, la dibujo hasta que más o menos me convence y cambio cosas. Cuando tengo la idea cerrada, planifico qué cosas preparar en la preproducción, el lugar, la modelo. La fotografía es el último paso de todo el proceso. Muy difícilmente una foto que publico y que forma parte del portfolio, haya sido tomada al azar.

-De todas tus fotografías, ¿tenés alguna preferida?
-Hay una que tiene unos globos amarillos, ya tiene como cuatro años, y es el día de hoy que la miro y me sigue gustando, para mí es un símbolo.

-¿Te inspiran los problemas sociales o temas cotidianos para algunas de tus creaciones?
-Hay veces que pienso en un tema en especial, por ejemplo, en Francia trabajé sobre un proyecto donde todas las fotos estuvieron guiadas por un mismo concepto previo a otras ideas.
Otras veces, son ideas sueltas sobre inspiraciones en algo político, social o sobre una historia.

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Más sobre “ Tupí vagy nem Tupí” 

El jueves 22 de Noviembre Budapest Projekt Galéria inauguró la exhibición Tupí vagy nem Tupi , del artista argentino Jairo Alvarez, donde reelabora su obra a partir del mero hecho de la digestión.

El artista se sumerge en un sinnúmero de lugares reconocidos y legitimados para crear algo totalmente nuevo.

El proyecto curado por Lila Boly: presenta una tensión dialéctica que se revela en el Manifiesto Antropófago(1928) de Oswald de Andrade : “Tupí or not tupí, that is the question”; los tupí son una etnia indígena brasileña, por lo tanto, parodia a la célebre duda hamletiana cuestiona el concepto mismo de identidad. Hamlet se cuestiona a sí mismo su propia identidad, Brasil y América toda, también lo hace.

El artista demuestra que es capaz de absorber y transformar los iconos de la hungaridad, para así obtener la creación y el resultado de un modelo único y autónomo en el arte.

Jairo Álvarez exhibe una serie de fotografías y una instalación, recuperando el gesto de la tradición y/o herencia cultural, trazando una línea de transferencia con las prácticas contemporáneas. Con esta muestra, el artista continúa con su interés de problematizar la identidad con el objetivo de generar nuevas discusiones sobre lo cotidiano en relación a su presente paralelo.

Video del trabajo en Budapest

Video de la instalación de arte realizada y que acompaña a las fotos exhibidas