El humor de Gioia se llevó todos los aplausos

Se define como actor y le molesta que lo encasillen sólo como un contador de chistes.
En su paso por Puan para actuar el sábado, no quiso perderse otros momentos de la Fiesta de la Cebada y se quedó el domingo. Ocupó el palco durante las jineteadas, habló con la gente y se sacó fotos. Todo un personaje que se hizo querer por todos.
En esta nota, te mostramos a José Luis en primera persona

En la noche del sábado, uno de los espectáculos previstos era la presentación de José Luis Gioia. Durante más de una hora, este actor y comediante repasó una parte de su repertorio, aportando diversión y calidez a la fría jornada de la tercera edición de la Fiesta Nacional de la Cebada.
Antes de subir a las tablas, Gioia dio una conferencia de prensa a la que se prestó amablemente durante más de 20 minutos.
Repasamos a continuación sus principales conceptos.
-“Es la tercera vez que vengo a Puan. La primera fue hace 17 años, estuve en la plaza central. Me asombró muchísimo ver esa plaza gigante llena, con dos pantallas en cada esquina para que la gente pueda seguir el espectáculo. En un momento, me asusté porque pensé que se había ido el público. Fue realmente impresionante el silencio y el respeto. En el 2007, cuando llegué por segunda vez, no me quería bajar del escenario”.

El repertorio. ¿De qué se ríe Gioia?

-“No se lo que le dije a mi mujer hace diez minutos, menos voy a saber las cosas que dije en mi último show. Yo no sé lo que voy a decir ahora arriba del escenario. 36 años de actuación me dejaron muchísimas bases para el repertorio. Tengo que trabajar y esforzarme para ponerme a la gente en el bolsillo”.

-“A mi me causan gracia mis colegas, a todos les envidio sanamente algo”.

-“Me hacen reír las situaciones, la gente, las caras. A veces, los silencios me hacen reír. Hay cosas que no se pueden explicar, que un gesto nada más te cause gracia”.

Olmedo: un maestro

-“El “Negro” Olmedo fue mi compañero, mi alma, mi padre y mi vida. Tuve la suerte de vivir los últimos seis años de su vida al lado de él. Cuando grababa, él hacía un programa para las cámaras –lo que iba a salir al aire– y otro era para quienes estábamos ahí, viendo la grabación.
Tenía una velocidad muy grande porque podía hablar y a la vez ver hasta dónde lo tomaban las cámaras. Cuando no lo enfocaban, hacía pequeños gestos y con eso decía todo. Era maravilloso”.
Un tano medio cabrón

-“Yo soy descendiente de italianos, tengo buen humor pero soy cabrón. Me despierto con buen humor pero soy protestón. No me gustan las injusticias y el desorden. Molesto a todo el mundo, a mis amigos y a mi familia. Pero por eso me quieren”.

-“Yo le di al humor un distintivo personal. Tengo una forma de ver el humor que otros no tienen. Al humor me gusta actuarlo. El chiste para mi es paso de comedia o drama”.

“El Secreto de sus ojos”

-“Hacer el personaje serio de la película “El secreto de sus ojos” a muchos les sorprendió. Pero tambièn puedo ser serio o dramático arriba del escenario, contando una historia y rematándola con algo desopilante o inesperado”

-“Trabajar con Juan José Campanella, Guillermo Francella, Mario Alarcón y Ricardo Darin fue maravilloso. Son genios”.

-“Cuando leí el libro del “Secreto de sus ojos”, dije: “esto va a dar que hablar”. A mi me llamó un jefe de casting, no me llamó Campanella”.

“Mi profesión es ser actor. En este país existe el encasillamiento. Yo soy Gioia, el que cuenta chistes, no el actor. Cuando hice 13 capítulos de Poliladron, en 1996, personifiqué a un inspector de la policía y la gente por la calle me decía: “¡ahora también es actor!”. Yo trabajé toda mi vida de actor. Ahora nomás, al subir al escenario, voy a atrabajar de actor, subo a actuar, a trabajar”.

-“A mi no me preocupan los personajes. Una vez, el “Negro” Olmedo me llamó y me dijo: “yo quiero que hagas esta película, el personaje es chiquitito así, pero quiero que lo hagas vos, tenés que quedar en la historia del cine argentino”.
Hay un dicho que dice que “no hay ni pequeños personajes para grandes actores, ni grandes personajes para pequeños actores, sólo hay personajes”. Depende de vos cómo lo hagas.”.

-“Tengo dos propuestas, dos libros en casa. En uno soy DT de fútbol, es una obra seria. En la otra soy jefe de policía… Otra vez me encasillan. Pero si yo no tengo cara de policía, tengo cara de delincuente”.

Los orígenes y los logros
-“Por suerte, para humorista no se puede estudiar. Yo soy cómico desde el día en que nací, el 10 de julio de 1953. Esto no se aprende, no se estudia, para el humor se nace”.

-“A partir que cobré mi primer show, me dediqué exclusivamente a esto. En octubre de 1974, cuando había cumplido 21 años. Todavía trabajaba de colectivero y actuaba en los café concert de Mar del Plata, mi ciudad. El 21 de abril de 1975 aterricé en Buenos Aires y no me fui nunca más.
Desde 1976 fue una época difícil, por todo lo que vi, por lo que viví y por lo que perdí. Yo trabajaba, pero no podía decir “tonto”, “borracho” o no podía hacer a un rengo en el escenario”.

“Yo me llevé el premio Clarín, el premio Sur de la Academia de Cinematografía y el Cóndor de Oro. Los premios son satisfacciones personales, si se quiere para el rincón de la vanidad. A mis 57 años me dan mucha alegría. Igual que cuando “El secreto de sus ojos” obtuvo el Oscar”.

Crónica: Fernando Sánchez
Foto: Lorena Freidenberger

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