La Sole coronó otra exitosa noche de la Fiesta Nacional de la Cebada

La segunda jornada  volvió a dejar un balance positivo. Los factores climáticos y de asistencia de público acompañaron para disfrutar de otro viernes inolvidable.

A las 18 horas se realizó en el campo de domas, la jineteada con caballo elegido. A las 20 horas, el Padre Roque Landart ofició la tradicional Misa de Campaña. Una vez finalizada la ceremonia religiosa, el médico cardiólogo Rodrigo Givone brindó un curso de RCP y Primeros Auxilios, en conjunto con personal del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Puan.

Pasadas las 22 horas, los fuegos artificiales iluminaron el predio de la Fiesta, anunciando con su colorido el inicio de una nueva noche de shows y espectáculos.

Danza, rock y folclore

La apertura estuvo a cargo del grupo de la Escuela Municipal de Danza “El Arriero”, de la vecina ciudad de Pigüé, quienes sobre el escenario desplegaron una prolija actuación, cubriendo todas las expectativas, tanto desde el punto de vista estético como musical.

Después, los puanenses de “El Tercero en Discordia”, le dejaron al público un variado repertorio de canciones propias y otros tantos clásicos del rock nacional. Ignacio Larrondo (Batería), Rodrigo Mendoza y Franco Larrondo, ambos en voz, bajo y guitarra y Tomás Freidenberger y Santiago Ferrero, en guitarra, integran esta banda local que en el 2020 cumple siete años de trayectoria, llevando su música a una amplia región.

Luego, desde el partido de Saavedra, llegaron los teloneros de Soledad. La música de “Las Voces del Abra”, una agrupación folclórica de extensa trayectoria en toda la zona, cautivó a los espectadores con una presentación impecable. El conjunto está integrado por Rubén Zapata, Ramón Aldo Couto, Horacio Santo Domingo, Julio César Pascual, Alberto Arce y Jorge Capotosti.

Finalmente, como cierre, llegó el momento más esperado.

Una nueva Soledad

Quienes aguardaban a aquella Soledad del poncho y las potentes chacareras de años anteriores, se encontraron con “La Gringa”, como le gusta que la llamen en esta etapa de su carrera. “La Gringa” es justamente la primera canción que cantó y la que también le da título a su último álbum.

Pudimos ver a una artista con algunas facetas diferentes, más madura y volcada hacia el costado melódico, romántico y pop de la música.

Acompañada por su hermana Natalia que se lookeó idéntica, la Sole apareció con un vestido sugerente, lejos del atuendo de pilchas gauchas que lucía en sus inicios. Era el anuncio de que veríamos algo distinto.

Con 24 años de trayectoria, la que fuera revelación del Festival de Cosquín 1996, no olvidó del todo su pasado folclórico, porque arrancó su show con algunas chacareras clásicas, pero interpretadas en un tono más tenue, dejando de lado el estilo exultante y festivalero de otros años.

El repertorio de canciones de amor, incluyó una canción que ella misma le dedicó a su marido Jeremías Audoglio.

Antes de concluir su presentación, la cantante de Arequito, volvió a sus fuentes e hizo bailar a todo el auditorio.

Al término del espectáculo, al ritmo del DJ Nico Calzetta, la madrugada del sábado fue testigo de una multitudinaria Cebada Fest.

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