La Revolución de Mayo, el camino hacia la Independencia

La Revolución de Mayo de 1810 y la consecuente creación del Primera Junta, fueron fundamentales para que años más tarde, el 9 de julio de 1816, se produjera la independencia de nuestro país.

En el ímpetu de los debates de aquellos criollos que protagonizaron la Semana de Mayo, surgieron las primeras ideas de derecho político, soberanía popular, federalismo, independencia e igualdad, que serían también los cimientos de una futura democracia.  

(…) Dado que hasta las juntas han sido derrotadas militarmente, ¿Quién tiene el poder? El pueblo, que provisoriamente puede delegarlo en la persona o personas que desee hasta que la situación se aclare.

(…) Hoy nos parece un lugar común el derecho político, pero en aquella época fue revolucionario. Que los gobernados pudieran elegir a sus propios gobernantes, aunque fuese unan doctrina explosiva (Félix Luna, Breve Historia de Los Argentinos, pág. 60)

“Aquí no hay conquistados ni conquistadores”

En el Cabildo Abierto del 22 de mayo, el abogado Juan José Castelli proclamaba: “Aquí no hay conquistados ni conquistadores, aquí no hay sino españoles. Los españoles de España han perdido su tierra. Los españoles de América tratan de salvar la suya. Los de España que se entiendan allá como puedan y que no se preocupen, los americanos sabemos lo que queremos y adónde vamos, aunque el señor obispo no lo sepa ni quiera seguirnos. Por lo tanto, señores, tratemos de resolver lo que nos conviene hacer ahora: no perdamos tiempo,  yo propongo que se vote la siguiente proposición: que se subrogue otra autoridad a la del virrey que dependerá de la metrópoli si ésta se salva de los franceses y que será independiente si España queda subyugada“ (Felipe Pigna, El Historiador)

25 de Mayo de 1810. Creación de la Primera Junta de Gobierno.
Los cabildantes aceptaron la renuncia indeclinable del Virrey Cisneros, el cual, admitió el descontento popular hacia su investidura; los jefes militares le negaban su apoyo.

Después de muchos artilugios del síndico Leiva para coartar los objetivos patriotas, los cabildantes decidieron aceptar la Junta revolucionaria presentada, avalada por firmas, y respaldada por el pueblo en la Plaza.

Miembros: Presidente. Comandante de Armas Cornelio Saavedra. Secretarios: Doctores Juan José Paso y Mariano Moreno 
Vocales: Pbro. Manuel Alberti, Dr. Manuel Belgrano, Dr. Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea

Algunas curiosidades de la Semana de Mayo

(*) La vigilia: el petitorio al Cabildo. El 24 de mayo de 1810, milicianos recorrieron calles y domicilios de Buenos Aires recolectando firmas para elevar un petitorio al Cabildo demandando que se disolviese la Junta conformada esa tarde, presidida por el virrey Cisneros. Las hojas del petitorio estaban membretadas con los sellos de la realeza española, para otorgarle mayor oficialidad al documento.

El documento hablaba en nombre de “Los vecinos, comandantes y oficiales de los cuerpos voluntarios de esta capital de Buenos Aires que abajo firmamos por nosotros y a nombre del pueblo…”, solicitando que se cumpliese la voluntad del Cabildo Abierto del 22 de mayo, que había resuelto el nombramiento de una nueva Junta excluyendo al virrey.

Se reunieron más de 400 firmas. Las que aparecen en primer lugar, son las de los comandantes de los cuerpos milicianos que se habían conformado a partir de las invasiones inglesas en 1806 y 1807.

Tanto Domingo French como Antonio José Beruti, quienes quedaron inmortalizados en la memoria colectiva repartiendo escarapelas (aunque fueron lazos blancos y rojos), estamparon su firma “a nombre de 600”, en representación de los milicianos que comandaban, de la llamada “Legión infernal”, “chisperos” o agitadores. Las cintas blancas representaban la unidad entre españoles europeos y americanos; y las rojas, la oposición al virrey: eran distintivos políticos.

Historia en los Museos.En la sala Capitular del Cabildo, se exhiben algunas de las hojas del documento, cuyo original está en el Museo Histórico Nacional. Se trata de un documento excepcional por varias razones. En primer lugar, porque partió de una iniciativa no institucional: no medió en su escritura ningún escribano. Además, quienes lo redactaron y lo firmaron realizaron demandas en representación del “pueblo”, y así como no delegaron su redacción, exigían que desde ese momento en más, la soberanía no se delegara en autoridades coloniales.

Junto con el petitorio, al día siguiente, el 25 de mayo, se entregó una nómina con los que serían integrantes de la “Primera Junta”.

En aquella época, las firmas no eran garabatos ilegibles e indescifrables, sino que se solían estampar el nombre completo y el apellido, porque su función era la identificación. Generalmente iban acompañadas de las denominadas rúbricas “en canastilla” o “ringorrango”, firuletes que adornaban y ornamentaban el trazo, como una marca de autenticidad de la firma. La firma de este petitorio al Cabildo afirmaba una decisión política, convirtiendo a sus autores en actores de una revolución.

Entre las 26 carillas de firmas que acompañan el petitorio se encuentra la de un cacique limeño, que firmó “Yo el Cacique Don José Minoyulle”, llamativamente reproduciendo la fórmula real, dado que los reyes firmaban “Yo El Rey”. Probablemente fuera Don Francisco Humac Minoyulle, escribano de las comunidades indígenas de Lima.

El mismo diario anónimo del soldado de Patricios, cuyo comandante pasó a ser presidente de la Junta, concluye el 25 de mayo de 1810 con la siguiente frase: “Desde este día adelante, Revolución”.

*Fuentes: Ministerio de Cultura/Área de Investigación del Museo Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo.

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