OPINIÓN: La concepción política en nuestra comunidad

Por Emiliano Stadler. (El autor de este ensayo es un joven puanense. Cursó estudios secundarios en el Instituto María Susana, luego la Licenciatura en Filosofía en la Universidad Nacional del Sur. Y se diplomó en Metodología de la Investigación en Humanidades, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.)

Cómo la comunidad concibe a la Política y el error de no distinguirla de los actores políticos. La aparición de un concepto que corrige este error, “La Politiquería”. Además, como desterrar al actor “politiquero” para formar actores políticos auténticos.

Este breve ensayo, intentará expresar, visualizar y dar claridad a una equivocada concepción que nuestra comunidad sostiene, que por extensión lógica también ocurre en la sociedad argentina,  una perspectiva errónea que tiene graves consecuencias para el bienestar de la misma. Intentará a la vez marcar un posible camino para remediar la problemática, aunque sea efímeramente, ya que ésta depende directamente de los actores que se involucran.

Existe una importante cuestión que la comunidad debe comprender, creo necesariamente. Esta cuestión reside en como concebir la Política, propiamente dicha, y a los políticos que la ejercen.

Es evidente que desde hace décadas nuestra sociedad expresa, un fuerte rechazo tanto a la política como a políticos por igual. Los innumerables argumentos que la mayoría utiliza para desencontrarse y desentenderse de la política, son en general marcados por el desinterés de los políticos al bien común, como así la falta de ética y sobre todo la constante corrupción de sus actos; dando como resultado, por ejemplo, a frases que coloquialmente ponen en relieve el profundo desprecio  hacia la política en su conjunto: “todos los políticos son iguales”, “a mí no me interesa la política”, “es mejor no meterse en temas políticos”, “son todos delincuentes”, “gobierne quien gobierne tengo que trabajar igual” ,etc.

“El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres” Platón

Pero, más allá de los innumerables argumentos, lo fuertemente indudable es que se expresan conducidos por las experiencias defraudantes vividas y por una ignorancia en la temática teórico-política e ideológica, que no le permite interpretar lo que acontece realmente. Es decir, existe una conjunción de condicionantes que construyen una clara confusión en la concepción de los ciudadanos.

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro, que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que, de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos, que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil de las empresas nacionales y multinacionales.” Bertold Brecht

La confusión está en trasladar a la política en sí, la falta de entrega, de abnegación y de ética de los representantes (políticos). Lo cierto es que los políticos dejan muchos que desear en su falta de ética y niveles de ambición, pero nada tiene que ver con la Política como entidad en sí. La definición de la Política trae una serie de explicaciones que pueden traer más confusión, pero para no caer en ese tembladeral terminológico, puede decirse sencillamente que la Política deviene de la palabra griega politikḗ (πολιτική ) significa “de, para o relacionado con los ciudadanos” es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo. También es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

Para Aristóteles significa literalmente “las cosas referentes a la polis (polis= Ciudad) “. Para resumir, es la forma de actuar, de decidir, metodológicamente para un fin en especial, sea en el estadio público o privado de una comunidad. Hablar de la forma de actuar, nos lleva a entender que, por un lado, la Política nunca dejará de existir (como desea torpemente parte de la sociedad) porque tiene su razón de ser en la forma de conformar y dirigir el rumbo de la comunidad, y por el otro que la forma de actuar nos trae a la escena actores que “ejercen , accionan o actúan” valga la redundancia, es decir, por los Políticos, es así que Política y Políticos son dos entidades que se relacionan en su razón de ser, pero que se diferencian claramente.

Es entonces que necesitamos entender el paso fundamental de la cuestión. La Política y los políticos no son lo mismo, la confusión se aclara específicamente  trayendo a la escena un conocido concepto que no es utilizado por la comunidad en general, y es Politiquería.

Aunque no lo parezca, la palabra Politiquería  existe y es importante entenderla además de adherirla al conjunto de conceptos que utilizamos diariamente para la buena salud de la política de toda sociedad.

Entonces, para aclarar de inmediato las diferencias,  la Política tienen su más profundo ser una noble misión de consagración al interés general y de servicio a los demás, mientras que la politiquería (degeneración de la política) es el aprovechamiento egoísta del poder o de la posición pública para fines de vanidad o enriquecimiento.

Según el diccionario de la RAE “Politiquear” se define como:

  1. Intervenir o brujulear en política. Esclarezcamos que a su vez “brujulear” significaría: Buscar con diligencia y por caminos turbios el logro de una pretensión.
  2. Tratar de política con superficialidad o ligereza.
  3. Hacer política de intrigas y bajezas.

A resumidas cuentas, el ciudadano que realiza la Politiquería se convierte en politiquero.

Pero, ¿cuáles son las prácticas y principios del politiquero?

La demagogia es una forma “impura” de gobierno, según Aristóteles (384-322 a. C.), que resulta de la degeneración de la democracia con la oferta de soluciones mágicas, genera en los pueblos la “inflación” de la virtud de la esperanza. Se le denomina demagogo, entonces,  al politiquero que con tonterías y/o fingimiento adula a la masa y le dice sólo lo que le es agradable y oportuno escuchar.

En su mezquindad, voracidad por el dinero o poder, envidia, rencor y celos, sus principios carecen de proyección histórica y de aspectos ideológicos. Se desenvuelve en medio de la conspiración avara, la vulgaridad, el mimetismo político (un politiquero es “mimético” cuando cambia de “color” de acuerdo con las circunstancias para proteger sus intereses políticos o personales, es oportunismo político para confundirse con el entorno predominante, tomar su color y defender posiciones políticas o económicas particulares), el transfugio (fuga o cambio de partido a otro), la ausencia de ideas y la carencia de ideales.

El nepotismo es la preferencia que un gobernante o funcionario público da a los miembros de su familia en la ocupación de funciones públicas, en las concesiones estatales, en los contratos o en el disfrute de privilegios vinculados a la administración del Estado, con olvido del mérito de otras personas.

“Si quieres derrotar la corrupción debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”, Lee Kuan Yew

El altruismo de la política (es la anteposición de los intereses sociales a los propios) es suplantado por el egoísmo de la politiquería, la perspectiva histórica por la visión inmediatista de las cosas, la noble misión de servicio a la colectividad por el aprovechamiento personal. Con tan depreciadas metas, la politiquería se desarrolla en medio de intrigas, maniobras, bajezas y oportunismo de sus protagonistas.

Y, ¿Que provoca la Politiquería?

La repugnancia a la politiquería es la culpable de que muchos hombres y mujeres bien calificados abandonen el escenario público, dejando a la vida pública sin el aporte de sus luces y esplendidez. En consecuencia, los lugares vacantes son inmediatamente ocupados por politiqueros astutos, sin brújula ni bandera.

Para expresar este desencanto se emplea el término politiquería y con él se da a entender que el mundo de la política está regido por intereses ilegítimos e innobles como los del clientelismo, corrupción, nepotismo, abuso de poder.

Llegamos entonces a la cuestión final. Es evidente que una buena salud política de la comunidad depende, en cierta medida, de que los actores políticos no caigan en la Politiquería que, como dijimos, es la degeneración de la Política en sí. Entonces ¿Cuál sería el camino posible que tenga la posibilidad de responder a este problema?

Es sin dudar, la formación de los actores políticos bajo los valores fuertes.

Pero, ¿qué quiere decir valores fuertes?

Los valores fuertes, son aquellos que forman principios duros que no toleran el quebrantamiento de los mismos ni permiten la genuflexión ideológica en sus actores, es decir no contienen matices en los cuales permiten la corrupción de sus actos ni la deformación política-ideológica. Estos valores reivindican, honradez, dignidad, ética profunda, entrega y compromiso absoluto a la causa ideológica y política del Pueblo que constituye la Patria.

La Política es concebida, bajo estos valores, como la consagración al interés general y de servicio a los demás, sin tener más retribución que la del bienestar benevolente del Pueblo y por ende de la Patria. Es decir, no se consagra a concentrar un lucro acumulativo ni riquezas. Esto conlleva como exigencia y requisito necesario, una fuerte y extrema formación ética y moral. Exige además, una indispensable sensibilidad con los desafortunados del sistema, con los agredidos, con las víctimas y con los pobres postergados, porque todos ellos conforman, entre otros, al Pueblo de la Patria al cual los actores políticos se deben.

La corrupción es visualizada como alta traición a la causa. Los actores políticos que carguen los valores fuertes serán siempre ejemplos honrados a seguir, siendo los propiciadores del contagio a la comunidad. No se entregarán jamás a la pragmática política, es decir, al cambio de actitudes según la conveniencia política oportuna, más concretamente, que cambiará de parecer siempre y cuando funcione para él.

Para darle mayor objetividad al concepto de Valor Fuerte, daré algunos ejemplos de célebres de actores históricos que a través de sus frases han sido modelos de honradez y llevaron las causas justas ideológicas más allá de todo, incluso de su propia vida:

“!Sí, que se rompa, pero que no se doble!” Leandro N. Alem

Quiere decir que los principios ideológicos y de la vida de un hombre no pueden doblarse nunca, no se negocian, no tienen precio. Esta actitud hace a la honradez del actor político. El Valor Fuerte está en preferir romperse, destruirse o en última instancia perecer antes que doblarse, venderse o traicionarse.

“Patria o Muerte” Frase utilizada en la Revolución Cubana y Fidel Castro.

“De América soy hijo y a ella me debo” José Martí

“Como mujer siento en el alma la cálida ternura del pueblo de donde vine y a quien me debo.” Eva Duarte de Perón

El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca” José Martí.

“Seamos libres, qué lo demás no importa nada.” San Martín.

“Nuestra patria dejará de ser colonia, o la bandera flameará sobre sus ruinas.” Eva Duarte de Perón

Lo importante de estas frases es interpretar que no existen matices para elegir. Inevitablemente se escoge por la Patria o por la muerte. Lo cual se concibe a la Patria y a la Vida como una misma entidad, y lo contrario de la misma es la muerte. El Valor Fuerte es la entrega absoluta, es aquel que no se deja doblegar y está impreso en esa extrema convicción en el cual los actores dan lo máximo incluso la vida misma.

“Sirvo a la patria sin otro objeto que el de verla constituida, ése es el premio al que aspiro.” Manuel Belgrano

“Renuncio a mi sueldo de vocal de la Junta Gubernativa porque mis principios así me lo exigen.” Manuel Belgrano

“La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder.” San Martín.

No quiero favores con perjuicio para mi país: éste ha de ser libre a pesar del mundo entero.” Martín Miguel de Güemes. Esta frase fue la contestación a los jefes españoles que intentaron sobornarlo con suficiente dinero como para “toda la felicidad futura” (dicho por los propios españoles).

Estas frases marcan el Valor Fuerte de, como ya dijimos, no tener más retribución que la del bienestar benevolente del Pueblo y por ende de la Patria. No tener más retribución que tener el honor de servir o representar al Pueblo que conforma a la Patria.

Finalmente, a modo de pequeña conclusión, creo que con este artículo se intenta reflejar la realidad de una confundida comunidad que necesita comprender la diferencia entre Política y los Políticos, además del concepto de Politiquería y las características de sus actores, para entender que las acciones y actitudes egoístas o avaras corresponden a esta clase degenerativa de la Política y no a la Política en sí ni a los auténticos actores políticos.

La formación de la clase política en Valores Fuertes, da como resultado una real entrega y prioridad a la representatividad del Pueblo y a la Patria a la cual se deben. Lo cual dejaría expuesta y sin propagación a la clase politiquera y sus actitudes interesadas.

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