Declaración de la Independencia. La historia del día después

La sesión del 9 de julio de 1816 fue bastante extensa, y al día siguiente se llevaron a cabo los festejos por la declaración de la independencia.

El 10 de julio, a las nueve de la mañana, los diputados y autoridades se dirigieron al templo de San Francisco. Los encabezaba el Director Supremo Pueyrredón; lo acompañaban Laprida y el gobernador Aráoz.

A lo largo de tres cuadras, que separaban la casa del Congreso de la iglesia, formaban en doble hilera las tropas de soldados. En la plaza estaba reunido el pueblo, expectante y entusiasta. Según la investigación de Juan Carlos Marinsalda, la procesión desde la casa de Francisca Bazán hasta San Francisco era costumbre en tiempos de la colonia. La familia Bazán era propietaria de un Cristo (conocido como el “Cristo de los Bazán”), trasladado habitualmente en las celebraciones religiosas.

El congresal por La Rioja, Pedro Ignacio Castro Barros, tuvo a su cargo la misa solemne y el
sermón. Entre salvas y música, la comitiva se dirigió a la casa del gobernador donde sesionó
brevemente el Congreso. En su salón se preparaba un baile para otorgar a Pueyrredón la jerarquía de Brigadier y nombrar a Belgrano como General en Jefe del Ejército, en reemplazo de Rondeau.

Hacia 1870, Paul Groussac, un intelectual francés que residía en Tucumán, narró detalles del
baile de la independencia gracias a los testimonios de algunas personas que habían asistido.
Según Groussac:

Cuántas veces me han referido sus grandezas mis viejos amigos de uno y otro sexo que habían sido testigos y actores de la inolvidable función. De tantas referencias sobrepuestas sólo conservo en la imaginación un tumulto y revoltijo de luces, armonías, guirnaldas de flores, manchas brillantes y oscuras de uniformes y casacas, faldas y faldones en pleno vuelo, vagas visiones de parejas enlazadas en un alegre bullicio de voces, risas, jirones de frases perdidas que cubrían la delgada orquesta de fortepiano y violín.”

Otras curiosidades

Una carta de gran valor
Semanas antes del 9 de Julio, José de San Martín escribió las siguientes líneas al diputado por Cuyo Godoy Cruz: Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia. ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo? (…) Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas.”

Encuentro Secreto y liberación de toda denominación extranjera
Después de la Declaración de la Independencia, pero en Córdoba, tendría lugar también el decisivo encuentro secreto entre el director Juan Martín de Pueyrredón y José de San Martín, venido desde Mendoza para convencer al gobierno central de la necesidad de emprender la campaña libertadora a Chile y, más tarde, al Alto Perú.

Diez días más tarde, a propuesta de Medrano, los diputados agregarían a la declaración de la liberación de España la referente a “toda dominación extranjera”, y el 25 se adoptó oficialmente la bandera celeste y blanca.

¿Cómo se difundió la noticia de la Independencia?
Para difundir la noticia de la independencia, el Congreso envió por medio de chasquis, en carreta y a caballo, copias del Acta, de la cual se había impreso 1500 en español y 1500 en quechua y aymara.

Fuentes: Cultura Nación / El Historiador

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