Vino de Italia para visitar a su familia y tuvo que demorar el regreso

Clarisa Orsi vive en Casalecchio di Reno, un pequeño pueblo de la Región de Emilia Romaña, a 10 minutos de la populosa ciudad de Bolonia. Está radicada en Italia desde hace doce años. El 20 de Febrero pasado, volvió a Puan para visitar a sus padres, acompañada de su pareja Stefano, y de su hija Bianca de 4 años.

En aquel país europeo, recién se estaban registrando algunos casos de coronavirus y todavía no  se lo veía como una amenaza.  

“Al salir de allá y arribar Ezeiza, imaginaba que nos harían controles, pero eso no sucedió. Una vez en Puan, comenzamos a enterarnos del cierre de escuelas y de lugares donde se concetrara mucha gente.

Estefano, se quedó con nosotros hasta el 2 de Marzo. Él pudo volver justo a tiempo, porque a los cuatro días, en Italia comenzó a aplicarse la cuarentena”, nos comenta en diálogo teléfonico.

Clarisa viene a Puan todos los años y avisó en su trabajo que tenía pasaje de regreso para el 25 de Marzo. La fecha no era segura, porque, de antemano, llegó sabiendo que su padre no estaba bien de salud e ignoraba con qué situación se iba a encontrar. Semanas después, su padre fallece. Ahora, si todo evoluciona bien, ella permanecerá en Puan hasta el 25 de Mayo.

-¿Qué te cuenta Estefano de la situación en Italia?

Desde hace algunas semanas, en nuestra Región, dentro de lo complicado de la situación, está todo bastante bien. Emilia Romaña, es una zona muy organizada, donde todo funciona. Se espera que, para fines de Abril, no haya nuevos contagiados.

Si es así, Mayo quedaría como un mes de prueba, y después, muy gradualmente, se irán abriendo los controles. En China, cuando abrieron todo queriendo retomar la normalidad, hubo nuevos focos de infección y volvieron a cerrarse.

Yo tengo un pasaje en un vuelo de Iberia con escala en Madrid. Entoncés, no sólo debo evaluar la situación en Italia, sino además tener en cuenta el panorama de Argentina y de España.

-¿Pudiste cambiar los pasajes?

A mi boleto original lo tenía para el 25 de Marzo, pero la empresa Alitalia me mandó un mensaje avisándome de la cancelación de los vuelos programados. Me daban la posibilidad de cambiar la fecha. Igualmente, allá había perdido horas de trabajo, además las escuelas estaban cerradas y todo el mundo estaba en cuarentena. Por eso, decidí quedarme en Puan.

Todas estas cuestiones, se sumaron a la situación de la salud de mi papá. Porque, cuando hay una enfermedad de por medio, no se puede planear nada.  

Entonces, mi regreso se pospuso para el 25 de Abril. Pasó una semana del cambio de fecha, todavía estábamos en Marzo, y me llegó un e-mail de Iberia, reprogramando mi retorno porque los vuelos seguirían cancelados.

Ahora tengo pasajes para el 25 de Mayo, y todavía no tuve noticias si será la fecha definitiva. Antes de irme, necesito tener la seguridad de poder entrar en España, y luego salir. No quiero quedar varada con Bianca en el Aeropuerto de Madrid.

Prefiero regresara Italia cuando haya un panorama menos incierto.

Mientras tanto, estoy acá acompañando a mi mamá y a mi papá.

-¿Casalecchio di Reno estuvo complicado con el virus?

No. En realidad, es un pueblo un poco más grande que Coronel Suárez, pegado a Bolonia. Por lo que supe, hubo pocos casos. En nuestro edificio viven en su mayoría personas de la tercera edad, pero por suerte no se registraron infectados.

En lo que respecta a mi círculo de amistades y colegas de trabajo o familias que envían a sus hijos al mismo jardín de infantes al que va Bianca, no hay enfermos ni contagiados. Eso nos da un poco de alivio.

Bolonia estuvo bastante controlada. Emilia Romaña contabilizó casos y fallecidos pero en un número algo más contenido, comparado con otras regiones de Italia.

-¿A qué te dedicás allá?

Trabajo con chicos con necesidades especiales graves y sus familias. Soy educadora, entendida esta profesión como alguien que trabaja sobre las capacidades residuales de esos niños. Muchas veces con el núcleo familiar funcionamos como soporte

Ahora, con esto del virus, mi trabajo está interrumpido, la actividad en las escuelas también. Entonces puedo quedarme en Puan con más traquilidad, porque sé que otra opción no tengo. Acá estamos en una casa con patio, Bianca puede alternar más, porque allá vivimos en un departamento y no hubiésemos podido.  La nena está mucho mejor acá.

-¿Cobras tu salario normalmente ahora?

Sí. Porque en este momento estoy de vacaciones. Tenía días de licencia sin usar desde el 2018, entonces cuando viaje a Puan y originalmente me quedaba hasta el 25 de Marzo, había usado las que correspondían al 2019. Ahora, me estoy tomando las de este año.

Hasta el 25 de abril estoy cubierta con las vacaciones, después entraría en Expectativa, un regimen de licencia especial por seis meses, sin goce de sueldo y aplicable una sola vez en toda tu vida laboral.

-¿Y tu situación laborar cómo quedó?

Con la pandemia, mis compañeras se están quedando sin trabajo, porque las familias cancelan los servicios. Por estos días, la Asociación donde trabajo gestiona ante el Gobierno para que se nos incluya en la Caja de Integración. Una especie de seguro de desempleo. Si  tu empleador no tiene trabajo para darte, te mandan a tu casa, pero seguís cobrando el 80% de tu sueldo.

Después, cuando la situación mejora, te llaman y volvés. Mientras tanto, te quedás en tu casa sin trabajar.  Pasó algo así durante la crisis de 2008/2009, se incluyó a mucha gente en la Caja de Integración, porque hubo fábricas o empresas imposibilitadas de hacerle frente a la situación económica.

Pienso que a mí no me van a aceptar en Caja de Integración porque estoy acá. Y en realidad tenés que estar disponible para tu dador de trabajo, porque si se abre otra posibilidad  laboral te llaman y tenes que estar.

Si no resultan las gestiones, al menos voy a estar acá con mis padres.

-¿Estefano en qué trabaja?

Él es empleado público, ahora tres días a la semana trabaja en casa y dos días va a la oficina. Dice que no se puede quejar, porque hay un montón de familias que lamentablemente no pueden trabajar más y están sin ingresos

-¿Cómo está organizado el sistema de salud en Italia?

Al inicio de la pandemia, la indicación era no automedicarse e ir a la guardia. Cuando los casos aumentaron, la metodología cambió. Te quedabas en casa, siguiendo las indicaciones y si el cuadro se agravaba, te llevaban al hospital.

Más allá de la situación planteada por el virus, yo en Octubre pasado fui operada de la cadera y me colocaron una prótesis.  Me atiendo con el Servicio de Salud Nacional. En Italia no hay obras sociales para los empleados como acá.

Entonces, vos llamás, te dan una cita con el Ortopedíco, el equivalente al Traumatólogo de acá. Como me manejo dentro del sistema de Salud Pública, si por ejemplo llamo hoy, no me atienden enseguida, pueden darme un turno para dentro de 20 días. Si estoy apurada o muy urgida, hay que pagar, y sale caro.  

En aquel entonces, me hicieron una radiografía y el resultado fue que debía operarme las dos caderas. Me quise asegurar consultando a otros espcialistas poruq tengo 40 años y no 70.

Los demás profesionales de otros hospitales públicos me dijeron lo mismo.

Cuando concurrí al consultorio privado tuve que pagar mucho dinero, pero me garantizaba un servicio de primera. En las demás etapas, contando la convalescencia y rehabilitación, no pagué absolutamente nada. El sistema sanitario en la región de Emilia Romaña es muy bueno, tal es así que recibe pacientes de toda Italia.

-¿Cómo son actualmente las medidas en Italia?

Allá, no tienen un horario fijo para hacer compras y otras diligencias, como en Puan que, por ejemplo salimos entre las 8 de la mañana y las 4 de la tarde.

Allá se sigue con los horarios comerciales de siempre. Podés salir de tu casa, pero si te paran en la calle, estás obligado a justificar tu presencia con algún papel.

A pesar de todo, no son tan estrictos.

El tema del virus no se tomó con la gravedad necesaria. Nunca se imaginaron que sería para tanto.

Estefano me contaba que aun se podía salir a hacer actividad física, o ir con los chicos al parque. En teoría, estaban autorizados a circular un padre o una madre con un niño. ¿Qué pasó? Todo el mundo se encontraba en los parques. Hoy, todos esos lugares de recreación permanecen cerrados con candado.

Hace 15 días se mencionó la posibilidad de un decreto regulando las salidas, dándole la posibilidad a uno de los padres para hacer un paseito con su niño.

Entonces, aparecían personas quejándose y cuestionando “¡Cómo! Éste puede y yo no”.

O el ofendido, diciendo “Yo no puedo andar en bicicleta, y todos aquellos pueden salir de sus casas y hacer cola para comprar cigarrillos”.

Los medios de transporte no pueden salir de la comuna, el equivalente territorial de un distrito en la Provincia de Buenos Aires. Si te vas es por motivos laborales o cuestiones de salud, todo debidamente  justificado.

Los trenes funcionan igual, aunque seguramente con muchos menos pasajeros.

Las medidas tomadas en Argentina fueron mejores, porque son más rígidas,

Allá en Italia, todavía están luchando, hay muchos muertos, contagiados y gente en terapia intensiva.

-¿Allá a la gente le cuesta acatar la cuarentena?

Hablo a menudo con amigas, colegas u otros papás del Jardín al que va Bianca. Al principio, estaban enloquecidos porque debían permanecer en el departamento. Allá, el que vive en una casa, es casi un millonario. Los que no pueden acceder a eso, son matrimonios conviviendo con uno o dos chicos adentro de un departamento. Obviamente, llevar a los niños afuera es difícil, si se enuentran con otros nenes no pueden jugar. ¿Cómo les haces entender eso?

Mis colegas de trabajo me cuentan que, cuando empezó todo esto de la pandemia, las familias de los niños empezaron a llamar a la Asociación que nos emplea, para pedir que no fuésemos más.  

Poco a poco, las horas de trabajo fueron disminuyendo. La situación se tornó desesperante.

Hablando con los colegas, les notaba muchísima ansiedad porque no se hablaba de otra cosa. Hubo un periodo de tiempo en que se contaban mil muertos por día.

La gente grande, los abuelos, salen como si nada pasara, porque se resisten a entender. Hay muchísima población anciana en Italia.

Y esos abuelos pasaron la guerra y situaciones complicadísimas en el pasado, entonces ahora piensan que es igual. Nadie les puede explicar nada. Es muy difícil que comprendan la necesidad de cuidarse, respetar horarios, no salir sin el barbijo.

Ahora creo que está pasando un poco el tiempo más complejo de la crisis, al estar tantos días en cuarentena, todos se han habituado y buscan encontrar un nuevo equilibrio.

-El tema es ir saliendo de todo esa situación

Ellos, en Italia, esperan el mes de Junio para conseguir una apertura. En un artículo que leí, pedían a la gente olvidarse de las vacaciones. Eso va a ser muy dificil de cumplir.

Allá las distancias son chicas e ir a la playa implica encotrarte con miles de personas, no hay lugares aislados con poca gente.

-Tienen la costumbre de salir, más aun con tantos sitios atractivos, propicios para el turismo

Sí. Y allá la gente sale de vacaciones. Es una fija. En el verano, al menos una semana, a algún lado  tenés que ir.

Imagino que ahora, será una cuestión de mentalidad, de habituarse, seguramente habrá campañas. Pienso en un verano con poco turismo. Se me ocurre imaginar eso, advirtiendo que la hotelería tendrá una apertura gradual.

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