Cristian Lasser: “Debemos priorizar nuestros vínculos”

El escritor y docente de Darregueira habló de cómo sobrellevar estos tiempos de pandemia. Además, se refirió a la presentación virtual de su libro “Un viaje hacia mi corazón” a realizarse el próximo 22 de Agosto. Cristian fue destacado en Noviembre pasado en la categoría Liderazgo Académico, integrando la nómina de los diez jóvenes de la Provincia distinguidos por su compromiso en crear cambios positivos. La educación a distancia y la necesidad de crear lazos de empatía, fueron algunos de los temas de esta entrevista.

Como viene haciendo con otras personalidades del arte del Distrito de Puan, TODAS LAS VOCES lo convocó para hablar acerca de su profesión en tiempos de pandemia. Conmovido por la situación generada por esta llamada “nueva normalidad”, el profesor de  Literatura y Prácticas del Lenguaje Cristian Lasser reconoció que se propuso no escribir sobre el tema.

Quizás guiado por un mecanismo de defensa ante algo con implicancias tan dolorosas, nos cuenta que él “prefiere mirar la esperanza”.

“Me invitaron a participar de un concurso sobre la pandemia. No quise escribir nada, no veo la hora que pase todo esto y quede en el olvido. Ya es demasiado lo que implica tener que atravesar esta situación en el día a día. Es difícil para mucha gente. Nunca me saqué una foto con barbijo., no pude, me genera rechazo. Por más que haya diseños atractivos y algunas personas los elijan por lindos”, expresó.

Y reconoció: “el primer tiempo fue muy difícil, porque en cada hogar se vio resentida la economía, y los costos fijos siguieron llegando. Son diferentes frentes para cubrir. Pero por suerte, en ese aspecto, poco a poco, vamos saliendo adelante.

Cristian y Juan Manuel interpretan la poesía “Todo recuerdo me lleva a ti”. Durante la presentación del libro en Puan, en Septiembre de 2019

-¿Cómo sobrellevas el aislamiento social?

Bien, más si veo que ninguna persona de mi círculo se enfermó. Tengo mucha esperanza, aunque el tema me preocupa.

Extraño los abrazos. Esa ausencia me duele. Hace un tiempo, vino una amiga porque le regalé un libro a su hijo. Cuando llegó a buscarlo, los dos nos quedamos inmóviles, casi sin reacción, sin saber cómo saludarnos. En un encuentro así, siempre estuvo presente el abrazo. Da mucha pena.  También extraño tomar mate con mis amigos, todo eso me cuesta bastante.

-¿Es posible crear en estos tiempos?

Se pone bastante cuesta arriba. Tengo 140 alumnos, e incluso curso mis estudios de manera virtual, rindiendo finales. Cuando me pongo a pensar, estoy horas y horas dedicado a eso. Por eso, busco estar en el patio, hacer otra cosa.

-¿Y esto de dar clase en la virtualidad? ¿Te habituás?

Extraño un montón el aula. Valoro mucho a mis alumnos que, desde la virtualidad, siempre se han conectado, e incluso hasta llegaron a extender su presencia más allá del horario.

Esto de la educación a distancia no me convence, pero he tratado de buscar actividades con las que ellos se sientan bien. Entonces, pasa la hora de clase, y me preguntan: “Profe… ¿Nos conectamos de nuevo?” Es algo positivo. Me da alegría verlos del otro lado, saber que están. Aunque por ahí, como es normal en la adolescencia, hay quienes tienen cierto pudor de mostrarse. Se van dando muchas anécdotas con las ocurrencias de los chicos,

En realidad, no existe nada que suplante el vínculo, el recorrer los bancos, viendo cómo trabajan. Eso no se puede reemplazar. Desde la virtualidad, se pierde un poco esa mirada atenta que todo docente tiene hacia sus alumnos.  Hay chicos y chicas que ven complicada la posibilidad de conectarse y resuelven el trabajo de otra forma. A los del campo se les hace difícil la conectividad. Desde el colegio, se hizo un gran trabajo para hacer más accesible la tarea cotidiana, una de las medidas fue la distribución de celulares.

Imaginate, teníamos alumnos trillizos…  No había computadora o celular que alcance, porque también los padres lo necesitaban. Fue todo un tema, pero pudo solucionarse.

Además, estamos trabajando en un espacio interactivo desde mi colegio. Está integrado por un profesor de Informática, un Bibliotecario, y yo como Maestro Recuperador de Aprendizajes. Los chicos buscan material, leen algún libro y hacemos proyectos.

Este año se complicó bastante, entonces se nos ocurrió convocar a la comunidad educativa formada por los estudiantes y sus familiares. De ahí surgió la posibilidad de grabar videos para los abuelos residentes en los Hogares de Ancianos de Darregueira y todo el distrito. Surgieron producciones espléndidas, sin desperdicio. Por ejemplo, podés ver desde abuelos tocando la armónica, madres tejiendo en el telar, chicos trabajando en el campo, leyendo poesías o cantando. Todo en el marco de una gran diversidad.

Los abuelos de los geriátricos están felices, más aún sabiendo que son parte de la población más afectada por la pandemia.

Como decía un Hermano Marista “hay que aprender a ver el bosque en el desierto”. Porque nos da esperanzas. A veces cuesta imaginarlo, pero debemos arriesgar, plantar, cuidar y regar. Y con el tiempo, cuando vuelvas, verás el bosque. Eso no tiene precio.

-La cuestión pareciera ser encontrar la mejor manera de sobrellevar un estado de excepción para el cual nadie estaba preparado

En mi entorno hubo personas afectadas, en el sentido de decir “no aguanto más”.

Mi receta es vivir el día a día, priorizar los vínculos, mantenerlos desde la virtualidad. Se que las expectativas son enemigas, si uno no las sabe manejar. Me propongo alcanzar logros a corto plazo. Nunca digo: “para el mes próximo voy a hacer tal cosa”. Debemos ir surfeando la situación  con lo que va surgiendo a cada momento. Valorar el hecho de estar bien de salud, y que en tu comunidad nadie esté padeciendo la enfermedad. Creo que el esparcimiento y el hecho de mantener tu cabeza ocupada en cuestiones positivas es algo fundamental.

En este tiempo de cuarentena, tan difícil para todos, necesitamos acompañarnos sin ningún prejuicio. Ya que los abrazos están prohibidos, es hora de manejarnos con empatía y humanidad.

-También está la cuestión de la sobredosis de información

Los medios de comunicación hablan desde la incertidumbre, porque en realidad nadie sabe nada a ciencia cierta. Todo es muy nuevo. Desconocemos el alcance del distanciamiento social, si es un metro, un metro y medio o dos. Un día te hablan de la efectividad del barbijo y al otro día te la ponen en duda. Primero afirman que el virus podría permanecer un tiempo en el aire, después se desmiente, y sostienen que el peligro está en el contacto con la gente y los objetos. Aparece una teoría que, a poco de andar, es reemplazada por otra. Es una locura…

Con esto no promuevo la desconexión con la realidad, porque debemos ser responsables y asumirla.  Pero soy partidario de tratar de entretener nuestro tiempo en actividades que nos hagan pensar en otra cosa y estar positivos. De lo contrario, uno se termina enfermando.

-En pocos días vas a estar presentando tu libro con una modalidad bien acorde a estos tiempos

Sí. El 22 de Agosto voy a presentar “Un viaje hacia mi corazón” en un vivo por Facebook. La idea es llegar a quienes no pudieron estar presentes en aquella primera presentación.

Tengo muchas amistades en Neuquén, Córdoba, Buenos Aires, Viedma, Mar del Plata y otras ciudades, a quienes les hubiese encantado estar. Por eso, traté de aggiornarme al entorno digital. Mis amigos me van a ayudar.  Será muy bueno llegar a los hogares con un texto donde pueden encontrarse valores y mensajes de esperanza, algo fundamental en estos tiempos.

Nos va a acompañar Maryta Berenguer, leyendo una de mis poesías, además de otro escritor. Dos personas van a musicalizar el evento. Una de mis poesías tiene la música de José Palma

Cristian recibió el premio como “joven destacado de la Provincia”

-Seguramente, en tu memoria siguen presentes los ecos luego de ser distinguido como Joven Destacado de la Provincia.

Fue un momento fantástico, hermoso. Competía con médicos ambientalistas, científicos y técnicos. Se postularon muchos candidatos. Es muy difícil ser elegido.

Me agarró en un momento donde no caía en la cuenta de lo que pasaba. Estaba inmerso en el ritmo típico de las obligaciones, ya sea dando clases, estudiando o cursando.

Me dieron un premio y un certificado. Me acompañó mucha gente de Darregueira. Hasta fue mi maestra de Jardín de Infantes que vive en Bahía. Blanca.

Me hicieron un video con testimonios de conocidos, lo proyectaron en pantalla gigante el día de la Gala de Premiación. Yo no tenía ni idea, fue algo realmente sorprendente.

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