Cultura

Breve ensayo sobre el amor propio

La alumna de 6° Año de la E.E.S. N° 5 de Puan, Fátima San Sebastián, en la materia Taller de Producción en Lenguajes, reflexionó sobre todo lo “que uno hace por amor”, y lo compartimos con ustedes.

(Por Fátima San Sebastián) Durante todo el transcurso de nuestra vida nos enseñan a respetar, a valorar, a considerar al otro; pero ¿de qué sirve poder amar, si no podemos desarrollar nuestro propio amor? El amor propio es muy importante para gozar del bienestar psicológico y se puede definir como la aceptación de los sentimientos hacia nosotros mismos, hacia nuestro físico, personalidad, carácter, actitudes y comportamientos. Es el respeto, las percepciones, el valor, los pensamientos positivos y consideraciones que tenemos, las cuales dependen de nuestra propia voluntad y no de las demás personas, ni de las situaciones o entornos en los que nos desenvolvemos. Además, se debe mantener y fomentar con felicidad para poder sentirnos bien con nosotros mismos.

El amor propio es importante para vivir bien e influye en la forma en que nos relacionamos con los demás, en la imagen que proyectamos, en la forma como elijamos a las personas que comparten nuestra vida. Implica que podamos enfrentarnos con mejores recursos a cualquier desafío y en el modo en que hacemos frente a los problemas. En esta parte entra la AUTOESTIMA, es la valoración, percepción o juicio positivo o negativo que una persona hace de sí misma en función de la evaluación de sus pensamientos, sentimientos y experiencias. La autoestima está relacionada con la auto imagen, que es el concepto que se tiene de uno propio, y con la auto aceptación, que se trata del reconocimiento propio de las cualidades y de los defectos.

La forma en que una persona se valora está influenciada en muchas ocasiones por los agentes externos o el contexto en el que se encuentra el individuo, por ello puede cambiar a lo largo del tiempo. En este sentido, la autoestima puede aumentar o disminuir a partir de situaciones emocionales, familiares, sociales o laborales, incluso, por nuestra auto crítica positiva o negativa. Cuando hablamos de amor propio, nos referimos al grado de aceptación, respeto y consideración que sentimos para con nosotros mismos.

Se trata de un concepto muy semejante al de la autoestima tenido como algo esencial para la salud emocional y psicológica de los seres humanos. La autoestima en el amor es la manera en la que te ves y el valor que te das a vos mismo. Esta percepción personal abarca todos las carices de tu vida y estamos estrechamente ligada a tu crecimiento personal.

Se me ocurrió hablar del amor propio desde mi perspectiva y creo que mucha gente puede llegar a sentirse identificado/a: ¿Para qué existen los espejos? ¿Por qué hay tantos en todos lados? ¿Y el de mí casa? ¿Cómo me ve? ¿Qué pasaría si no estuvieran ahí?

Yo creo fríamente que recordarían las veces que me desvestí frente a ellos con cara de asco, llorando, no gustándome para nada lo que estaba frente a mis ojos, atormentada por toda esa gente mala que te hace creer que tenés que tener buen físico para encajar, por todos esos estereotipos que la sociedad te obliga a buscar, sin un tiempo para pensar en mí y recapacitar sobre mis impulsos o lo que estaba haciendo sin poder frenarme.

Si mi espejo tuviera memoria se acordaría de todas las veces que me maquillé tanto que lo único que logré fue convertirme en otra persona, me recordarían borracha, tratando de mantenerme en pie y a su vez, aguantando un lago de lágrimas guardadas dentro mío que no sabría si son de felicidad o de esa angustia acumulada la cual no permito soltar nunca, que aguanto porque me hago la fuerte en momentos de m… cuando no los tengo por qué aguantar. Me falta amor propio.

Desde algo tan sencillo como levantarme todos los días y afrontarme a la misma rutina tan repetitiva y odiosa de siempre, hasta limpiarme las lágrimas en frente de un espejo insignificante que no hace otra cosa que reflejar mi propia imagen. Fueron tantas cosas que forcé en mi interior y tantas las emociones que indagué por años sintiéndome cualquier cosa para mi corazón complicado y enredado en sí mismo que yo creo que ni aunque me dieran un block de hojas podría nombrarlas con lujo de detalles. Amarse a uno mismo no es fácil, eso lo sabemos todos.

No me quiero referir a cualquier escritor que agarra una hoja con un lápiz y empieza, yo me estoy refiriendo a mí, quiero expresar y contar todo lo que me costó llegar al lugar que estoy hoy y sobre todo lo que me falta para llegar donde quiero. A veces interpreto a mi alma y a mi ser como una simple metáfora constante, un botiquín de emociones como templo de mi cuerpo; por ejemplo, cuando sabes que algo duele dentro tuyo que no lo podes sacar, que te afecta, seguís concientizando todo aquello que muy dentro mío me está acuchillando, es amor.

El amor propio no es tener todo ese botiquín de tu alma todo organizadito, y cruzarte con esos espejos en tu casa o en cualquier parte y estar súper contento con lo que ves, no… el amor propio viene del fondo, de la conciencia, de la coherencia y de la incoherencia también, eh. Viene de la transparencia, de la introspección, de los vínculos sanos, del saber qué es lo que pasa dentro tuyo y el por qué de cada de esas emociones que atravesás todos los días en tu rutina o en el desorden dentro del orden, o incluso también de los ovarios de sentarse a escribir lo que realmente sentís con vos misma para un trabajo del colegio.

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